ELECCIONES 2012

La sorpresa que dio AMLO en 2006 al bloquear Reforma

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Por Susana Moraga  @ShushaMoraga

Hace seis años, pocos sabían que Andrés Manuel López Obrador pediría a sus simpatizantes bloquear Paseo de la Reforma. El tabasqueño citó a los suyos en el Zócalo capitalino, y una vez ahí congregados, les propuso iniciar la movilización en rechazo a la elección que le dio el triunfo al panista Felipe Calderón.

Este domingo, el tabasqueño se encontrará de nueva cuenta con sus seguidores. Las acciones qué emprenderá en su búsqueda por revertir los resultados del pasado 1 de julio, que determinaron que el próximo mandatario será ahora Enrique Peña Nieto, siguen sin conocerse.

El 30 de julio de 2006, frente a una Plaza de la Constitución pintada de amarillo, López Obrador lanzó: “escuchen bien, amigas y amigos, lo que les voy a decir, quiero una respuesta de ustedes, sincera.

“Les propongo que nos quedemos aquí, en asamblea permanente (…) que permanezcamos aquí, día y noche, hasta que se cuenten los votos y tengamos un presidente electo con la legalidad mínima que nos merecemos los mexicanos. Les aseguro que no será en vano nuestro esfuerzo y sacrificio”, señaló ese día al prometer que el bloqueo sería hasta que el Tribunal Electoral calificara los comicios.

A mano alzada, sus simpatizantes votaron por el “sí” al plantón, que se prolongó por 48 días.

A diferencia de hace seis años, en el que a 28 días de los comicios el tabasqueño inició con el llamado Plan de resistencia civil, que tuvo como principal acción el bloqueo a Reforma, en esta ocasión han pasado 67 días sin que el excandidato determine en concreto el proyecto a seguir en su lucha política. 

En la elección de este 2012, López Obrador logró 15 millones 848 mil 827 sufragios; impugnó y solicitó la invalidez de la votación al acusar que el  PRI y su candidato Peña Nieto, quien obtuvo 19 millones 158 mil 592 votos, "compró la elección" y recurrió a financiamiento ilícito.

Luego de que el Tribunal Electoral declarara presidente electo al priista, el exjefe de gobierno capitalino convocó a sus simpatizantes en la misma plaza para informarles de qué manera actuará.

Ante la expectativa, Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, dijo estar seguro de que el dos veces candidato presidencial, no llamará a movilizaciones o a bloqueos.

"Hemos revisado (las acciones) con antelación y  lo que estoy seguro es que Andrés Manuel no va a convocar a movilizaciones, a cierre de cosas; va a seguirse (sic) desplegando, eso sí lo tengo claro, por vías pacíficas”, aseguró el líder perredista.

Ese domingo de 2006 López Obrador arribó a la puerta de Los Leones, frente al zoológico de Chapultepec, para encabezar la marcha con rumbo al Zócalo, y con ello exigir que el Tribunal Electoral ordenara un recuento de “voto por voto, casilla por casilla”.

El cómputo distrital del Instituto Federal Electoral (IFE) reportó 15 millones 284 sufragios –equivalente al 35.89% de la votación- para Calderón. López Obrador, abanderado de la coalición Por el Bien de Todos, obtuvo 14 millones 756 mil 350 sufragios, el 35.31%; existía una diferencia entre ambos de 0.58%.

Era la tercera vez en la que el tabasqueño encabezaba una manifestación contra los resultados. Sin embargo, para esta ocasión los partidos de la coalición –PRD, el PT y Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano)- tenían la consigna de superar en contingentes las protestas anteriores.

Para la marcha y plantón el equipo de Andrés Manuel implementó una la logística para operar una manifestación de 3 millones y medio de personas.

Pasadas las 10:00 de la mañana de ese día 31, arrancó la protesta en la que el gobierno capitalino, entonces encabezado por el perredista Alejandro Encinas, contabilizó 2 millones de personas, mientras que la Policía Federal reportó 200 mil ciudadanos.

Los manifestantes cargaban pancartas contra el IFE, Calderón y Vicente Fox, entonces presidente del país y a quien en los carteles se le señalaba de “traicionar la democracia”, mientras  gritaban “¡Presidente, presidente!” a Andrés Manuel quien inició el recorrido con una enorme bandera de México desplegada frente a él.

Era acompañado por su excoordinador de campaña, Jesús Ortega, por el propio Encinas, y los perredistas Martí Batres, y Leonel Cota Montaño, exgobernador de Baja California Sur.

A lo largo del camino al tabasqueño se le vio sonriente; saludó a manifestantes, comensales, turistas, y empleados, muchos de ellos, salían desde los negocios situados en Reforma y avenida Juárez a demostrar su apoyo.

El PRD recurrió a sus redes ciudadanas para instalar los 47 campamentos que fueron levantados en el Zócalo y a lo largo de Reforma, así como para recibir a las decenas de manifestantes que llegaron del interior del país; convocaron a los jefes de comité de las 16 delegaciones del DF para que a su vez congregaran y organizaran a los voluntarios, 4 mil de ellos para brindar seguridad al excandidato.

Para el discurso del tabasqueño, se contrató a las empresas AUVI Producciones Profesionales y MVS, la cual se ocupó de la transmisión audiovisual vía satélite. También se adquirieron los servicios de Nueva Imagen NIN para instalar las vallas de seguridad y el escenario desde donde se daría el mensaje.

En el Zócalo y a lo largo del Paseo de la Reforma se instalaron seis pares de bocinas, nueve pantallas y siete plantas de luz, reportó entonces el diario Reforma.

Luego de tres horas de recorrido, López Obrador llegó a la Plaza de la Constitución. Nadie aún, más que él, su equipo y algunos simpatizantes, sabían lo que ahí se iba a proponer.

Instalado en el escenario, el tabasqueño inició señalando que “si se cierran los cauces democráticos, sólo quedan el sometimiento o la violencia. Por eso, es que tenemos que defender la democracia y hacerla valer”.

Frente a los miles ahí congregados, Andrés Manuel dijo tener la certeza, “elementos y pruebas” de que había ganado la Presidencia de la República.

Señaló que era importante que reconocieran su triunfo, pero sobre todo, que hubiera democracia en el país, y soltó de nueva cuenta: “¿nos quedamos?, ¿sí o no?”.

En el templete, el exabanderado presidencial ya era acompañado por Porfirio Muñoz Ledo y Marcelo Ebrard, entonces jefe de gobierno electo, y más de una veintena de perredistas, petistas e integrantes de Convergencia.

Tras la invitación, Andrés Manuel indicó cómo deberían organizarse los campamentos.

En el Zócalo pidió que fueran instalados 31 de éstos, uno por cada entidad del país, y en avenida Madero hacía todo Paseo de la Reforma, hasta la Fuente de Petróleos, solicitó que se asentaran 16 más, en representación de las delegaciones del DF.

Llegó el 6 de septiembre, día en que el Tribunal Electoral determinó que la diferencia de sufragios entre Calderón y López Obrador disminuyó pero sólo al 0.56%, esto tras ordenar un recuento parcial y anular los resultados de sólo 705 urnas.

El panista recibió entonces la constancia de mayoría e inicio con los preparativos para la transición de gobierno.

La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco) reportó que los 32,000 negocios ubicados en Reforma fueron afectados, mientras que se perdieron 203 millones de pesos en ventas durante cada día que duró la movilización.

La izquierda no consiguió el “voto por voto”  y el 15 de septiembres, López Obrador se despidió de sus seguidores establecidos en el Zócalo. Poco a poco fueron retiradas las carpas y las tres mil tarimas que se tendieron y que sirvieron de camas.

Reforma fue liberado un día después, para permitir el desfile militar en conmemoración por el Día de la Independencia.

El tabasqueño había advertido que no claudicaría y ese 16 de septiembre, frente a una Plaza de la Constitución atiborrada encabezó la Convención Nacional Democrática, en la que a mano alzada, de nueva cuenta, fue proclamado “presidente legitimo”.

Dentro del plan se votó por montar un marcaje personal al Gobierno de Calderón; por realizar protestas pacíficas en los lugares en los que  se presentara el “usurpador”, y por viajar al interior de la República con el fin de dar a conocer la “presidencia legitima”, cargo que el tabasqueño ocupó todo el sexenio, hasta que se levantó como candidato de nueva cuenta este 2012, año en el que volvió a perder.

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