Las 'fieras' del PRI, otro obstáculo a las reformas de Peña
Por Jonathán Torres Y Erick Zúñiga @ADNPolitico
Agosto 07, 2012 0 Comentarios
Este lunes, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) advirtió que se requeriría por lo menos 500,000 millones de pesos adicionales al presupuesto, incluyendo una mayor recaudación, ahorros y endeudamiento, para cumplir los compromisos firmados por el abanderado del PRI-PVEM, por lo que urgió a aprobar “reformas de fondo”.
Y el aval para estas reformas estructurales, que son el eje de su plan de gobierno, requerirá apoyo político, comenzando por el de sus propios correligionarios.
La directora general del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), Verónica Baz, dijo en entrevista para la revista Expansión, que Enrique Peña Nieto deberá domar los intereses de las “fieras” en el PRI.
“Peña Nieto tiene la gran oportunidad de sembrar el cambio en México, pero tendrá que domar a las fieras que tiene en casa, lo que conllevará un costo político (...) Si quiere transformar al país, tendrá que tocar intereses y eso a muchos no les va a gustar”, advirtió.
Algunos sectores sindicales afiliados el Revolucionario Institucional, como el petrolero o el campesino, podrían oponer resistencia a que se concreten las propuestas del virtual ganador de la elección presidencial.
Analistas consultados por la publicación, que al igual que ADNPolítico.com forman parte de Grupo Expansión, coinciden en que el principal reto que tiene Peña Nieto es burlar las presiones de diversos sectores del PRI que presumirán tener el derecho de picaporte a la casona presidencial y que buscarán usarlo para evitar que sus intereses se pierdan al calor del debate sobre las modificaciones legales que se esperan del próximo sexenio.
En oposición a flexibilizar al sector laboral, estará el Congreso del Trabajo (CT), que aglutina el corporativismo sindical del PRI como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), presidida por Joaquín Gamboa Pascoe; la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, bajo el mando del senador electo Isaías González; la Confederación Regional Obrera Mexicana, encabezada por Rodolfo González Guzmán; y el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, dirigido por Víctor Flores.
Los líderes del CT rechazan las fórmulas del outsourcing y la contratación de empleados sin seguridad social.
“Una reforma laboral a fondo implica perjudicar intereses corporativos de grupos que son grandes pilares del PRI. Esta reforma será el termómetro para medir si el gobierno de Peña Nieto no es una vuelta al pasado y si el PRI es un animal político distinto. Si no se eliminan viejos intereses sindicales y de algunas empresas, estaremos frente al negocio de siempre”, insistió Juan Pardinas, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad, según el artículo titulado “A domar las fieras”.
Peña intentará convencer a las huestes del sindicato petrolero, liderado por el senador electo Carlos Romero Deschamps, de su iniciativa para que la inversión privada coparticipe con Pemex en la exploración en aguas profundas.
“La paradoja de esta reforma es que pareciera ir en contra de la propia genética del PRI”, aseguró Miguel Pulido, director de Fundar, Centro de Análisis e Investigación.
Gamboa Pascoe, Isaías González y Romero Deschamps han respaldado públicamente la candidatura de Peña Nieto.
En cuanto a la reforma fiscal, el priista negociará con el sector de agricultores la eliminación de las exenciones fiscales que hoy los benefician.
LA LUCHA DE VENCIDAS
Los analistas, citados en el número 1096 (6 de agosto) de Expansión, proyectan un gobierno “peñanietista” que registraría una lucha de vencidas con otros sectores priistas.
Federico Reyes Heroles, presidente del Consejo Rector de Transparencia Mexicana, consideró que el exgobernador del Estado de México tendrá que “alejarse del PRI tradicional” para conseguir un “nuevo acuerdo político”.
Luis de la Calle, director de la consultoría De la Calle, Madrazo, Mancera, sugirió buscar el respaldo de la ciudadanía para facilitar los cambios.
“Deberá tomar en cuenta los intereses para hacer las reformas, pero para acabar con ellos tiene dos caminos: compensarlos o apoyarse en la opinión pública para legitimar los cambios. Es más sana la segunda opción”, mencionó.
Verónica Baz abundó que Peña Nieto está enfrentando a todos aquellos que vienen a cobrarle su apoyo, y algunos quieren mantener el estado de las cosas.
“En mucho tiempo no hemos visto a un presidente que tenga la capacidad de tejer alianzas. Peña Nieto sí la tiene. Donde veo el conflicto es en la negociación con los grupos que quieren preservar sus intereses”, señaló.
Por su parte, Ildefonso Guajardo, priista cercano a Peña Nieto quien suena para ocupar la Secretaría de Economía en su eventual gabinete, aseguró que el político mexiquense tiene la capacidad para negociar la aprobación de las reformas.
“Por el simple hecho de estar dentro del PRI, será más fácil alinear a las fuerzas que no entienden la nueva dinámica de los consensos. Todos en el partido tenemos que dar resultados para empujar los acuerdos que benefician al país. Ésta es la nueva democracia”, abundó.
Lee completo el reportaje “A domar las fieras” en la edición 1096 de la revista Expansión.
LA OPOSICIÓN
Mientras el PRD se opone a las reformas estructurales que propone el PRI al considerar que son una “regresión”, el PAN instruyó a sus nuevos legisladores a impulsar todas las reformas que democraticen el poder público.
No obstante, el dirigente nacional perredista, Jesús Zambrano, indicó que podrían avalar iniciativas que beneficien a la población, independientemente de quién las impulse.
“No vamos a poner otra cosa por delante más que las necesidades de la gente, del país, para resolver sus problemas, si podemos hacer acuerdos en ese sentido con las otras fuerzas, con el PAN, con el PRI”, mencionó durante la sesión del Consejo Nacional del partido del 27 de julio.
El líder nacional del PAN, Gustavo Madero, pidió este lunes a los diputados y senadores de su partido para la próxima legislatura asumir una agenda de reformas en materia laboral, política, educativa, social y de medios de comunicación.
De acuerdo con el cómputo distrital del Instituto Federal Electoral, el PRI y su aliado el PVEM ganaron 242 de 500 curules en la Cámara de Diputados y 61 de 128 escaños en el Senado. Es decir, tendrán que negociar con sus oponentes para lograr mayorías.
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