Opinión: Carta para el próximo presidente
Por Carlos Páez Agraz @discursar
Junio 30, 2012 0 Comentarios
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Le escribo sin mucha esperanza de ser leído. Pero diversas dudas me abordan y me hacen cuestionarme ¿de verdad comprende lo delicado del momento en que le tocará encabezar al Estado mexicano? De modo que si le da tiempo quiero hacer algunas reflexiones y hacerle unas preguntas. Todo para quitarme de dudas.
Voy a empezar por lo segundo: ¿Duerme bien?¿Su sistema digestivo funciona apropiadamente? ¿Alguna experiencia pasada de ataques de ira, depresión o estrés? ¿Cómo se comporta con su equipo cercano y cómo cree que ellos le perciben? ¿Tiene serios críticos en su equipo? ¿Tiende a decidir por evidencia objetiva o por experiencia? ¿Cómo fue en realidad la manera en que ascendió la escala de su partido hasta llegar a la candidatura, se siente orgulloso de ello? ¿Va a terapia, tiene un mentor o es de los que se logran auto controlar siempre solos? ¿Cómo ha sido educado y cómo ha educado a sus hijos? ¿Es un digno ganador y perdedor? ¿La oportunidad del poder le llegó o usted le llegó a ella?
Pregunto también porque sólo una persona en plena salud mental puede gestionar al país en estos tiempos de viento en contra. De lo que se trata su labor a partir del 1 de diciembre es poner al Estado al servicio de los ciudadanos y a la correcta gestión e incremento de lo público. México es de sus ciudadanos y no es cliché. Lea el artículo 39 constitucional y verá quién es el Soberano.
Los datos oficiales muestran que el país no va bien. Tengo derecho a preguntarle porque comprendo a la relación ciudadanos/gobernantes, como una relación laboral; así como hay arrendatarios (los que pagan por rentar) y arrendadores, quienes rentan sus propiedades, usted será mandatario y los ciudadanos, nosotros, los mandadores…. y los mandadores necesitamos saber cómo está y cómo es.
Necesitamos que se posicione desde hoy en materia de mejora de la calidad democrática. Sea cual sea la diferencia en el resultado de los comicios, una elección no es un cheque en blanco. Insisto, no pueden, no deben mandarse solos y no se lo deben tomar a mal. No queremos que nos tengan pánico de jefe tirano, pero nos urge que nuestras instituciones se conviertan en tácitas cajas de cristal, transparentes y siempre pulcras. No más. Nada menos.
No le niego que da tristeza la falta de intencionalidad de su discurso y la pobre elección de sus palabras en campaña. Las cifras no mienten. En AdQat hemos evaluado decenas de miles de sus palabras.
El sinsentido institucional se ha petrificado en discursos de campaña cuya comunicabilidad fue media baja y cognitivamente fueron copias con ligeras variaciones. Un patrón generalizado de pocos datos, una emocionalidad completamente inapropiada a un ejercicio electoral, muy baja descripción de los problemas, muy escasos al emitir oportunidades, que son el “gol” de la elección, el punto de destino de un proyecto político. Las propuestas integrales son menos del 1% de las palabras de los candidatos.
Con el cargo al que ha accedido, no puede interactuar así. Ni con los ciudadanos, ni con los otros poderes o naciones, por la simple razón de que no le vamos a entender bien. Más intencionalidad y menos intensidad.
De verdad le deseo lo mejor, pero no me hago grandes ilusiones. Una última pregunta ¿es usted un buen escucha del otro y sabe ponerse en sus zapatos? A muchos nos falta ser escuchados, pero a millones, les urge ser atendidos y entendidos. ¿Entiende?
Que sea para bien de la democracia,
Atentamente,
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