OPINIÓN

Opinión: Las elecciones de México en la mirada internacional

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Por Iliana Rodríguez Santibáñez  @ADNPolitico
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Nota del Editor: Iliana Rodríguez Santibáñez es doctora en Derecho con mención honorífica por la UNAM; profesora-Investigadora especialista en Derecho internacional del Tecnológico de Monterrey; miembro del Sistema Nacional de Investigadores de Conacyt, y autora de “La Soberanía en tiempos de globalización” y “La transición democrática en Iraq”.


Los resultados electorales preliminares anunciados por el Instituto Federal Electoral por el recuento de votos por la Presidencia en México el pasado primero de julio, indicaban como ganador de ésta al candidato de la derecha Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien anunció contundente que con estos resultados ganaba México y advirtió sobre el nuevo PRI. Esto último en atención a aquella época donde gobernó este partido, y que resumida metafórica pero magistralmente por el Premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa era “la dictadura perfecta”, pues gobernó 71 años de forma ininterrumpida.

Esos años fueron marcados por el poder sin reglas claras propias de la democracia, lo que por diversas formas corporativistas, burocracia, sindicatos, asociaciones e individuos permitían y fomentaban el juego perverso de vender su voto indistintamente de lo que por ello obtuvieran, así como otras formas sin ley, ni derecho ni ética, que propiciaron que el PRI se mantuviera no sólo en la Presidencia, sino con mayoría en el Congreso de la Unión, por lo que la Constitución y las leyes mexicanas durante ese periodo tuvieron innumerables cambios sin cortapisa alguna, lo que también permitió perpetuar un presidencialismo absoluto donde los Poderes Judicial y Legislativo eran prácticamente del partido en el poder. Su verdadera separación era motivo de reiterada crítica.

Pese a todo, el país evolucionó, pues no todos sus gobernantes eran represores o mezquinos con el pueblo. Algunos poseían verdadero liderazgo y visión para dirigir el país, pero la maquinaria del partido los ataba, y su permanencia sexenio tras sexenio los desgastó hasta que se creó un órgano constitucional autónomo que hoy conocemos como el Instituto Federal Electoral (IFE), el 11 de octubre de 1990 bajo el período del presidente Carlos Salinas de Gortari del PRI, quien aprovechó las experiencias de la entonces Comisión Federal Electoral tras los conflictos post-electorales de 1988, que precisamente le había llevado a la Presidencia. De esa fecha y hasta el 2007, existe un derecho electoral en transformación con la contribución del resto de los partidos.

Algo muy interesante en todos estos años ha sido la inserción y participación de los medios nacionales, y particularmente de los internacionales, que poco o nada hablaban de las elecciones de México.

En estas elecciones, llaman la atención las diversas notas de sorpresa y escepticismo de los medios internacionales en las primeras horas de haberse anunciado como virtual ganador al abanderado del PRI Enrique Peña Nieto, pues aún cuando las encuestas particulares le ponían a la cabeza dejando muy cerca al candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en coalición con otros partidos de izquierda, no se conocía la reacción de los votos diferenciados y de los indecisos, lo que dejaba un margen de oportunidad al candidato de la izquierda.

Estos medios señalaron en las primeras horas posteriores a la elección opiniones como las siguientes:

El diario español El País, anoto en sus titulares “El PRI vuelve a la Presidencia de México con un poder limitado. El PRI recupera la Presidencia de México pero su poder estará limitado por el avance de la izquierda”, reseña Luis Prados el 2 de julio, donde la frase de Peña Nieto al proclamarse ganador de "Somos una nueva generación. No hay regreso al pasado”, puede ser una convicción personal, pero sobre todo es una realidad.

Reflexiona sobre “un partido que dominó la vida de México durante 71 años y que recupera la máxima magistratura del país después de 12 años”, pero indica: “verá limitado su poder y cualquier intento de 'restauración autoritaria', como temen sus adversarios políticos por el avance de la izquierda a nivel territorial – la que arrasó en el Distrito Federal, ganó en el Estado de Morelos y arrebató Tabasco al PRI- y en el Congreso, donde se perfila como segunda fuerza en la Cámara de Diputados”. La misma nota apoya su dicho en el peso intelectual de José Woldenberg, expresidente del IFE, quien dijo: “No se ha producido el escenario de carro completo”- respecto de obtener mayoría en todo- “Los resultados dan una imagen de equilibrio de poderes y alejan el fantasma de una restauración priista. Tendrán que negociar para hacer prosperar sus iniciativas.”

En otra nota del mismo diario, el encabezado fue: “Un galán pragmático. Sus rivales lo pintan como un político vacío, pero Peña Nieto ha gobernado el complicado Estado de México y se ha hecho con el control del PRI”. En esta nota, el mismo autor repasa en breve la vida de éste, en particular su debilidad por las mujeres, el pasaje inexplicable de la muerte de su primera esposa Mónica Pretellini, y al final le concede la gracia de la duda parafraseando que: “puede que se equivocan quienes piensan que es un político vacío. Ha logrado hacerse con el control del partido y no le ha temblado el pulso cuando ha tenido que deshacerse de algunos barones como fue el caso de Humberto Moreira, gobernador de Coahuila y presidente del PRI, cuando fue acusado de malversación (...) Peña Nieto ha declarado que es un 'pragmático sin ideología' a quien importan sobre todo 'los resultados' y que representa a un nuevo PRI que 'ha aprendido de sus errores y ha roto con el pasado'. Ahora tendrá que demostrarlo”.

En tanto, el diario The New York Times (NYTIMES) de Estados Unidos de América destacaba la opinión de Eric Olson del Centro de Estudios Internacionales Woodrow Wilson: que había sido una buena noche para el PRI porque habían recuperado la Presidencia, pero no por una devastadora ventaja como se había pronosticado, lo cual tendrían que tener en mente en cuanto formaran un gobierno y gobernase.

Otro diario en esa entidad, el Washington Post, en su encabezado sostenía a Enrique Peña Nieto como el presidente electo que se movía para tranquilizar a los americanos (“Mexico’s newly elected president, moving to reassure Americans”) escrito por William Booth y Nick Miroff, refiriéndose en particular en el tema de la lucha contra el narcotráfico dado que Peña Nieto era prácticamente una figura desconocida en Washington (“The newly elected president of Mexico, Enrique Peña Nieto, is a mostly unknown figure in Washington, but he is moving aggressively to assure his northern neighbor that he will fight hard against Mexico’s drug lords and continue to pursue warm relations with its top trading partner”).

En la misma nota, señalan que esta medida fue necesaria, ya que Peña Nieto es para Estados Unidos un enigma (sic), incluso para sus más cercanos colaboradores. El candidato cómodo y principal durante la campaña presidencial, quien mantuvo sus declaraciones en principios vagos y que como exgobernador, no tiene antecedentes en la política exterior. (“The outreach is necessary because Peña Nieto is an enigma to many in the United States, as even his closest aides concede. As a comfortable front-runner during the presidential campaign, he kept his policy pronouncements vague, and as a former governor, he has no track record in foreign policy.”)

Por otra parte, Qatar, el diario independiente árabe AL JAZEERA en inglés, tituló su única nota en esas primeras horas a la elección de la siguiente forma: “Cierran encuestas en las elecciones presidenciales de México. Las primeras señales de las encuestas de salida dan el retorno al partido que más tiempo gobernó, el PRI, después de 12 años de ausencia o vacío” (Polls close in Mexican presidential election. Early exit polls signal a return of Mexico's long-ruling party, the PRI, after a 12-year hiatus).

La nota continúa y expone que este regreso es por el fracaso de los conservadores en asestar un golpe fuerte a la brutal guerra contra las drogas, donde el PRI tras 12 años de ausencia y manchado por la corrupción, el fraude electoral y ataques ocasionales de autoritarismo brutal durante sus 71 años en el poder, se ha recuperado, ayudado por la crisis económica y una ola de anarquía que han plagado a México en virtud del conservador Partido Acción Nacional (PAN). Acota el mérito del PAN en permitir después del 2000 el aumento de las esperanzas de un nuevo amanecer para la democracia en México. Sin embargo, fueron años de un débil crecimiento y de la muerte de más de 55,000 personas en homicidios relacionados con las drogas, que desde 2007 fueron erosionando su popularidad.

Algo importante es que la corresponsal de Al Jazeera, Rachel Levin, indicó que esta elección ha sido testigo de una cantidad sin precedentes de los monitoreos con más de 30,000 observadores distribuidos en todo el país, y donde todos los principales partidos políticos enviaron a sus propios monitores. También hay 700 observadores de 60 países para asegurarse de que se trata de una elección libre y justa, dijo Levin.

En otra latitud, el diario francés Le Monde el 2 de julio encabezaba: “El partido de Calderón reconoce su 'derrota histórica' en México” (Le parti de Calderon reconnaît sa "défaite historique" au Mexique), retomó las declaraciones y pronunciamientos de líderes del PAN respecto a lo que significaba para ellos haber obtenido el tercer sitio en estas elecciones, y hacia dónde debían dirigirse después de esto.

Le Monde informa, más que opinar, en esas primeras horas del 2 de julio, y dice que Peña Nieto, abogado de 45 años, ha prometido un "gobierno efectivo", que permita la reducción del crimen y el crecimiento económico para aliviar la pobreza que afecta a más del 46% de los mexicanos (112 millones), quien además rechaza la idea de que su partido en el poder significa "un retorno al pasado": "El PRI que tenga acceso el gobierno demostrará sus convicciones democráticas. El mayor reto del PRI es demostrar su eficacia, dando los resultados que la sociedad demanda", dijo Peña Nieto.

Estos diarios, de los más conocidos a nivel internacional, deben llevarnos a la reflexión de considerar que en un sistema político bipartidista o multipartidista como el nuestro, donde están permitidas las coaliciones de partido, la alternancia es natural cuando existen reglas claras cuya observancia es incuestionable. Los partidos contendientes por el poder pueden ir y venir en la medida que el electorado razone su voto de confianza hacia unos y otros. Eso está permitido; lo que no esta permitido es violentar esa reglas que perviertan o anulen el voto del ciudadano, para lo cual debe aplicarse con rigor la ley. No temamos a judicializar o resolver en tribunales el proceso electoral: al contrario démosle la bienvenida, por que sólo a través de un resultado indiscutible legalmente al margen de lo legítimo, estaremos en una verdadera democracia.

Finalmente, quedará bajo la espada de Damocles, o a prueba, el nuevo presidente por la nación que exige la resolución o disminución principalmente de pobreza y violencia.

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