#Elección2012

4 crónicas de lo que no se vio en televisión sobre el debate

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  @ADNPolitico

Las propuestas, los ataques, los traspiés... todo eso fue visto en televisión durante las más de 2 horas que duró el segundo debate presidencial en Guadalajara. Aquí te presentamos 4 crónicas de lo que no pudieron tomar estas cámaras.

Peña Nieto y “el sillero”

Cuando uno le pregunta a don Manuel qué hace para ganarse la vida, él responde “soy sillero”. En su lenguaje, eso significa el oficio de poner y quitar sillas a una velocidad inigualable usando una técnica particular que llama “la Manuelinha”: patear y golpear, simultáneamente, una silla plegable para doblarla y que sea almacenable en cualquier camión.

Para que “la Manuelinha” sea efectiva, se debe guardar una silla por segundo, así que cuando el jefe da la orden de quitar todos los espacios desocupados en el festejo postdebate de Peña Nieto en la Plaza de la Liberación de Guadalajara, don Manuel calcula: 300 espacios vacíos le tomarán 5 minutos.

“Dejaron solo al candidato. No llegaron todos los que esperaban y acá andamos recogiendo”, dice el hombre de 62 años, que guarda sillas a toda velocidad, mientras la voz del presidenciable suena en el fondo.

Hace apenas una hora, el exgobernador del Estado de México estaba debatiendo con sus adversarios y prometía tener las propuestas que darían respuesta a la preocupación de la gente: seguro de desempleo, seguridad social universal, becas y hasta crecer tres veces más como país.

Luego, había dado una conferencia de prensa en la que se atribuía las cualidades de un presidente y presumió contar con el respaldo mayoritario de la gente.

Pero apenas unos minutos después de eso, habla con una plaza semivacía a la que don Manuel debe aplicarle a toda velocidad “la Manuelinha” para que no se vea tan desocupada.

“Se supone que iban a festejarlo, a celebrar que ganó el debate… yo no lo vi, pero ¿a poco le fue tan mal?”, pregunta don Manuel, acelerado.

En tanto, Peña Nieto habla en el templete frente al Teatro Degollado durante once minutos. Se comunica con el paisaje que topan sus ojos: la primera mitad de la plaza que sí está entregada a él y que le escucha con fervor decir que la victoria está a 19 días.

“¡Aceleremos el paso, pisemos fuerte, pisemos firme, que vamos directo a la victoria en tres semanas, el primero de julio, a ganar la Presidencia de la República!”, arenga Peña Nieto.

Las banderas que ondean impiden al candidato priista ver la segunda mitad de la plaza vacía, desbordada hacia la salida, con espacios vacíos y desanimados.

Peña Nieto tampoco puede ver a don Manuel aplicar “la Manuelinha” cuando su jefe le dice: “¿Sabes qué? No, ya levanta todo. Ya no va a venir más gente al festejo”.

Los pasos de la "ganadora"

Josefina Vázquez Mota llegó feliz a su última cita con sus simpatizantes, luego del debate. A ritmo de baile, la candidata panista pidió a sus seguidores votar por ella y llevar su nueva señal, la mano extendida, como un símbolo de triunfo para este 1 de julio.

Congregó en la parte alta del Puente Atirantado a cientos de personas, quienes con banderas vitoreaban a su candidata.

Josefina llegó de excelente humor. Como fondo, las canciones de su campaña ambientaban el lugar. Ella subió al escenario y comenzó a bailar.

"Ahí están los pasos de la ganadora", dijo uno de los asistentes al mitin, "ojalá ella gane la Presidencia".

En su discurso, la gente comenzó a corear una consigna que ella se animó a seguir: "Ya llegó, ya está aquí, el que va a sacar al PRI", refiriéndose a Alberto Cárdenas, primer gobernador panista en Jalisco y ahora candidato a la alcaldía de Guadalajara.

"México merece que gane Josefina", coreaban los asistentes al evento.

Con ella estuvieron la primera dama Margarita Zavala, el presidente nacional del PAN Gustavo Madero, el senador Santiago Creel, el candidato a la gubernatura por Jalisco Fernando Guzmán y el diputado Carlos Pérez Cuevas, quienes se tomaron de las manos para levantar el puño de su candidata.

El puente, pintado de azul por un efecto de luces, es considerado uno de los logros más importantes de las administraciones panistas en el estado. Así que, desde ahí, Vázquez Mota reiteró que la elección no está resuelta.

"Para aquellos que ya se sentían muy seguros de la victoria, les decimos: no van a regresar", lanzó.

Josefina había dado minutos antes un mensaje donde se proclamó ganadora del segundo debate y donde llamó a priistas y panistas a votar por ella para no permitir el regreso "de un México autoritario".

Al salir del hotel donde se hospedaba, frente a la sede del encuentro, Josefina recibió abrazos de algunos simpatizantes que acudieron a saludarla.

"Que te vaya muy bien, que dios te bendiga", le dijo Sara, una niña que la abrazó antes de subir a la camioneta que la llevaría, en un trayecto de menos de un minuto, a la entrada de la Expo.

Y quien bajó de los pisos altos del mismo hotel fue el rector de la UNAM, José Narro quien, ante la sorpresa por su presencia ahí, dejó claro que él no había acudido a apoyar a ningún candidato y más bien fue invitado por el IFE.

Vázquez Mota se dio tiempo de comer con la primera dama, Margarita Zavala, antes de prepararse para el debate. Ahí estuvieron con su familia y convivieron unos minutos antes de que la candidata se vistiera y saliera hacia la sede.

Más temprano, Vázquez Mota estuvo preparando con su equipo los últimos detalles de su participación en el debate, con lo que se sumaron más de 100 horas en que la panista ensayó, leyó y se alistó para el encuentro con sus contrincantes.

Amor con amor se paga

Más de 8 mil personas siguieron la transmisión del segundo debate presidencial a través de una pantalla instalada a espaldas de la glorieta de La Minerva. En cada actuación de Andrés Manuel López Obrador, abanderado del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, el público lo vitoreaba.

En contraste, Enrique Peña Nieto, candidato del PRI, era el ‘malquerido’ de la gente. En sus intervenciones, algunos sectores le gritaban “¡Enrique, entiende, Jalisco no te quiere!”, o simplemente le abucheaban.

Además, cuando el cronómetro en la pantalla marcaba los últimos segundos de alguna intervención de Peña, el público coreaba la cuenta regresiva. Esta acción se repetía también con Josefina Vázquez Mota, abanderada de Acción Nacional, y Gabriel Quadri, candidato del Partido Nueva Alianza.

El respaldo a López Obrador comenzó desde que salió de su hotel rumbo a la Expo Guadalajara, sede del debate. Alrededor de las siete de la noche unas veinte personas se asomaban a los elevadores esperando que saliera el político, pero al abrirse las puertas, algunos huéspedes y personal de seguridad aparecían, lo que desataba un murmullo de desaliento y algunas risas.

A las 19:12 por fin salió de un elevador y la gente se le acercó para tocarlo, darle ánimos para el debate y acompañaron su camino a la camioneta que lo llevaría a la sede con gritos de “presidente, presidente”. El candidato con un gesto visible de nerviosismo, sólo se limitó a saludar a la gente con la mano y tomarse algunas fotos.

Después de dar propuestas, responder ataques, y lanzar otros durante el debate presidencial, el candidato se trasladó a La Minerva.

Durante su discurso, de unos 14 minutos, el tabasqueño lanzó algunos guiños a la gente, por ejemplo al llamarles “asesores”; señalar que la campaña la hacen todos y decir que son “protagonistas del cambio verdadero”, y hasta para alabar al movimiento estudiantil. “¡Qué vivan los jóvenes!”, gritó en dos ocasiones durante su aparición.

La gente contestó con gritos en su favor, como“¡Es un honor, estar con Obrador!”, y otros en contra de uno de sus contrincantes “¡Ya llegó, ya está aquí, quien se va chingar al PRI!”.

“Muchas gracias de todo corazón, yo voy a saber estar a la altura de ustedes, no se preocupen por mí, yo no voy a cambiar mi manera de pensar y mi forma de ser, no les voy a fallar, no voy a traicionar al pueblo de México”, dijo un conmovido Andrés Manuel casi al término de su discurso, para después lanzar un “¡Viva Guadalajara! ¡Viva el pueblo de Jalisco!” y un triple “¡Viva México!”.

“López Obrador es la esperanza para muchos de nosotros. Nos ha convencido. Creemos en él… y él cree en nosotros”, dice Margarita Hernández, simpatizante del tabasqueño.

Tras culminar su discurso, el candidato presidencial, junto al público, cantaron el Himno Nacional a capella. Al bajar del templete, y mientras daba declaraciones a la prensa, la gente le gritaba, le aplaudía, le chiflaba, le echaban porras.

Cual “rockstar” despidiéndose de su público, antes de meterse por completo a su camioneta blanca, hizo una pausa para saludar por encima de ésta a los asistentes con una mano. Sonrisa aquí, sonrisa allá, guiño de ojo general. Adiós.

Amor con amor se paga, dijo el candidato al citar un texto de José Martí.

Si el amor se demuestra en las urnas, seguro será mejor para él.

La seguridad de llamarse Gabriel Quadri

Una patrulla motorizada abre paso al convoy. Detrás, cinco camionetas blindadas del Estado Mayor Presidencial rugen por la calle. Les sigue otra patrulla, una ambulancia que avanza a toda prisa y cierra la demostración de músculo otro par de motocicletas con policías a bordo.

Las cámaras de los medios de comunicación siguen a la hilera de vehículos de seguridad y alistan la toma para retratar a Margarita Zavala, la esposa del presidente Felipe Calderón, quien suele trasladarse en operativos de ese tamaño.

Pero en lugar de los característicos rebozos de la Primera Dama, aparece un traje sastre que porta un hombre parecido al candidato presidencial de Nueva Alianza, pero algunos años más joven, quien pisa las afueras de la Expo Guadalajara con la seguridad que da ser protegido por diez automotores.

Es Paolo Quadri, hijo mayor de Gabriel Quadri.

Media hora después, uno de los autobuses de Josefina Vázquez Mota llega hasta la Expo Guadalajara y de él descienden los invitados especiales de la candidata: sus padres, su esposo, sus hijas, los 26 panistas que la acompañaron al interior del edificio… y Margarita Zavala.

La conclusión no se hizo esperar: en el convoy más grande, y con la seguridad a tope, viajaba Gabriel Quadri, a quien no se pudo distinguir por los vidrios polarizados de la camioneta que lo transportaba.

En contraste, el autobús donde viajaba Margarita Zavala y otros, era custodiado sólo por una camioneta con elementos del Estado Mayor Presidencial.

Es lo bueno de ser Gabriel Quadri.

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