Después de los videoescándalos

René Bejarano: las ligas no lo acabaron

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Por Mael Vallejo  @ADNPolitico

Nota del editor: La imagen más recordada de René Bejarano es una de hace casi 8 años, en la que se le ve llenando un portafolio con fajos de billetes entregados de forma presuntamente ilícita por el empresario argentino Carlos Ahumada. Hoy, todos sus derechos como perredista han sido restablecidos y ha vuelto para recuperar su influencia en el DF a través de una estrategia llamada “Viento”.

A continuación te presentamos un reportaje publicado en la edición de junio de 2009 de la revista Chilango que, igual que ADNPolítico.com, es parte de Grupo Expansión, para explicar la importancia de este actor político que hoy busca ser candidato a una diputación, y respalda a Andrés Manuel López Obrador en su precampaña presidencial, y a Miguel Ángel Mancera rumbo a la contienda por la jefatura de Gobierno del DF. Reproducimos el texto como fue publicado originalmente.


EL SEÑOR VIENTO

Excitadas, decenas de personas cuchichean por el arribo inminente de su líder: “El profesor”. El olor a garnacha que nace en la estación Normal del Metro alcanza Amado Nervo y Lauro Aguirre, esquina donde la Mitsubishi Endeavor negra ya se detiene. Impecable, el vehículo contrasta con una calle grafiteada y en penumbras.

En cuanto el chofer frena y René Bejarano pone un pie fuera, cinco personas emocionadas lo reciben. El político hace una mueca que parece una sonrisa. Acomoda su traje negro e ingresa a su búnker atestado, el Salón Ícaro, con su esposa Dolores Padierna.

"Ya llegó el profesor", es la noticia que se esparce entre los 300 asistentes. Un gentío se apresura a la puerta. Los hombres aprietan con sus dos manos la de él; las mujeres lo besan, lo abrazan, anhelantes. 

Él conserva su sonrisa triste, les palmea la espalda y los oye, aunque casi no responde. "Buenas noches, nos vemos al ratito". Avanza tres pasos y otros cinco lo saludan. Le entregan fólders con solicitudes, le piden que les regularice un predio o un taxi, que los apoye con un empleo. "Veremos qué hacer —contesta—, ten por seguro que lo voy a checar".

—Profesor, écheme la mano, le dejo mi asunto: quieren desalojarme —exclama una mujer canosa que dice conocerlo de años atrás.

—Claro que me acuerdo de ti —responde él—, pero olvidé tu nombre.

Cuando termina de recorrer los 50 metros entre la puerta y el estrado, tiene en sus manos 20 fólders. A 1.5 metros del suelo, observa las 40 mesas redondas de aserrín prensado que llenan sus seguidores en este austero salón amarillo de 500 metros cuadrados que parece bodega. En las mesas hay refrescos de dos litros, vasos de plástico y bolsas de Sabritones que la gente mastica. Algunos admiradores portan playeras con logos de delegaciones, del PRD y de grupos como los taxistas pirata “Pantera”. 

Bejarano se acerca a la mesa en que lo esperan 15 perredistas. Cuando se sienta todos se levantan a saludarlo. Ahí están Manuel Oropeza, presidente del PRD-DF; Rosa Márquez, secretaria de Desarrollo Rural del gobierno de Marcelo Ebrard; Francisco Garduño, “subsecretario de Relaciones Políticas del gobierno legítimo” de Andrés Manuel López Obrador; los delegados en Cuauhtémoc y Azcapotzalco José Luis Muñoz y Alejandro Carvajal; el líder de los Panchos Villa Agustín González y el asambleísta Agustín Guerrero.

Los perredistas se saludan entre sí deslizando las palmas y chocando sus puños. A Bejarano, en cambio, lo rodean para darle la mano de modo tradicional. Sin excepción lo llaman “profesor”. Dolores, sentada al margen del “protocolo”, prefiere revisar sus notas.

Antes de que se encienda el micrófono, entre carcajadas hablan de las próximas elecciones de julio, de las candidaturas ganadas y perdidas. "Se logró lo que se buscaba (vencer en las internas del PRD), pero cómo la hicieron cansada", suelta Bejarano, aludiendo a Nueva Izquierda (NI), su corriente enemiga liderada por Jesús Ortega.

A las 9 pm el presentador se levanta: "Está con nosotros nuestro máximo dirigente nacional: ¡el profesor René Bejarano!". Se desbarrancan los aplausos del gentío. Él se levanta, saluda con ambas manos y, ahora sí, sonríe con amplitud. 

Inaugura los discursos el titular del PRD-DF: "Hablamos con Andrés Manuel y acordamos que grabe un spot invitando a votar por nuestros candidatos. Participará en 30 eventos en las 16 delegaciones de mayo a julio. Está pactado". Bejarano toma nota con una pluma fuente plateada en un cuadernito de forma francesa. No habla, no ve a nadie. 

La siguiente oradora, Padierna, dice que "ahorita, lo que nos conviene es mantener la paz" con Jesús Ortega. Bejarano no levanta la vista hasta que aparece en escena un joven de 20 años: "José, de Huimanguillo, Tabasco, miembro de las fuerzas juveniles del partido". De traje, José lee un discurso sobre la juventud citando a José Vasconcelos y al filósofo anarquista Henry Thoreau. Pocos lo oyen. "Ese niño parece priísta, no se le entiende nada", dice un anciano saliendo del salón para fumar un cigarro. Minutos después, todos aclaman a José. 

Bejarano toma la palabra y elogia a la “joven promesa” de la política mexicana. Abre su cuadernito y comienza: "Compañeros y compañeras, José llegó a mi casa para decirme que era miembro de nuestro movimiento, que vino desde Tabasco a estudiar la universidad, pero que no tenía comida ni casa. Le pregunté para qué era bueno y me dijo que era campeón en oratoria, y ya lo comprobé.

"Está conmigo ahorita, pero le voy a pedir a los compañeros que ganan bien que nos apoyen para mandarlo a la universidad y tenga dónde quedarse. Le veo muy buen futuro, ¿no creen?".

Han pasado poco más de tres horas de la reunión y Bejarano sigue hablando con el mismo tono sin modulaciones: "En las calles están quienes debemos reclutar: niños sin interés en la política, jóvenes que ven a la izquierda como estrafalarios que se pelean entre ellos. Adelante, compañeras y compañeros, vamos por ellos".

A la medianoche los asistentes están agotados. Intenta volverlos a la vida con un chiste: "Me dicen desde Jalapa que nos van a dar un viaje todo pagado para allá… pero todo pagado por nosotros mismos". Hay sonrisas forzadas entre los asistentes, muy notorias en los del estrado.

UN BUEN REGISTRO

 Llego a la oficina de Bejarano, cercana al Metro Villa de Cortés: calle Isabel la Católica 1003, colonia Niños Héroes, la misma donde el profesor vive con su familia. Hacer un reportaje sobre él me ha llevado a apilar rechazos de políticos de todos los niveles: "Ya ni siquiera es un personaje público, ¿o sí?". "No puedo hablar de él así nomás. Preferiría no hablar de él en este momento". "Pa’ qué te metes en broncas". 

Creo que, esta vez, es válido volverme un bejaranista unos días y conocer algo de su corriente desde adentro.

El despacho del Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE) está junto a las múltiples ferreterías diminutas del mercado de Portales. Entro. "Quiero registrarme", le digo a una secretaria en sus 30, de traje sastre y sonrisa amable. Levanto la mirada. En varios cubículos, diez personas teclean concentradas sus PC.

La señorita me extiende una hoja de registro. Debo poner mi nombre, teléfonos de casa, oficina y celular, y dirección. También mi email. El formato pide el folio de mi credencial del IFE, clave de elector, año de registro, estado, distrito, delegación, localidad y sección. Ningún dato de mi credencial para votar queda al margen de su conocimiento.

—¿Por qué quieren los datos de la credencial del IFE? —pregunto.

—Para tener un buen registro —contesta. 

—¿No vaya a aparecer en el padrón del PRD, eh? —bromeo: ese partido prohibió a sus militantes acercarse a Bejarano. Ella ríe.

La mujer me asigna al grupo de la delegación Benito Juárez, donde vivo. Anota el nombre de un dirigente que no logro leer. 

—¿Cuál es el nombre del dirigente?

—Él te va a llamar —contesta—. En tu email sabrás a qué eventos debes asistir.

Me pasa varios papeles sobre grupos del movimiento: mujeres, ecología, sindicatos. "Estarías bien para el grupo de jóvenes", sugiere. Pido un teléfono para contactarlos. "Ellos también te van a buscar", contesta.

Días después llega a mi email un mensaje donde, diciéndome “compañero”, me piden acudir a una reunión con Bejarano para apoyar "el avance de las clases populares". El salón de la colonia Agricultura al que debo ir y en el que Bejarano se reúne cada martes con su gente se llama “Ícaro”.

Reviso La Metamorfosis, de Ovidio, para leer el mito griego: desesperado por huir de la prisión en que el Rey Minos lo mantenía, el niño Ícaro se puso las alas de plumas y cera que le creó Dédalo, su padre, quien le dijo: para evitar que el sol las derrita, no vueles muy alto. Ícaro emprendió la travesía, pero desobedeció y cayó a la inmensidad del mar. Su castigo por ascender más de lo debido fue la muerte.

Reflexiono en las “coincidencias”: Bejarano, el político que fue a dar a prisión y que por querer volar demasiado alto fue sentenciado a muerte por el sol (el partido del sol). Pero en la analogía algo no checa. Bejarano sobrevivió. Es más: aún vuela alto.

EL NUEVO PARTIDO

 El salón Ícaro está junto a la Escuela Normal de Maestros, donde Bejarano estudió. Encabeza ahí las reuniones del MNE, que fundó en agosto de 2004 —meses después de ser expulsado del PRD— para movilizar gente en pro de AMLO, entonces en proceso de desafuero. Hoy, su objetivo sigue siendo el mismo: apoyar al “presidente legítimo”.

El diputado Enrique Vargas, presidente de la Comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa y hombre cercano a René desde los 80 —cuando militaban en el Movimiento Urbano Popular—, define así la corriente de su amigo, de la que es parte: "El único proyecto organizado de izquierda en el país, el soporte social para Andrés Manuel".

El MNE no se ciñe a "ninguna corriente partidaria" —según su acta de principios—, pero lo integran miembros de la corriente perredista Izquierda Democrática Nacional (IDN), creada por Bejarano en 94 y que aún encabeza con su esposa. Es líder de ese grupo pese a que lo expulsaron del partido hace cinco años y que el 14 de marzo de 2007 el Comité Ejecutivo Nacional del PRD, con su presidente Leonel Cota al frente, firmó un acuerdo que prohíbe a los perredistas acercarse a él so pena de suspensión de derechos partidistas.

A pesar de ello, Bejarano labora como cualquier perredista en las oficinas de Izquierda Democrática Nacional, en la colonia Nextitla. Si AMLO se separa del PRD tras las elecciones del mes próximo, diputados y delegados de su corriente serán una fuerza clave de ese partido. «Si se crea, tenemos un pie en el PRD y el otro en un nuevo partido», reconoció un miembro de IDN.

Marqué al celular de Bejarano la primera semana de abril.

—Profesor, soy Mael Vallejo, de la revista Chilango. Estoy haciendo un reportaje sobre usted, me gustaría entrevistarlo.

—¿Éste es tu celular? Estoy ocupado, te marco mañana.

No marcó. Una semana después, volví a buscarlo. Después de seis tonos, la llamada se direccionó a su oficina.

—Oficina y celular del profesor Bejarano.

—Buenas tardes, le hice al profesor una petición de entrevista.

—Le doy tu mensaje al profesor y él te llama. Dame tus datos.

40 CIUDADES

 Desde hace cuatro años (2005-2009), Bejarano viaja sin pausa por el país ampliando sus redes populares, reclutando políticos y líderes. En 2009 ha visitado 40 ciudades, entre ellas Oaxaca, Puebla, Pachuca, Mérida, Morelia y Acapulco. Negocia con gente del PRD y el PRI. De marzo a mayo (de 2009) asistió a 11 estados para crear sedes del MNE. Y se prevé que en noviembre todos los estados tengan una oficina. Su siguiente misión es crear sedes en todos los municipios de cada entidad. En Hidalgo, Chiapas y Puebla está cerca.

Bejarano y el MNE se sostienen con el dinero de sus simpatizantes. Aportan más quienes ocupan puestos públicos, como Vargas Anaya, legislador y esposo de la secretaria de Desarrollo Económico del DF Laura Velázquez. "Hay gastos de papelería, boletos de avión para nuestros representantes y el profesor. Los diputados de IDN aportamos mucho: he dado hasta 40 mil pesos: el 50% de mi sueldo".

Bejarano viaja con un par de miembros de su corriente que conozcan a los líderes del MNE de los sitios que visita. Vuela en Click y hace sus reuniones en restaurantes de hoteles. Así, limita casi a cero su exposición pública. Aunque Dolores no va con él, casi nunca duerme fuera de casa, a la que vuelve la noche del día que partió.

Las oficinas estatales de Bejarano están obligadas a autofinanciarse. Por ejemplo, el diputado local Humberto Morgan —ex líder de la banda Los Panchitos—, jefe bejaranista en Aguascalientes, admite que paga de su bolsillo, o con lo que recauda, la renta del local, traslados, teléfono y actividades. "Voy subsanando los gastos", dice.

Estados Unidos es el nuevo campo de acción bejaranista. En abril visitó San Antonio y creó el Movimiento Binacional por la Esperanza con migrantes de Illinois, Nueva York, California, Colorado y Texas. Sus aliados son líderes de grupos pro amnistía de indocumentados, como David Miranda, de Texas, y Jorge Mujica, de Illinois. Bejarano les prometió intervenir ante el gobierno de Estados Unidos usando la fuerza del PRD. 

HIJOS DEL TERREMOTO

 Bejarano y Ebrard se han tratado desde hace 25 años (29). Deben mucho de lo que son al temblor de 85. Bajo la tutela de Manuel Camacho, Ebrard trabajó en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, encargada del plan Renovación Habitacional Popular, cuyo fin era reconstruir el DF. Bejarano —entonces militante del Partido de la Revolución Socialista— dirigía la Coordinadora Única de Damnificados. Marcelo debía negociar con él pues el profesor normalista aglutinaba a 15 mil personas. Bejarano gestionaba ante el gobierno apoyos para la construcción y la compra de viviendas, y con su criterio repartía el dinero que Ebrard le otorgaba.

Desde que en 2005 Marcelo se erigió precandidato al GDF, lo acompañó la masa bejaranista. Y al ganar, la IDN pasó por su cheque: diez de las 29 plazas del equipo de transición de Gobierno fueron bejaranistas, y luego tres puestos del gabinete: María Rosa Márquez, Laura Velázquez y Hegel Cortés en las secretarías de Desarrollo Rural y Económico, y la Dirección del Registro Civil. Los diputados afines a Bejarano han tomado la tribuna de la Asamblea para que no se aprueben leyes adversas a Ebrard.

Pero la relación entre ambos está herida desde las elecciones internas. Marcelo quiso meter a su gente a la planilla bejaranista. Logró que Clara Brugada fuera la candidata a delegada en Iztapalapa, pero el profesor rechazó ebrardistas como la consejera jurídica del GDF Leticia Bonifaz o Adrián Michel, secretario particular del jefe de gobierno.

"Si (Ebrard) cree que va a usarnos sólo para tener más influencia y nosotros quedarnos sin ella, está muy mal. Quienes lo hicimos ganar fuimos nosotros, quienes lo podemos joder somos nosotros", dijo Padierna en enero pasado en el salón Covadonga de la Roma, durante una reunión de IDN de la que Chilango obtuvo información.

Ebrard quedó molesto con IDN. "Me habrían gustado quizá otras cosas (candidatos) en varias delegaciones", reconoció ante Ciro Gómez Leyva, de Radio Fórmula.

Por eso, ha ordenado a su secretario de Protección Civil, Elías Moreno Brizuela —líder de su corriente Izquierda en Movimiento—, trabajar con las bases sociales y dentro del PRD para depender menos de Bejarano. Pese a ello, Ebrard y el profesor se comunican mediante su esposa, los diputados Agustín Guerrero y Alejandro Sánchez Camacho. Además, dos veces al mes el jefe de gobierno se reúne en el Palacio del Ayuntamiento con los diputados bejaranistas.

NOS AMENAZAN

 Busco el área de la delegación Benito Juárez en un atestado Salón Ícaro. Ocupan una mesa ocho personas. Hay cinco hombres de jeans y tenis, y tres mujeres maquilladas y peinadas con esmero. De entre 20 y 35 años, todos son miembros del PRD. Intento sentarme en una silla con una bolsa. 

—Está ocupada —me dice alguien. 

—Acabo de integrarme al movimiento, soy de su misma delegación.

Las miradas son de escepticismo. Me clavan los ojos desconcertados. Una chica quita la bolsa. Me siento.

Prosiguen su charla: "La bronca es cómo decirle a Manuel que no meta mano; no se va a poder", dice Héctor, un flaco de melena.

—Pero si tú eres del grupo de Manuel.

—Nooo, responde.

—Ay, sí, sí, no te hagas —dice una joven.

—¿Cuál Manuel? —pregunto. 

Nadie responde. Se hace un silencio que rompo con otra pregunta: "¿Uno de ustedes es el dirigente en Benito Juárez?".

—No y no va a llegar —dice uno de ellos.

Llega la chava que ocupaba el asiento. Morena y de pelo rubio. Me presentan y se queda de pie atrás mío. «A ella se lo estábamos apartando», oigo. Creo que debo ponerme de pie. Lo hago y quedo junto a la mesa. Al final del evento, les pido un teléfono, la manera de contactar a mi dirigente. "Él te llama", dice Héctor.

Afuera del salón, me acerco, como reportero, a dos miembros de la “tropa” bejaranista de Cuauhtémoc y Tlalpan. Les pido me expliquen el mecanismo de “acarreo”.

—Los funcionarios de la delegación nos avisan dónde son los eventos —responde el de Cuauhtémoc—. Debes ir pues los funcionarios pasan lista media hora antes. Si faltamos a dos eventos en un mes nos amenazan. Yo tengo dos puestos de ropa en el Mercado del Oro (frente a la fuente de La Cibeles) y si no voy me dicen que me los van a quitar, porque ellos dan los permisos.

—Es obligatorio asistir —añade el de Tlalpan—. Los líderes de la delegación, los mercados o de tu grupo te están checando, e insisten e insisten. Uno escucha discursos que ni son para nosotros: es pura grilla de los de arriba. Igual te vas ganando un lugar si ven que eres leal. Al final te sirve, al menos para no tener broncas.

A fines de mayo acudieron al Salón Ícaro 400 sindicalistas del Metro, GDF, IMSS, UNAM, ISSSTE, Asamblea Legislativa y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, para dar vida a la “Alianza Nacional Democrática”.

Con un buen traje gris que desentonaba con las chamarras y viejos trajes cafés de los agremiados, Bejarano dijo que "los sindicatos son a quienes Andrés Manuel más necesita". Pero al evento no fueron líderes, sino delegados que no articulaban una frase coherente. "Los jefes mandaron a sus achichincles para que no los relacionen con Bejarano, pero ya negociaron con él en lo oscurito. Si no, no estaríamos aquí", me dijo un sindicalista de la Asamblea Legislativa.

Como todo es “en lo oscurito”, la información escasea. Morgan, líder bejaranista en Aguascalientes, aceptó hablar: «Soy su amigo personal desde hace 15 años y siempre lo he sido, sin tapujos.»

—¿Cómo es René Bejarano como humano? —pregunté de inicio.

—Me pediste hablar de “el profesor”, no de mi amigo, de cosas personales no hablo y te lo había dicho —me recriminó molesto.

La mayoría de los conocidos de Bejarano que busqué se negó a decir una palabra. Otros, entre ellos líderes del PRD y altos funcionarios, aceptaron hablar si les prometía el anonimato. Los que fueron grabados midieron cada respuesta como si de ella dependiera su futuro. "No es alguien con quien quieras aparecer retratado Me entiendes, ¿no?", dijo uno de los 15 miembros de la Comisión Política Nacional del PRD.

Pocos quieren ser vistos junto a él, pero nadie lo quiere de enemigo. Para el imaginario colectivo encarna la corrupción  por el video que lo mostró recibiendo del contratista Ahumada 75 mil dólares y algunas ligas. No obstante, debido a su poder no pocos políticos deben negociar con “El señor de las ligas” si tienen aspiraciones.

TERCERA Y CUARTA LLAMADAS

La tercera semana de abril volví a llamarlo. Atendió su secretaria y tomó el recado. Otra vez, a la semana siguiente lo intenté.

—Profesor, soy Mael Vallejo, de la revista Chilango. ¿Alguna novedad?

—Qué pasó, Mael. Déjame ver si te doy la entrevista el jueves.

Bejarano se refería al jueves 7 de mayo (de 2009). El pacto fue llamarlo ese día para, si aceptaba, vernos más tarde.

SI AGUANTÉ LOS VIDEOESCÁNDALOS…

El primer acto partidista al que se presentó tras los videoescándalos fue el 9 de febrero de 2008. En el Foro Cultural Azcapotzalco pidió a 600 personas votar por Alejandro Encinas en las elecciones a la presidencia del PRD. "No estaba muerto, estaba trabajando", dijo Bejarano sobre su ausencia. La divulgación del evento por el diario Reforma causó tal lío que Encinas se deslindó: "Él no es miembro del partido y yo no voy a establecer ninguna relación con nadie en esta campaña que no lo sea".

En septiembre pasado (2008) el rumor crecía: Bejarano volvería a la luz pública. En las oficinas del Frente Popular Francisco Villa, de los taxistas “Pantera” y de la Asamblea de Barrios, la gente se emocionaba. Padierna explicó así a miembros de la Comisión Política Nacional del PRD el regreso de René: "Se cansó de estar enterrado en vida; no lo merece. Se irán con todo contra nosotros, pero prefiere eso a seguir en la sombra". Él, lacónico, decía: "Si aguanté los videoescándalos, aguanto esto".

El 30 de noviembre de 2008 lo recibieron miles en el Monumento a la Revolución. Su esposa le puso un collar de flores, el elemento que hoy lo simboliza: sus seguidores se lo colocan en cada ciudad que visita.

Pantallas gigantes proyectaban la imagen del profesor, flanqueado por sus hijas Aura Selene, de 21 años, y Aura Celeste, de 18. Bajo una manta de diez metros con el logo del MNE, habló por 40 minutos: "Vivimos tiempos de canallas, pero la maldad de las traiciones no nos ha abatido. No permitimos que hicieran trizas nuestra moral, a pesar del dolor, de la pérdida de libertad, del daño moral, del peso del infortunio, de las amenazas cumplidas".

En la primera fila estaban las secretarias “ebrardistas” Rosa Márquez y Laura Velázquez, y Arturo López Obrador, hermano de AMLO.

Tras despedirse, sonó la tambora de una banda llamada Traición.

Los videoescándalos quebraron su poder. En la legislatura actual, Bejarano sólo tiene 13 diputados —por 21 de Nueva Izquierda— y cinco de 16 delegaciones: Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero y Cuajimalpa. Por eso, a inicios de año exigió a su gente alcanzar en las elecciones internas de hace tres meses un mínimo de 20 candidaturas a diputados y diez a delegados. Fueron sus operadores Padierna y Oropeza, titular del PRD-DF, a quien Bejarano envió con Ebrard para crear un frente común contra NI.

En el salón Ícaro —un mes antes de las elecciones— Oropeza confesó: "Nueva Izquierda sigue necia con mantener 17 diputados en la asamblea. Eso es inadmisible para todos, incluido Ebrard, que hace días nos planteó que eso es absurdo".

Al final, Bejarano aplastó a los “Chuchos”. Catorce de las 16 demarcaciones y 29 de las 40 candidaturas a diputados son suyas, camino a las elecciones del próximo 5 de julio. La pelea fue ruda. En Tlalpan, el ex líder estudiantil Adolfo Llubere peleó la candidatura a delegado ante Higinio Chávez, de IDN. Ya derrotado, fue atacado a palos camino a un mitin de AMLO en el Zócalo. Cuatro de sus compañeros fueron trasladados al Hospital Rubén Leñero. "La agresión vino de bejaranistas", dijo Llubere a esta revista.

El profesor ganó Iztapalapa, desde 1997 propiedad de los “Chuchos”. Ahí abundaron quejas de compra de votos y violencia. NI denunció que bejaranistas ofrecían 300 pesos por voto. Y en Coyoacán se les acusó de robar urnas y quemar boletas.

QUINTA LLAMADA

Llegó el 7 de mayo, día en que me daría la entrevista. Pero al abrir la PC leí El Universal: "Salinas negoció con Fox mis videos por libertad de Raúl: Ahumada". Bejarano, seguramente, estaba en otras cosas. Igual, llamé.

—No voy a poder dártela, Mael.

—Es importante.

—No voy a poder.

—¿Y podrá darnos una sesión de fotos?

—Déjame revisarlo, me agarras muy apurado. Te llamo.

Colgó.

"FIGURA FUNDAMENTAL"

Con 25 años en la política, Bejarano planea sus discursos con una premisa: ¿qué quiere escuchar la gente? Y escribe todo el tiempo en la libretita que traslada bajo el brazo porque con esas líneas improvisa ante el micrófono. Anota ideas, anécdotas, nombres, ideas y frases que alimentan un viejo proyecto: escribir sus memorias. Quizá ese anhelo cristalice tras la salida del libro del empresario Carlos Ahumada, Derecho de réplica.

Evade las fiestas y, según sus allegados, no fuma ni toma. Con un sobrepeso acentuado a últimas fechas, hace jogging.

Su autor favorito es el poeta Walt Whitman, le gustan el mole y los chiles rellenos, es ateo, sigue al Atlante, escribe poesía y se autodefine —según la biografía que escribió para la página web del MNE— como "una figura fundamental para comprender las raíces del cambio político del país".

Desde hace 20 años habita una casa de la colonia Niños Héroes, en la Benito Juárez. De tres pisos y fachada amarilla, es parte de una zona de viejas casonas. Ahí vive con Dolores y sus hijas. "Es buen tipo —indica Carlos Manzano, su vecino en la calle Virgilio Uribe—. Le han pasado cosas malas pero eso no lo volvió grosero; siempre dice 'buenos días', 'buenas noches'".

ENTRE PRIISTAS

Otro mensaje del MNE llegó a mi correo, convocando a los activistas de Benito Juárez, Iztapalapa y Tlalpan. Llegué a un parque lamentable junto al mercado de Portales: había bancas rotas, basura, puestos de comida. Vi acercarse a Bejarano: playera polo naranja y pantalón café.

En un mensaje exprés, junto a dos ayudantes, habló de encuentros con líderes magisteriales, sus viajes recientes y otros que haría a Baja California, Colima y Puebla: "Ya tenemos nuevos integrantes. Cada vez somos más y en ese camino vamos a seguir. Por ejemplo, una muy buena adquisición (sic) fue el presidente municipal de Jalapa (David Velasco Chedraui). Ya hablé con él". Bejarano dio "la nota" y partió. Después supe que Velasco es un prominente empresario veracruzano. Priísta.

La relación de AMLO y Bejarano es simbiótica: el primero sabe que sin las ágiles tropas bejaranistas perdería fuerza; el segundo que su única opción política es “el gobierno legítimo”, pues en la dirigencia del PRD mandan sus adversarios de Nueva Izquierda.

Se conocen bien desde 1996, pero la mancuerna AMLO-Bejarano no tiene ni diez años de historia. En 97, Cuauhtémoc Cárdenas nombró al profesor como director general de Gobierno, jerárquicamente el tercer puesto más importante del GDF, debajo de la secretaria de Gobierno Rosario Robles.

En ese cargo, Bejarano trataba con ambulantes, microbuseros, vecinos, taxistas, policías. Con el respaldo de esos líderes con músculos para ocupar avenidas, oficinas o plazas, coló su fuerza hasta la Asamblea Legislativa. Para que rigiera a la bancada perredista eligió a Martí Batres, líder universitario y de incipiente carrera pero con el mérito de ser hijo de viejos camaradas en la lucha política: Cuauhtémoc Batres y Rosario Guadarrama. Bejarano había cobijado a ese chico desde los 80, en la Coordinadora Única de Damnificados que creó tras el sismo de 1985.

AMLO conocía la historia de Bejarano. Por eso, en 2000, al buscar la jefatura de gobierno, ofreció al ex dirigente del Partido Socialista Unificado de México ser su jefe de campaña. Bejarano le organizó mítines repletos de “pueblo”. Luego, ya como su secretario particular, alimentó una lealtad que ni los videoescándalos destruyeron, pese a que nunca más se les vio juntos.

Después de las imágenes difundidas por Brozo, AMLO se deslindó suavemente: "Es una relación totalmente administrativa, política, pero eso no significa una relación de complicidades", dijo a José Gutiérrez Vivó, en la que fue, acaso, la declaración más dura contra su mano derecha.

El profesor sabía que AMLO no podía respaldarlo en los medios. «Entendió que en ese momento era un lastre para Andrés Manuel», dice un lopezobradorista allegado a ambos. No obstante, Bejarano usó a su esposa, a Guerrero, Encinas y al ex secretario  de Gobierno Ricardo Ruiz como sus enlaces con el jefe de gobierno. "Les mandaba decir que estaba con él. Nunca han perdido comunicación", añade esa fuente.

La tensión entre Bejarano y AMLO proviene, en todo caso, de la esposa del profesor. Padierna aún no digiere que en 2006 el jefe de gobierno pidiera al PRD vetar su candidatura al senado para no afectar su carrera presidencial.

Dolores interpuso una denuncia ante el Tribunal Electoral y protestó fuera de las oficinas centrales del PRD.

Si los hay, los rencores están disimulados. Hace unos meses Bejarano candidateó a los hermanos de AMLO, José Ramiro y Pedro Arturo, a dos cargos: el primero a la presidencia del PRD en Tabasco, y el segundo a diputado por Tlaxcala. Ambos ganaron.

SEXTA LLAMADA (HÍJOLE...)

—Profesor, soy Mael, de Chilango. ¿Cómo está?

—Bien, en la hermana república de Baja California

—¿Con el movimiento?

—Constituyendo la oficina del movimiento. A ver si mañana ya hacemos la entrevista, márcame mañana.

—Estamos cerrando la edición, déjeme hacer sólo dos preguntas.

—Déjame marcarte mañana.

—Sólo dígame su meta como político.

—Híjole... es que tengo que pensarlo. Déjame marcarte mañana.

—Sólo conteste eso, estamos en cierre.

—Déjame marcarte.

Colgó.

VOLVERÉ

El 3 de marzo de 2004, Brozo exhibió en Televisa el video que destruyó su carrera de político con exposición pública. La dirigencia del PRD le ofreció apoyo para refugiarse en otro país; Bejarano se negó.

Por esos días, la familia Bejarano acudió a ver X-Men 2 a Cinépolis Universidad. En cuanto la fila lo identificó inició la rechifla: "¡Ratero, devuelve la lana!", oyeron él y sus mujeres. Bejarano contuvo la ira. Abrazó a sus hijas, compró los boletos y entró a la sala con la silbatina desatada. Sin un rostro conocido días antes, de golpe era un famoso aborrecido por la sociedad.

La casa de la familia era custodiada día y noche por 15 elementos de la Policía Judicial. Temían que huyera del país para librarse de los cargos por lavado de dinero, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delitos electorales fincados por la PGR y su contraparte capitalina.

Estaba solo. En dos semanas el Congreso decidiría si perdía su fuero de asambleísta y pisaba la cárcel. Una nube de reporteros se arremolinaba en su casa día y noche.

El 4 de noviembre de 2004 fue desaforado y quedó a disposición de las autoridades judiciales. Bejarano se recluyó con familia y amigos. "Con su encumbramiento político era algo que no entendía —dice su amigo Vargas—. Pero su inteligencia lo mantuvo ecuánime". No fue tan así. Ese día, un agente del MP le extendió una orden de presentación. El político le rompió el papel en la cara. "Se entregó antes que sus enemigos lo atacaran —añade Vargas—. En el programa con este payaso (Brozo), dijo que pediría licencia como diputado. Nunca huyó".

Antes de ser aprehendido escribió dos cartas: una a sus seguidores, otra a sus hijas. A ellos les dijo: "Volveré del encierro y con ustedes seguiré formando filas". Y a ellas: "No se sientan desamparadas, no lo están".

Los aprehendidos con destino al Reclusorio Sur llegan en patrulla, bajan y entran a pie. Bejarano entró a la zona de aduanas en su Ford Windstar negra y, pese a que no era día de visitas, su esposa lo acompañó.

La Crónica reveló el encierro del profesor: tenía tres celdas alfombradas e interconectadas, antes usadas por el narco Gilberto Garza. Una era un dormitorio con cama matrimonial; otra, un baño con ducha eléctrica y la otra el comedor. Poseía una TV de plasma de 21 pulgadas con cable, celular, DVD, equipo de sonido, microondas y refri. Tres custodios impedían a la gente acercarse. Recibía gente en la celda y usaba pants en vez de prendas beige.

Además —según directivos de la cárcel que entonces laboraban ahí, entrevistados por Chilango— Bejarano entraba a la oficina del director del penal, Ricardo Buzoianu, para usar su teléfono.

Ante el impacto de aquella nota, la opinión pública apuntó a Buzoianu, que renunció en enero de 2005. 

Pero quizá no fue de él toda la culpa: Martí Batres, el joven al que Bejarano prohijó en los 80, fungía como subsecretario de Gobierno, es decir, era la cabeza del órgano que en ese momento dirigía las prisiones capitalinas, una de las cuales ocupaba su “padrino”.

"Nunca dejó de hacer política —dice el diputado Vargas—. Desde la celda se comunicaba con líderes, delegados, diputados. Como muchos, traté asuntos políticos en su celda". Lo visitaban para pedirle aprobación Agustín Guerrero, Laura Velázquez, la directora del Instituto de la Mujer del DF Rosa Márquez, el secretario de Transportes Francisco Garduño y el diputado René Arce.

En sus ratos libres, Bejarano escribía y leía expedientes, libros de política y otros de derecho, con los que buscaba fortalecer su defensa. Pero había algo más, una actividad íntima lo desprendía del poder y la intriga:

Las rejas frías

dunas cercas de acero

helados travesaños

inconmovible valladar

tubos por doquier

barrotes grises, grises

cargados de polvo

y de lágrimas secas.

El profesor escribía poesía. Algunas piezas —como la anterior, a la que denominó “La cárcel”— forman parte de la edición 1006 de Hábitat, gaceta literaria de los reos del reclusorio. Al quedar libre dio forma con esos versos escritos en prisión a un libro inédito, Cautiverio, de 185 cuartillas, dividido en 19 grandes poemas sobre su experiencia tras las rejas.

Para hacer labores comunitarias, Bejarano apoyó a los presos que estudiaban primaria y secundaria. Pero quería retribuir de otro modo a la población de la cárcel. Por eso, según directivos de esa penitenciaría, el político pidió un favor a la dirección en marzo de 2005: permitir la realización de un jaripeo y una lidia, que suponían el ingreso a prisión de cuatro caballos y varias vaquillas. La dirección aceptó.

Los animales se internaron en el pueblo xochimilca de San Mateo Xalpa y entraron a la cárcel. A un costado de la cancha de futbol, Bejarano observó gozoso el show que sufragó de su bolsillo y que, según la Asociación Nacional de Charros, debió costar unos 60 mil pesos.

El espectáculo lo apreciaron centenares de los 6,800 internos del penal y sus familias, que abarrotaron unas gradas de metal. El profesor, dadivoso con su pueblo, se integró a la multitud como cualquier preso, a los que les regaló horas de diversión.

Cuando se corrió la voz de que el espectáculo lo pagó el político, los reclusos gritaron: "¡Be-ja-rano, Be-ja-rano!". Desde entonces lo llamaron “Tío Bejarano”. Si antes era respetado, ahora le profesaban cariño.

QUÉ HACERLE

Salió de prisión el 6 de julio de 2005, tras ocho meses recluido. Lo esperaban una nube de reporteros y 30 seguidores, familia incluida. En casa, junto a personajes como la actriz María Rojo y el ex legislador Alejandro Sánchez Camacho, celebró con agua de naranja, molletes y pastel. Un mariachi irrumpió con “El son de la negra”.

En las semanas siguientes declaró que dejaría la política para dedicarse a su familia, pero a los 15 días ya se reunía con su movimiento, Izquierda Democrática Nacional, en una fiesta que, si bien celebraba su liberación, tenía carácter político.

"Bejarano es un personaje dual —dice Jesús Zambrano, líder de NI—: al ser exonerado ha podido salir a la luz pública, pero aún es terriblemente controvertido. La opinión pública no lo perdona: es responsable (de corrupción) y parte de las cargas negativas del PRD".

—Para no ser miembro del PRD tiene mucho juego ahí —digo a Zambrano.

—Tiene mucho peso en el PRD-DF y en el Consejo Nacional, y presencia en varios estados. Sí, está en el PRD aunque no sea miembro.

—¿Cómo sobrellevan eso?

—Es lo único que te queda, porque aunque no quieras ahí está, en el partido, sin nada que hacerle.

Apenas abandonar la cárcel, Bejarano contó a sus allegados que modificaría su estrategia política, que la gente no lo iba a perdonar, pero que eso no le importaba en ese momento. "Mi estrategia se llama “viento” —les dijo—, escúchenla bien. Así vamos a ser nosotros de ahora en adelante: como el viento, que no se ve pero se siente".

Y FINALMENTE LLAMÓ

El 21 de mayo (de 2009), al cierre de esta edición, Bejarano llamó a Chilango minutos después de cortar otra llamada en la que el reportero le pidió contestar dos preguntas.

Bejarano: Te andaba buscando.

Reportero: Sí, se cortó hace ratito.

B: Ando una reunión en Tecate, Baja California.

R: Seguimos interesados en la entrevista y...

B: Son sólo dos preguntas, ¿no?

R: Son más, pero…

B: A ver, dime rápido.

R: ¿A qué aspira como político?

B: Reivindicarme: en esa palabra sintetizo todo.

R: ¿Aspira de nuevo a un puesto público?

B: No, no, para nada.

R: ¿Reivindicarse con quién?

B: Con la gente.

R: ¿Aún siente el rechazo de la gente?

B: Son dos preguntas, nada más. ¿Cuál es la siguiente?

R: ¿Aún ve a AMLO y Ebrard?

B: Hay una coincidencia, pero no hay relación.

R: ¿Van por el mismo camino?

B: De mi parte, sí. Con ambos.

R: ¿Ellos coinciden con usted?

B: Por ellos no puedo hablar. Te dejo, debo regresar a mi reunión y ya me tardé. Gracias.

R: Oiga…

B: Te mando un abrazo.

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