DEBATE DE DEBATES

Debates de 2000: Fox y Cárdenas arremeten contra Labastida

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Por Diego Ángeles Sistac  @dasistac

El papel de enemigo principal del PRI y portador del cambio que asumió Vicente Fox Quesada en 2000 impregnó el ambiente de los dos debates presidenciales de ese año.

Otros oponentes del entonces candidato priista, Francisco Labastida Ochoa, como Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD, y Gilberto Rincón Gallardo, del Partido Democracia Social, también enfocaron sus esfuerzos en criticar las siete décadas de gobierno del PRI mediante ataques verbales contra el aspirante tricolor.

“Me ha llamado chaparro, me ha dicho mariquita, me ha dicho 'la vestida', me ha dicho mandilón”, reclamó Labastida, el candidato a la Presidencia por el PRI en 2000, durante el primer encuentro entre candidatos realizado en ese año.

Los adjetivos se referían a los ataques verbales que Vicente Fox, su contrincante panista, le había propinado.

Las expresiones contra el PRI y su candidato a la Presidencia fueron la tónica de los debates en ese año, encuentros incentivados por las reformas al Instituto Federal Electoral, que había logrado el gobierno del presidente priista Ernesto Zedillo.

La participación del IFE abría la posibilidad de que la alternancia política en México fuese una realidad. Las mesas de discusión entre los presidenciables serían una prueba de los cambios en la ley. En realidad, se convirtieron en escenarios de ataque de los candidatos de la oposición hacia Francisco Labastida.

Durante el segundo encuentro, Cuauhtémoc Cárdenas equiparó al PRI con el peor mal político.

“Los mexicanos hemos aprendido que PRI es igual a corrupción y corrupción es igual a PRI”, señaló. Y Fox le hacía segunda: “Me la ganaste, Cuauhtémoc; realmente mi misma entrada era que corrupción es sinónimo de PRI en este país”.

Gilberto Rincón Gallardo, candidato del extinto Partido Democracia Social, le tiraba con la misma fuerza a Labastida: “Gracias a todos los que nos ven y nos escuchan esta noche. Tengo 40 años luchando contra el autoritarismo priista…”.

Labastida no encontró escape, se le notaba en el rostro que los debates eran un martirio. Y no se defendió: recurrió a acusar a sus atacantes en vez de pelear.

El México de 2000 alentó el carácter de Fox porque era una opción distinta y sus palabras reflejaban una sensación, un deseo de cambio que existía en ciertos segmentos de la sociedad. Los debates fueron foros para que los opositores al régimen le gritara "sus verdades" al PRI.

En los años de mayor dureza del régimen priista cualquier ataque a la máxima institución habría sido riesgoso. Pero en el año 2000 las cosas cambiaron. La frase “mi mamá también me lo decía” de Fox, acerca de su marcada necedad desde que era niño, abonaba a las esperanzas antipriistas.

Los dos debates transcurrieron con embates continuos contra Labastida, todos liderados por Fox. Nada tenían que ver las propuestas sobre la educación o la infraestructura del país. El segundo encuentro no cambió las tendencias, sólo las aceleró.

El hartazgo social parecía generalizado y justificaba los ataques contra el abanderado presidencial del PRI.

El candidato del PAN selló con una frase el tono que imperó durante ambos debates de este año: “Estimado señor Labastida, a mí tal vez se me quite lo majadero pero, a ustedes, lo mañosos, lo malos para gobernar y lo corruptos no se les va a quitar nunca”.

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