IZQUIERDA

AMLO: Pasamos del 'haiga sido como haiga sido' al billetazo

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Por Óscar Balderas  @oscarbalmen
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Andrés Manuel López Obrador entra al Centro Cultural San Ángel, en la ciudad de México, y el calendario regresa medio año: "¡Obrador presidente! ¡Obrador presidente!", le gritan unas 500 personas que lo han esperado hasta tres horas en una sala para verlo presentar su nuevo libro "No decir adiós a la esperanza".

Es como si el tiempo se hubiera detenido en la campaña presidencial. La muestra de un texto se convirtió en mitin; la gente brinca de sus asientos hacia un pasillo lateral para abrazar y besar al tabasqueño.

"¡Presidente, presidente!", le gritan al excandidato presidencial de las izquierdas, quien avanza con dificultad hacia el templete entre abrazos, besos y jaloneos a su corbata azul, que contrasta con su camisa blanca.

Tiene un semblante feliz y relajado; va a presentar el undécimo libro que ha escrito en su vida, aunque con un tema que hubiera preferido no escribir: la experiencia de su segundo intento fallido por llegar a Los Pinos y su resistencia a abandonar la vida pública.

Rebasa doce hileras de butacas llenas de simpatizantes, exlegisladores, diputados y senadores, como Martí Batres, Ricardo Monreal, Porfirio Muñoz Ledo, Luisa María Alcalde, y se sienta entre el columnista Jaime Avilés y el historiador Lorenzo Meyer, quien antes de cederle el micrófono a López Obrador avienta una frase que enfría el ánimo de los asistentes.

"Este movimiento ha ganado dos veces la Presidencia de la República y Andrés Manuel López Obrador es el hombre de izquierda con la votación en la historia de México… pero no va a gobernar este país", dice Meyer y el auditorio hace silencio.

"No nos toquen ese vals", grita un lopezobradorista desde una butaca y lanza un gemido de dolor, demostrando que el triunfo del ahora presidente electo Enrique Peña Nieto sobre su gallo doliera no sólo en lo emocional, sino también en lo físico.

Pero cuando López Obrador toma el micrófono, el ánimo vuelve a la fiesta y retumban los gritos de la campaña como "¡Es un honor estar con Obrador!".

Han pasado 17 años desde que, en este mismo lugar, el tabasqueño presentó su tercer libro "Entre la historia y la esperanza", en el cual denunciaba a un grupo de poderosos que supuestamente operaba fraudes electorales para anular la “voluntad” popular.

El discurso no ha cambiado mucho en la actualidad: el experredista parafrasea las 140 hojas de su nueva obra, en el que esencialmente acusa a una supuesta "mafia de 30 potentados” de comprar el voto de la gente para que el 1 de diciembre el PRI regrese al poder.

"La vez pasada con el 'haiga sido como haiga sido' y ahora a billetazos hicieron fraude (...). La única diferencia entre el PRI y el PAN es que unos son corruptos y otros son ladrones", atiza el tabasqueño, quien con su discurso saca sonrisas y aplausos.

Insiste lo que ha dicho desde el día de la pasada elección presidencial: que hay duelo nacional por la victoria de los priistas, que seguirá luchando por la transformación de México y que le duele "muchísimo" la compra de 5 millones de votos, pues significa lucrar con la necesidad de los más pobres.

Pero justo antes de que la tarde se ponga sombría con recuerdos que duelen al lopezobradorismo, la presentación del libro, que se convirtió en mitin, se transmuta a su vez en una especie de charla de superación personal.

"¡Ánimo, que para eso se escribió este libro! Esa es la tesis central: se puede ser feliz buscando la felicidad del prójimo.

"No nos van a derrumbar, hay un mensaje prepotente de quienes no nos quieren, de que nos van a quitar hasta el derecho a la esperanza ¡y eso no lo pueden hacer!", dice López Obrador y arranca aplausos.

Después de 17 minutos de discurso, acaba su intervención diciendo en voz alta el título de su libro: "¡No decir adiós a la esperanza!".

Y para que sus simpatizantes le demuestren que han captado el mensaje de ánimo, hay quienes cantan al tabasqueño Las Mañanitas por su santo, mientras otros hacen fila para comprar a 100 pesos su libro.

Pero todos lo despiden con la misma acción: el corillo de la campaña presidencial "¡Obrador, presidente! ¡Obrador, presidente!".

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