#Debate2012

Los errores, los imaginarios y los retos del segundo debate

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Por Cecilia García Muñoz  @CECIGARMU
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Si los errores son graves, las modificaciones en las preferencias electorales pueden ser radicales, lo cierto es que, en el segundo debate presidencial, nadie se equivocó de manera severa. Tanto los candidatos como el moderador se mantuvieron dentro de un margen aceptable de maniobra.

Tal vez, las estrategias más arriesgadas fueron llevadas a cabo por la candidata del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, quien recurrió a convertir a sus adversarios en mujeres, “en un ejercicio de imaginación”, y hasta a un plumón de tinta azul para marcar la palma de su mano con una gran equis.

Los televidentes del debate tuvieron que poner mucha atención a la explicación de las reglas y distribución de tiempos para este segundo debate, pero, fue tan enredado que el periodista Javier Solórzano, el moderador, liberó del estrés lo mismo a candidatos que a televidentes y prometió que él iría recordando el orden y los tiempos conforme al avance del debate.

Que los bloques temáticos serían tres. Que los temas se abordarían en 34 minutos. Que cada candidato podría hablar hasta 8 minutos 30 segundos, pero que no podía usarlos todos en una misma intervención, sino que tenía que usarlos en intervenciones de 2 minutos 30 segundos. Que se sortearía el orden de la apertura del debate y del cierre y que después, se seguiría un orden por bloques de acuerdo al turno de apertura. “¡Demasiada información!” Incluso lo reconoció el moderador.

Andrés Manuel López Obrador fue el más interrumpido por el moderador, o al que se le acabó más veces el tiempo. Pero también le ocurrió a Enrique Peña Nieto y a Josefina Vázquez Mota.

Este segundo debate quitó el factor distractor de “la edecán”, aspecto que acaparó la atención en el primer debate presidencial. También corrigió el asunto de los apoyos visuales usados por los candidatos para reforzar sus argumentos. En el primer debate, los apoyos visuales no salían completos a cuadro. En este segundo debate, los candidatos tuvieron a su disposición un atril hacia el cual estaba dirigida una cámara independiente a la que enfocaba al candidato. Así, la pantalla se partía en recuadros y el apoyo visual podía verse completo.

Las pifias… mínimas

En la ronda inicial, cuando la palabra fue otorgada a Gabriel Quadri, el candidato de Nueva Alianza, a cuadro por unos cuantos segundos, apareció Andrés Manuel López Obrador.

Ya en el turno de Enrique Peña Nieto, el moderador Solórzano tuvo que intervenir por primera vez como el “interruptor”, señalándole al priísta que su tiempo había terminado.

En su presentación, Andrés Manuel López Obrador parecía que tenía todo bajo control respecto a hablar con fluidez, claridad y en tiempo. Incluso en sus dos minutos y medio de presentación le sobraron nueve segundos.

Al inicio del bloque temático número uno, Política y gobierno, el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto inició su participación sin traductor al lenguaje de sordo-mudos por unos 8 segundos, un error de la producción.

Fue en este primer bloque temático cuando Josefina Vázquez Mota se aventuró a imaginar que no estaba debatiendo con tres hombres sino con otras tres mujeres. Dijo que si fuera así, y apeló a que todos los televidentes se imaginen a los candidatos siendo mujeres para que se pueda juzgar las cuatro opciones por igual,  a su lado tendría una señora que se peina bien, que se arregla mucho, que “seguramente le gusta la televisión, que tiene mañas y muy malas compañías.

“Enseguida estaría la candidata del PANAL, una mujer capaz pero que tiene un problema grave, tiene que pedirle permiso a su mamá para ir a cualquier lugar y expresar cualquier idea.

“Tendríamos una candidata del PRD que sería muy difícil de entender. Una mañana se levantaría amorosa y por la tarde tal vez nos podría desconocer. Si juega un buen partido de dominó y gana estará muy contenta pero si lo pierde, seremos traidores o habremos hecho un complot”, y así Josefina se planteó como la cuarta opción, la de la mujer trabajadora.

Los retos de Quadri

Pronto en el debate, el candidato Gabriel Quadri se lanzó a hacer preguntas a sus adversarios. Cerraba sus participaciones con una pregunta directa sobre un tema y pedía el posicionamiento de los demás.

Así pidió postura sobre la despenalización del aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo, las políticas públicas para tratar a adictos a la droga, la creación de una institución cultural que llevara el nombre del poeta mexicano Octavio Paz, la firma de un tratado de libre comercio con China, entre otras cosas.

Al abrir sus participaciones y ante la poca atención que los demás candidatos mostraban por sus retos, Quadri insistía relanzando la pregunta y cuestionado la actitud de ignorar sus inquietudes.

Las “carnadas” que sí fueron mordidas por los tres adversarios de Quadri fueron las del aborto, todos coincidieron en no criminalizar a las mujeres que abortan, y la del tratado de libre comercio con China, la cual Andrés Manuel López Obrador la rechazó diciendo que primero había que incentivar la producción local antes de ponerla a competir con China.

“Estoy aflojado en terracería”: AMLO

En una de las intervenciones de Josefina Vázquez Mota, la candidata le pide a Andrés Manuel López Obrador que explique lo que ella considera es una inconsistencia ideológica. Le reclama haber convocado a los jóvenes a la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y “usar” el movimiento estudiantil de 1968 y a la vez, dijo, haberse afiliado al PRI.

A eso, López Obrador responde: “En 1971 yo estaba en primero de preparatoria. Aparento más edad, pero tengo solamente 58 años. Lo que pasa es que estoy aflojado en terracería. (Se oyen risas hasta en el estudio de TV del IFE). Esas son las calumnias de siempre”, dijo para desmentir los datos dados por la candidata panista.

Las gaviotas-camiones o los camiones-gaviota

Inmediatamente después de la respuesta de López Obrador volvió a ser el turno de Josefina Vázquez Mota. Entonces, se lanzó en contra de Enrique Peña Nieto enumerando, según ella, ejemplos del autoritarismo que representa.

“Con dinero público gestionó un centro de espionaje y aquí está la comprobación de un estado de cuenta de ese centro de espionaje (muestra a cuadro copias de un recibo)”, dijo.

En el segundo ejemplo, la candidata tuvo una pifia que ya circula en redes sociales como un chiste derivado del debate. Trajo a cuento el apodo de la esposa de Peña Nieto: “Gaviota”.

“Recientemente en el estadio azteca también mandaron gaviot… camiones para reprimir a algunos jóvenes que no pensaban como usted”, dijo.

El candidato ‘Cuadro’

Superada una hora y veinte minutos de debate, Gabriel Quadri de Nueva Alianza lanza una provocación que ahora abarca hasta al televidente. Reta a todos a entrar a YouTube a ver un video que, según dice, se llama “Querida Amiga” y en el que se muestra a Elba Esther sentada a un lado de Vázquez Mota, quien se refiere así, con  palabras amistosas, a la maestra que en campaña tanto critica. 

A esa provocación, Josefina responde  con otro pequeño lapsus y llama al candidato de Nueva Alianza “candidato Cuadro, digo Quadri” para luego decir que, como lo ha venido asegurando, ella no cedió ante ningún chantaje de nadie mientras fue secretaria de Educación, y que le preocupa que cada voto para él, será un voto para una familia que acumula poder.

Crueles once segundos para AMLO

Cerca de las 21:32 horas, Andrés Manuel López Obrador hace su última intervención en el bloque tres. Al cabo de la misma le sobran once segundos. El moderador le pregunta si no prefiere utilizarlos y López Obrador lo intenta, pero 11 segundos son demasiado pocos para desarrollar una idea al ritmo del candidato del Movimiento Progresista. Se queda a media idea y el tiempo se termina. El moderador lo interrumpe.

El turno es entonces para Enrique Peña Nieto y al priísta le pasa lo mismo. Se le acaba el tiempo antes de terminar su idea y a cuadro se ve su cara de lamento.

La boca seca y la equis en la mano

Mientras Gabriel Quadri vuelve a la cargada contra Josefina Vázquez Mota, el director de cámaras la pone a cuadro tomando el último trago y hasta la última gota de una botellita de agua.

Además, el candidato de Nueva Alianza se “puso listo” para pelear cada segundo de su participación. Mientras el moderador hablaba su tiempo corrió 2 segundos, y el candidato lo hizo notar, a lo que Javier Solórzano sólo dijo: “Síguele, síguele”.

Al cierre del debate, y como a Josefina le tocó el último turno del bloque de conclusiones, la candidata panista se arriesgó y en su mensaje de despedida dijo “Vota así”, mientras sostenía en una mano un plumón con tinta azul y mostraba la palma de la otra mano con una equis recién trazada. Fueron dos segundos a cuadro de esa mano rallada que para algunos habrá sido demasiado.

Ya al final, y mientras Javier Solórzano hacía una pequeña conclusión, la cámara se fue abriendo para dejar ver monitores donde se proyectaba la imagen de cada candidato. La pantalla de Quadri mostraba un candidato dando la espalda, recogiendo sus apoyos visuales y preparándose para salir. En las demás pantallas, Peña Nieto, Vázquez Mota y López Obrador, seguían de frente a la cámara. ¿Prisa?

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