ELECCIONES 2012

Las historias sobre la salud y los hábitos de Josefina

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Josefina Vázquez Mota
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Promedio global

Por Imelda García  @imegarcia

El mareo que Josefina Vázquez Mota sufrió el lunes 2 de abril en una reunión con organizaciones civiles revivió las versiones sobre sus trastornos alimenticios y sus malos hábitos laborales, que han circulado durante sus años como funcionaria pública y que ella ha desmentido.

Varios episodios relacionados con su salud documentados por la prensa en la última década han desatado interpretaciones que van desde signos de agotamiento hasta presuntos padecimientos médicos.

Incluso, periodistas como Raymundo Riva Palacio han escrito sobre su supuesta “anorexia” y “vigorexia” en 2007.

La anorexia se emplea en términos médicos como una falta de apetito que puede deberse a circunstancias muy diversas y suele ser más un síntoma que una enfermedad. La vigorexia, por su parte, es un trastorno derivado de una preocupación obsesiva por el físico.

La ahora candidata presidencial nunca ha admitido haber sufrido algún padecimiento de salud e incluso, desde entonces y hasta ahora, se ha mostrado dispuesta a realizarse los exámenes médicos que comprueben su buen estado físico.

La panista estuvo a punto de sufrir un desvanecimiento el lunes 2 de abril, tres días después del arranque de las campañas por la Presidencia de México, en un encuentro con activistas de organizaciones civiles dedicadas al tema de la seguridad pública encabezados por Alejandro Martí, llamado Agenda 12.18.

La situación la obligó a dejar el podio en el que daba su discurso y dar el resto de su mensaje sentada en una silla.

Un episodio similar le ocurrió en 2009, cuando el presidente Felipe Calderón anunciaba su salida de la Secretaría de Educación Pública, que ocupó desde 2006, y ella tuvo un mareo que provocó que varios de los asistentes tuvieran que auxiliarla.

Empleados de la SEP que trabajaron con Vázquez Mota cuando era titular de esa dependencia, y que pidieron a ADNPolitico.com no revelar su identidad, narraron algunos de sus hábitos, que se interpretaron como una obsesión por el trabajo.

“Las juntas eran en su casa, teníamos que estar allá a las 6:00 de la mañana y a veces era medianoche y todavía seguíamos trabajando en la oficina”, relató un todavía empleado de la SEP.

De acuerdo con su versión, la funcionaria comía muy poco la mayoría de las veces.

“A veces llegaba a algunas reuniones que teníamos con el equipo de trabajo más cercano y hasta con medios de comunicación y, si iban a servir comida, ella sacaba sus ‘tupper’ (recipientes) y ahí siempre traía comida.

“Pero no creas que traía porciones normales. Lo normal era que la viéramos comer pollo, pero una cuarta parte de una pechuga normal, por ejemplo; a veces sólo algunos cuadritos de queso o de gelatina y eso nos preocupaba mucho porque la veíamos bajar de peso muy rápido”, comentó el trabajador.

Además, por esa época comenzó a hablar con sus colaboradores sobre el ejercicio que hacía todas las mañanas.

Aún ahora, ya como candidata, miembros de su equipo de trabajo comentaron a ADNPolitico.com que hace una rutina de bicicleta fija y caminadora al menos una hora todas las mañanas, tal como lo demostró a medios de comunicación el miércoles pasado.

“Siempre se nos pidió que fuéramos muy discretos respecto a eso, pero ya ahora es imposible que pueda esconder el problema que tuvo”, dijo otro trabajador de la SEP entrevistado por ADNPolítico.com.

Pero las versiones sobre las supuestas complicaciones de salud en la carrera política de Vázquez Mota comenzaron antes de su paso por la Secretaría de Educación Pública.

En 2002 también tuvo una tras participar, en su papel de secretaria de Desarrollo Social del gobierno del presidente Vicente Fox, en las labores de atención a los damnificados por el Huracán Isidoro en Yucatán.

“Su voluntad de ser útil, de estar presente y de comprometerse con la ayuda a los damnificados la llevaron a girar cheques tan desmedidos contra el banco de sus reservas físicas, que éste dio señales de quebranto: deshidratación, hipertensión, avisos de agotamiento”, escribió Germán Dehesa en su columna diaria del periódico Reforma.

“Tengo entendido que fue hospitalizada por unas horas y que ya se dispone a reanudar sus tareas. Por si algo faltara, tiene que comparecer ante las Cámaras. Yo quisiera suplicarle que no me haga viudo de una amiga tan admirada y tan querida. ¡Aplácate, Josefina!”, agregó en su texto el cronista fallecido en 2010.

El periodista Guillermo Osorno cita esta columna en el perfil “La candidata”, compilado por Jorge Zepeda Patterson en el libro “Los suspirantes 2012” (editorial Planeta), y completa la anécdota.

“La secretaria fue afectada por gastroenteritis y se hospitalizó en Campeche. Tuvo que cancelar una gira a Monterrey y una comparecencia en el Senado. Un día antes, se había presentado en San Lázaro, pero lucía muy mal, cansada y demacrada”, escribió.

Las críticas por su supuesto bajo peso también la han seguido al interior de su partido.

En la contienda interna por la candidatura presidencial, por ejemplo, un grupo de jóvenes pertenecientes a Acción Nacional que apoyaban abiertamente a su entonces contrincante Ernesto Cordero, subió a Twitter una fotografía de cuerpo entero de la entonces precandidata y la leyenda: "Es preocupante la pérdida de peso de @JosefinaVM, es evidente que tiene problemas de salud".

La cuenta @JovenesPAN fue cancelada dos días antes de las votaciones en la elección interna del PAN.

Según información compartida por los trabajadores de la SEP entrevistados por ADNPolitico.com, a finales del 2011 Vázquez Mota trató de reponerse en su peso y comenzó una dieta más regular.

ADNPolitico.com fue testigo de cómo en su arranque de campaña, el 30 de marzo pasado, la candidata y su equipo más cercano se detuvieron a comer en un restaurante llamado La Covadonga, en la carretera que conecta a la capital de Puebla con la comunidad de Teziutlán.

Ahí Vázquez Mota consumió un caldo de pollo y una torta de chorizo.

“Aquí pasábamos a comer cuando éramos chiquitos y mis papás nos traían”, comentó la candidata a los empleados del lugar, quienes le prepararon unas tortas que ella pidió para llevarlas a su casa.

La noche del martes, personas no identificadas dejaron un paquete en la casa de campaña de Vázquez Mota con una torta y unas pilas, además de un mensaje donde se insinuaba que la candidata debía activarse.

Josefina Vázquez Mota ha insistido en que goza de cabal salud y que está dispuesta a realizarse un chequeo médico cuyos resultados sean públicos, en respuesta al reto que le lanzó su contrincante del PRI en la contienda presidencial, Enrique Peña Nieto, a quien pidió a cambio uno toxicológico.

ADNPolítico.com buscó la versión de la candidata presidencial acerca de las aseveraciones sobre su salud, pero su equipo de campaña informó que ella prefería no hablar más del tema.

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