COLABORACIÓN

¿Cuál es el futuro del movimiento #YoSoy132?

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Por Diego Ángeles Sistac  @dasistac
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Pasada la quinta Asamblea Interuniversitaria #YoSoy132 celebrada el pasado 4 de Julio, el movimiento estudiantil de mismo nombre sigue sin una estructura ni estrategias claras sobre cómo enfrentar la etapa postelectoral. Cuestiones que le han restado productividad tanto internamente como ante el público en general.

Han pasado casi dos meses desde la formación del movimiento estudiantil universitario. No obstante, pese a sus logros: la integración en diálogo de más de 130 universidades a nivel nacional, públicas y privadas, el aumento en el plazo para inscribir observadores electorales y la realización de un tercer debate presidencial, el movimiento aún carece de la estructura necesaria para sobrevivir pasados los comicios electorales.

La quinta Asamblea Interuniversitaria, después de una ardua jornada de 12 horas, llegó a la redacción de un documento que posicionaba a #YoSoy132 con respecto al virtual triunfo del candidato a la Presidencia Enrique Peña Nieto. El texto redactado, aprobado por unanimidad, no menciona lineamientos de acción, se remite a exponer las sensaciones y críticas sobre las elecciones y su consumación: la falta de paz y legalidad durante el proceso electoral celebrado el 1 de Julio. Igualmente se criticaba la manipulación mediática y la existencia de instituciones políticas incapaces de llevar el proceso electoral. Finalmente se rechazaba la imposición del candidato Peña Nieto, que de acuerdo a #YoSoy132, correspondía a una entremezcla de poderes nacionales e internacionales. En el mismo sentido, sobre los objetivos del grupo estudiantil, Antonio Attolini, vocero de #YoSoy132 ITAM se limitó a declarar que “el movimiento #YoSoy132 ahora debe trascender la coyuntura electoral.”

Durante la asamblea se escucharon pronunciamientos a favor de marchas, el bloqueo de avenidas importantes en el DF, como Insurgentes, y la toma de instituciones políticas como el IFE. Sin embargo, ninguna de las anteriores pasó a ser una estrategia definida por la Asamblea. Por su parte, Tevye de Lara, otro representante del movimiento, calificó la asamblea de “repetitiva y poco productiva” ya que, agregó, “no salió el plan de acción de corto y largo plazo para el movimiento.”

La ausencia de estrategias claras se debe a una falta de organización más estricta: el movimiento se constituye en una serie de Asambleas locales, que cuentan con voz y voto, pero donde no existe un depositario del poder ni un vocero único, sino que cada Asamblea, es decir cada universidad, puede actuar con autonomía si se atiene a los principios del grupo estudiantil (i.e. apartidismo, pacifismo, entre otros).Esta misma constitución no permite a los medios acercarse fácilmente al movimiento, puesto que los voceros hablan por sus universidades y las declaraciones que unifican a #YoSoy132 son comunicados tras las Asambleas Interuniversitarias. En suma, los cimientos de #YoSoy132 vuelven demasiado flexible al movimiento, restándole eficiencia a la hora de tomar decisiones conjuntas, como queda demostrado por sus jornadas de trabajo de más de 12 horas.

La falta de una estructura rígida por parte del movimiento #YoSoy132 ha llevado a un cúmulo de información desigual, que confunde constantemente a los consumidores de noticias y que no permite diferenciar cuando una acción es propia del movimiento y cuando no es así. Por ejemplo, la marcha realizada en la Ciudad de México el lunes 2 de julio no fue una estrategia acordada por la Asamblea Interuniversitaria sino que fue una movilización autónoma. Igualmente, el plantón fuera del IFE no fue aprobado en ningún momento por las comisiones del #YoSoy132.

El movimiento defiende la horizontalidad de su estructura sobre el argumento de la equidad y también la precaución. Es decir, de acuerdo con distintos miembros del movimiento #YoSoy132, es para dar voz a todos, ya que nadie tiene derecho a decidir por todas las asambleas universitarias. Y, de la misma manera, la horizontalidad protege a los miembros de una posible coacción que provenga desde afuera, ya que no existen líderes identificables.

No obstante, la estructura por la que el movimiento aboga también les ha traído consecuencias no sólo ante el público en general sino también en el interior del mismo movimiento: como la posibilidad de que estudiantes se autonombren voceros del movimiento, que fue el caso de Roberto Medina Nava, quien fue denunciado por la Asamblea General. Paralelamente, el vocero del ITAM, Attolini, recibió amenazas de fuerza física por parte de otros integrantes del #YoSoy132 la pasada junta interuniversitaria, y aunque no pasó a más y el propio estudiante reconoce que existió un malentendido que ya fue aclarado, fue suscitado por las declaraciones que éste hizo durante el pasado noticiero de Loret de Mola al cual fue invitado, el resultado es que la falta de una mejor estructura provoca estas fricciones.

El movimiento #YoSoy132, de metas muy loables, se verá forzado a elegir entre una estructura más vertical que quizás le cueste membresía pero gane en eficiencia, o intentar seguir trabajando en una estructura horizontal que los pone contra el reloj y a veces contra ellos mismos.

Miembros del grupo se defienden de las críticas sobre su estructura apelando al corto tiempo de vida de la organización, sin embargo, es ese corto tiempo lo que les ha dado fuerza, un recurso que si no aprovechan los dejará como sólo una anécdota.

 

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