OPINIÓN

Opinión: Las mujeres avanzan en la vida política de México

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Por Lizeth G. Castro Padilla  @lizethgcastro
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NOTA DEL EDITOR: Lizeth Castro Padilla es abogada y maestra en Administración Pública y Políticas Públicas por el Instituto Tecnológico de Monterrey EGAP. Tiene 12 años de experiencia trabajando en los tres niveles de gobierno y en la iniciativa privada. Ha sido directora general adjunta de Relaciones Públicas de la Coordinación de Comunicación Social de la Presidencia de la República , subsecretaria de Planeación Estratégica de la Secretaría Técnica del Gobierno de Sonora y líder de Proyectos Especiales en la Vicepresidencia de Relaciones Institucionales de Cemex Norteamérica y Trading.


Las mujeres mexicanas se han abierto camino para lograr la igualdad en México. Hace 53 años se plasmó en la Constitución el derecho de las mexicanas a votar y ser electas, a tomar en cuenta su voto y su participación social y comprometida en elegir a sus gobernantes. Todo comenzó con un movimiento y tuvo resultados; no fue una concesión, sino el resultado de la voz de muchas mujeres a favor de la equidad.

En la última década en nuestro México, la vida política de la mujer ha tenido un incremento en participación activa. Es una señal de avance en la democracia de nuestro país. Según información del Instituto Federal Electoral hasta enero del 2012, el 51.6% de las personas inscritas en el padrón electoral eran mujeres, y en este primero de julio votó el 53%, a diferencia del 47% de los hombres que ejercieron su voto. Es interesante reconocer que, según datos de un estudio realizado de manera conjunta por Defoe, Caleidoscopio e Inteligencia Pública, de la votación el 49% de las mujeres que salieron a votar son mujeres entre los 26 y los 45 años, y se encuentran en edad productiva. Estas mujeres que votaron, al preguntarles si creen que México vive en una democracia, el 55% de ellas contestó que “sí”.

Haciendo un análisis de la vida pública de las mujeres mexicanas, debemos reconocer que es muy incipiente todavía su participación política. Es sorprendente ver estos números. Para el año 2011, las mujeres tenían el 23.4% del total de espacios en la Cámara de Senadores, y el 27.8% en la Cámara de Diputados. La tendencia respecto a las legislaturas pasadas muestra que la proporción de las mujeres en las Cámaras ha tenido un incremento lento y paulatino, pero nunca ha superado las dos séptimas partes de la Cámara.

En el Gobierno Federal, actualmente (INEGI 2011) hay 80% hombres y solamente un 20% mujeres como titulares de las Secretarías y Subsecretarías de Estado. Tres mujeres son secretarias de Estado (Relaciones Exteriores, Turismo y Procuraduría General de la República). En el Poder Judicial, la participación de la mujer es muy reducida: de los 11 magistrados que integran la Suprema Corte de Justicia, sólo dos son mujeres. En el Tribunal Electoral del Poder judicial de la Federación, sólo una de siete magistrados es mujer, y ninguna forma parte del Consejo de la Judicatura Federal.

La proporción de presidentas municipales presenta apenas un repunte de 4.1 a 6.9% en los años de 2007 a 2011.

Todavía existe un reto importante. Se necesita el compromiso y la voluntad de los partidos políticos para que cumplan en tiempo y forma con el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en su Artículo 22 Transitorio, que indica que las candidaturas no deben exceder de un 70% para un mismo género.

Aunque día a día se va avanzando en el tema, gracias a las mujeres que siguen comprometidas en esta lucha diaria a favor de los cambios sociales y estructurales de fondo que necesita el país.

A las que tienen el valor y la honestidad de trabajar por los demás, por vocación y amor más que por el poder o la idea de grandeza. A las que se desviven en sus comunidades por ayudar y por llevar un beneficio tangible a su gente, y a otras tantas que nunca han sido reconocidas que son líderes de sus comunidades y generadoras de bienestar.

Un reconocimiento a la pluralidad, la tolerancia y el respeto en las elecciones del primero de julio pasado. Fue una gran fiesta nacional y democrática. Las mujeres y hombres en el país salieron a votar y se tuvo una participación de millones de mexicanos que ejercieron su derecho a votar y, en especial, hay que reconocer a los cientos de miles que prestaron sus servicios como funcionarios de casilla. Ellos hicieron posible esta elección y cuidaron los votos de todos los mexicanos.

México ha cambiado. Ahora tiene más mujeres que ejercen su voto en libertad, más pluralismo y una sociedad civil más atenta, activa y participativa. Felicidades y enhora buena por esta elección. Vamos moviéndonos hacia una democracia más efectiva, más completa, más confiable.

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