FIN DE SEXENIO

La refinería de Tula, el gran pendiente de Felipe Calderón

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Por Óscar Balderas  @oscarbalmen

Todo lo que alcanza la vista es un terreno árido de 700 hectáreas de maleza y tierra suelta. Nadie pasa por ahí y el único sonido que rompe el silencio es el chasquido de las torres de electricidad que darían potencia a la obra de infraestructura más importante del sexenio y que se convirtió en el mayor pendiente: la refinería en Tula, Hidalgo.

Son los predios que el Gobierno estatal compró por 15, 000 millones de pesos –que aún adeuda -- para donarlos a Petróleos Mexicanos y se construyera una planta industrial de alta tecnología para que México, por sí mismo, transformara el petróleo en combustible, en lugar de comprarlo a otros países.

Pero en lugar de esos planes sólo hay pasto crecido descontroladamente, terracería infestada de hormigas rojas y una barda perimetral de 13.4 kilómetros, el único avance que tiene la Refinería Bicentenario, una obra anunciada por el Gobierno federal con una inversión de 11,610 millones de dólares.

Es la obra de mayor vista y con mayor inversión en el gobierno de Felipe Calderón – sólo debajo del puerto multimodal de Punta Colonet, en Baja California, suspendido por falta de recursos – y, paradójicamente, es el mayor pendiente del sexenio.

Y es que los mil 400 empleos permanentes que se crearían con la refinería, los 42 mil trabajos temporales y el aumento del 20% en la capacidad nacional para producir combustible están detenidos en unos predios con olor fétido por el agua estancada. Y no parece haber prisa.

No hay mucho del entusiasmo que se generó la tarde del 18 de marzo de 2008, cuando Felipe Calderón prometió la construcción de la primera refinería en 30 años,  luego de la inauguración de la planta de Salina Cruz, Oaxaca.

Esa emoción se volvió esperanza el 8 de octubre de ese año, cuando la recesión internacional golpeaba a México, y en un mensaje a la nación el presidente anunció un plan para  enfrentar la crisis económica mundial con la creación de la nueva refinería como punta de lanza.

Pero hasta ahora no hay empleos ni obra majestuosa que pueda paliar las crisis económicas venideras.

Tampoco parece posible que la refinería esté lista en 2015, como lo prometió el 14 de abril de 2009 el director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles, cuando se informó que Hidalgo había ganado la licitación por encima de Guanajuato.

Esto, pese a que en 2010 el gobierno autorizó 5,700 millones de pesos para el avance de la refinería; que en 2011 Pemex contó con 274, 237 millones para obra pública en bienes propios; y que este año tuvo 291, 036 millones para el mismo rubro.

“Aquí no hay nada, está abandonado. La gente del gobierno dijo que para estas fechas se vería ya un avance del 50%, porque la refinería estaría lista en 2015, pero yo creo que ni para 2020”, lamenta Alberto Alvarado, dueño del único local abierto el domingo 5 de agosto en el corredor comercial de la carretera Refinería-Atitalaquia.

Ese camino se creó para comunicar la gran obra petrolera con la ya existente refinería Miguel Hidalgo y con los municipios Tula, Atitalaquia y Tlaxcoapan. Ahí, Alberto abrió un minisúper con la esperanza de que la gran obra sexenal trajera prosperidad a la comunidad y a su bolsillo, pero actualmente es un tramo casi desierto, sólo usado por unos cuantos autos o para llegar al tabledance “Barbies”.

“No se paran ni las moscas. Mire, nada… ¿a poco esta es la gran obra del sexenio?”, dice Alberto y extiende el brazo para mostrar un terreno a la mitad de la nada.

La vista confirma el pronóstico que hizo el 25 de abril de 2009 candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, en Cuernavaca, Morelos: Calderón saldría de la Presidencia de la República sin que la refinería tuviera un solo ladrillo encima.

“Sigo en la apuesta, y ojalá la pierda, de que no van a terminar en este sexenio refinería alguna, que no van a poner ni siquiera un ladrillo de la tan anunciada nueva instalación”, dijo el tabasqueño.

También el exgobernador de Hidalgo y ahora coordinador de Diálogo Político y Seguridad del presidente electo, Miguel Ángel Osorio Chong, se sumó a los reclamos y en su último informe de gobierno, en 2011, exigió al Gobierno federal cumplir su palabra y acelerar la construcción de la refinería.

“Mi exigencia viene de sus propias declaraciones, de decir incluso que la refinería estaría lista en 2015 y hoy, insisten en que van en tiempo y que la licitación se hará en 2012 (…) Esto a los hidalguenses, no nos satisface”, dijo Osorio Chong, según una nota del diario El Universal, publicada el 15 de marzo de 2011.

En entrevista con ADNPolítico.com, el senador hidalguense Omar Fayad dijo que el atraso en la refinería pone en evidencia, "la impericia, la ineptitud, la ineficacia y la indolencia" del presidente Felipe Calderón.

"Efectivamente, no hay nada, sólo una barda que no está terminada. Hay desolación, inseguridad, zozobra de la gente que puso en sus manos la esperanza de una mejora económica por la refinería y fue olvidada por el presidente Felipe Calderón. Él prometió que habría un gran avance y sólo hay una gran burla.

"Yo lo dije: Calderón no va a construir la refinería, porque lo hizo en las peores condiciones que yo he visto en mi vida: hizo a un estado pobre, como Hidalgo, comprar terrenos para regalarlos a Pemex, un organismo con unos subejercicios brutales", aseguró.

Recordó que en la Cámara de Diputados, la legislatura pasada – a la que perteneció -- consiguió cerca de 10 mil millones de pesos para que se empezara la obra, cuyo único resultado tangible para los hidalguenses es una barda perimetral despostillada.

"¿Se arrepintió? ¿Ya no quiso darle algo a un estado priista? ¿Se esfumó el dinero? Quién sabe, hay mil pretextos. Pasó de la gran obra al gran pendiente y los hidalguenses ya estamos contando los días para que se vaya Calderón y llegue un nuevo gobierno que sí puede con la responsabilidad", señaló el priista.

El diputado perredista Pedro Porras, expresidente estatal del sol azteca en Hidalgo, acusó que hubo falta de voluntad política del gobierno de Felipe Calderón, posiblemente para darle una obra a una entidad no panista.

“Estaban todas las condiciones, todas, para que a estas alturas estuviera la refinería en su pleno desarrollo de construcción. El estado cumplió; el Gobierno Federal se retrasó, tal vez porque la obra hubiera beneficiado al PRI en la campaña.

“El argumento de que faltan recursos no es contundente, porque si el Gobierno Federal hubiera tenido la voluntad, habría destinado recursos extraordinarios de los ingresos petroleros a la obra. Pero lo que no se quiere hacer, simplemente no se hace”, afirmó.

Hay quien sí considera el argumento del dinero como válido: el único diputado federal del PAN en Hidalgo, Erick Marte Rivera, quien justificó el atraso en la obra por la falta de dinero y por los vestigios arqueológicos hallados en la zona en junio de 2010.

“Uno de los factores principales de atraso tiene que ver con los permisos, encontraron ruinas, descubrimientos arqueológicos y, por otra parte, con los recursos que se requieren. No es cualquier cantidad, es mucho dinero en tiempos de crisis.

“Yo creo que no es un fracaso del presidente, creo que hay una responsabilidad compartida del Congreso, que no ha dado todo el dinero. Aparte, una obra como esta lleva muchos años, es larga”, comentó Rivera, quien calculó que el deseo de Calderón se verá reflejado hasta 2017.

El último avance informado por la paraestatal está fechado el 20 de julio de este año en su página de internet: asegura que el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) trabaja actualmente en estudios de topografía, mecánica de suelos, retiro de basura y está en proceso el concurso internacional para relocalizar tres canales de riego que cruzan el terreno de la refinería.

Pero desde hace meses -- dicen quienes viven cerca -- no se ven trabajadores; en parte, porque el olvido del terreno generó el crecimiento de un banda familiar llamada “Los Ricardos” que aterroriza el lugar con asaltos y secuestros.

"Aquí nomás se viene a tres cosas: por unas muchachas, a robar o para llegar a Tula. No hay de otra. Esto está abandonado”, comenta Ana María López, habitante de la colonia 18 de Marzo, cuyos parabuses polvosos presumen el eslogan “100% petroleros”.

Según Pemex, al acabar el año estarán listas las licitaciones para mover canales de riego, líneas de alta tensión y remover tierras, limpieza, despalme, y construcción de plataformas de trabajo para la nueva refinería, así como la preparación de los contratos de obra para las plantas de proceso, ductos y estaciones de bombeo. Es decir, no hay planes de una obra concreta.

ADNPolítico.com buscó durante dos meses entrevistas en Pemex y el IMP para conocer las razones de atraso en la obra; sin embargo, no hubo respuesta oficial. De parte del Gobierno del Estado de Hidalgo, el área de Comunicación Social se limitó a señalar que la responsabilidad estatal acabó con la donación de ese predio seco.

“Al paso que vamos, va a estar lista (la refinería) para dentro de 10 años… pero a nosotros nos habían prometido chamba desde ahora ¿y mientras qué?”, reclama Ana María, cuyo hijo, un ingeniero mecánico de 26 años, tiene 19 meses desempleado y aferrado a la esperanza de la refinería.

Lo dice mientras se sacude de los tobillos las decenas de hormigas rojas que suben por su pierna y que han invadido el predio donde, algún día, confía, habrá una refinería.

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