ELECCIONES 2012

Gil Zuarth: 'soy parte de los responsables de la derrota'

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Por Alberto Bello  @albertobellogdv
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Roberto Gil Zuarth, excoordinador de la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, afirmó ser parte de los "responsables de la derrota" del PAN en la pasada elección del 1 de julio.

“Soy parte de los responsables de la derrota, pero la derrota ha sido tan fuerte que ningún grupo (del PAN) puede capitalizarla”, dijo el senador electo en entrevista con ADNPolítico.

Gil Zuarth apoyó a Vázquez Mota desde la precampaña por la candidatura panista que disputaron Ernesto Cordero, exsecretario de Hacienda y cercano al presidente Felipe Calderón, y Santiago Creel, también aspirante presidencial en 2006.

La exsecretaria de Educación ganó la candidatura con el 53.9% de los votos y apostaba a un tercer triunfo presidencial panista. Sin embargo, Gil dirigió una campaña que fue criticada por adversarios y simpatizantes, tras la cual el PAN se convirtió en la tercera fuerza política del país.

A 10 días del inicio de las campañas presidenciales, Vázquez Mota reconoció que perdió tiempo y “energía política” en disputas internas en el PAN. Más tarde, fue criticada por su slogan “diferente”, que según sus críticos explotaba su condición de mujer sobre los demás candidatos.

Al final, Vázquez Mota quedó en tercer lugar con 12.8 millones de votos, frente a los 15.9 millones que obtuvo el candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador y los 19.2 millones del virtual ganador, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Paradójicamente, esta derrota dejó al PAN con un gran poder para negociar con los priistas algunas reformas constitucionales. Según los resultados del cómputo distrital, el PRI obtuvo 62 de las 128 senadurías, mientras que el PAN ganó 38 escaños.

Con eso, Acción Nacional tiene la llave incluso para lograr las reformas que exijan mayoría cualificada en las dos cámaras, algunas marcadas como prioritarias por Peña Nieto.

Gil, quien representará al estado de Chiapas en el Senado, propone que el PAN impulse las instituciones democráticas antes de apoyar las reformas estructurales fiscal, laboral o energética que propusieron en su programa Enrique Peña Nieto y su propio partido. Antes, incluso, exige reformas a algunos de los temas de campaña que han llevado al Movimiento Progresista a impugnar la elección.

Días antes de la jornada electoral, Gil Zuarth acusó al PRI de tener una cuenta en el banco Monex con 700 millones de pesos para comprar votos a través de miles de tarjetas de débito. La queja fue retomada después por el equipo López Obrador entre las supuestas evidencias de irregularidades en su solicitud de juicio de inconformidad. El caso aún es analizado por el Instituto Federal Electoral (IFE).

“Hay que canalizar la insatisfacción (con el desarrollo de la elección) hacia la política parlamentaria. El PAN puede estabilizar y generar condiciones de gobernabilidad y construir más satisfacción con las instituciones democráticas”, aseguró este abogado con posgrados en derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid.

“Antes de que se inicien las 14 elecciones que se celebrarán en 2013, hay que corregir circunstancias de hechos que se dieron en esta elección que tuvieron efectos en el resultado y que tienen débil regulación e incluso no están reglados”, afirma.

“Falta la idea de que hay que avanzar en la agenda democrática”, dijo Gil.

Asimismo, Gil Zuarth dijo que apoyará a Ernesto Cordero, para que sea el coordinador del PAN en el Senado: “Ya anuncié mi voto”.

El político de 34 años aseguró que no buscará la presidencia del partido como hizo en 2010, cuando perdió frente a Gustavo Madero. “Tengo la convicción de que si en el cine las segundas partes no son buenas, en política son tres veces peores”.

LA REFORMA ELECTORAL Y EL PAN

Gil está convencido de que algunas encuestas fueron manipuladas, lo que perjudicó a la campaña de Vázquez Mota. “El impacto fue brutal. Modificó la percepción de ganador de Enrique Peña y promovió el voto útil a López Obrador. Nos afectó en el apoyo de organizaciones que se iban a sumar al proyecto”.

Al inicio de las campañas, el 30 de marzo, la candidata panista se ubicaba en segundo lugar de las preferencias, por detrás de Peña Nieto, pero a entre fines de abril e inicios de mayo, la mayoría de las encuestas señalaban que Vázquez Mota iba también abajo de López Obrador.

Sobre este tema, Gil dijo que los encuestadores deben ser regulados y que el IFE debe conocer las “fuentes de financiamiento, presupuestos y metodología en campo, incluyendo las bases de datos” de estas empresas.

Según el político, los medios deberían hacer público cualquier posible conflicto de intereses entre el encuestador al que apoyan y los partidos, mientras que el Instituto debería publicar información histórica sobre la precisión y acierto de estas compañías.

Respecto a la compra y coacción del voto, pidió un cambio de reglas. “Es muy difícil probar que pagué y votaste por mí, como exige la regulación. En otros sistemas, como en Chile, es suficiente con probar con que haya dinero en entornos de movilización electoral para demostrar coacción. No debiera haber dinero circulando en contextos de jornada electoral”.

En el rebase del tope de financiamiento, Gil propone que la reforma a la ley incorpore “la anulación de la elección e inhabilitación del candidato”, una propuesta que fue rechazada por las cámaras en esta legislatura.

En cuanto a los medios electrónicos, coincide con la propuesta de Enrique Peña Nieto de que una instancia fiscalice el gasto de propaganda. Propone además una instancia de monitoreo autónoma que revise el tratamiento de servidores públicos y partidos políticos que haga públicos sus resultados.

“Hay que establecer mecanismos penales y fiscales para la ingeniería financiera que busque evitar controles, con penas de cárcel”, dijo.

 “No podemos iniciar un diálogo sobre las reformas estructurales si no resolvemos la insatisfacción sobre el desarrollo de la elección. No podemos pedir a la gente que confíe en la clase política si no somos capaces de resolver la percepción de que los partidos actuamos para nuestro propio beneficio”.

Sería un camino similar al que emprendió el PAN en 1988, cuando la percepción de fraude electoral llevó al PRI del poder a negociar reformas electorales y políticas que llevaron a cambios en el mapa político mexicano. Un discurso que reencontraría a los panistas, según Gil.

Ahora, tras la derrota, el partido se enfrenta a un nuevo desafío: la reconstrucción.

Tras la jornada electoral, Calderón dijo que el PAN debía ser "refundado... reconstruido desde los cimientos hasta la cúpula, piedra por piedra", al considerarlo como "una opción necesaria en la vida política de México"

Gil asegura que la recuperación del PAN “pasa por la reconstrucción a nivel local”, y añadió que “más que el dirigente, es el discurso el que aglutina (seguidores). El PAN debe abrirle más espacios a los liderazgos sociales, y finalmente, resolver su debate interno sobre si es un partido de masas o cuadros, y asumirse como un partido de agenda, un partido liberal”.

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