OPINIÓN

Miguel Carbonell: Google nunca se olvidará de nosotros

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Por Miguel Carbonell  @MiguelCarbonell
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Miguel Carbonell es investigador de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su cuenta de Twitter tiene más de 91,460 seguidores. Su sitio web es www.miguelcarbonell.com

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Fernando del Castillo era un destacado político latinoamericano. Desde muy joven había ocupado importantes cargos al interior de su partido y había ido construyendo una sólida carrera profesional.

Al poco tiempo de cumplir 50 años era el principal candidato para dirigir el Senado de su país, lo que se consideraba como la antesala para la Presidencia de la República. Era el invitado estrella a todos los eventos; todos querían tomarse con él una foto y aparecer junto a su inmaculada sonrisa.

Unos días antes de tomar posesión de su cargo en el Senado un periodista hizo una extensiva búsqueda en Google de las noticias sobre Fernando Del Castillo y encontró en una remota y bien escondida base de datos un dato impresionante: cuando tenía 18 años había sido arrestado durante un operativo antidrogas de la policía en el interior de un prostíbulo gay.

La noticia estalló enseguida en las ocho columnas del periódico más leído del país; la carrera de Fernando había sufrido un revés del que sería imposible recuperarse. A los pocos días pedía licencia de su cargo como senador, “para defenderse de las infundadas acusaciones” que le hacían, según dijo en su comunicado de prensa.

Unos meses después ya nadie se acordaba de su nombre. Sus aspiraciones habían sido liquidadas por la memoria infinita de un buscador de noticias en internet, el mismo que utilizamos más de 2,000 millones de personas, o sea el 67% de todos los internautas del planeta.

El problema que se está presentando en varios países y que están comenzando a resolver los tribunales es que Google no solamente tiene una memoria infinitiva, sino también eterna.

¿Es justo que algo que Fernando Del Castillo hizo siendo apenas un adolescente liquide su brillante carrera política, cuando ya había alcanzado una edad madura, se había casado y tenía dos hijos universitarios? ¿Tenemos derecho a que Google se olvide de nosotros o estamos condenados a cargar para siempre con nuestro pasado, el cual a partir de ahora va a estar al alcance de cualquier teclado de una computadora?

Pensemos en las personas que han estado presas y tienen antecedentes penales. La Constitución mexicana dice que tienen derecho a reinsertarse en la sociedad, una vez que hayan cumplido con la sanción que les impuso un juez. ¿Cómo se van a poder reinsertar si cualquiera puede conocer a detalle su expediente? ¿Qué oportunidades de empleo tendrán si Google se alza como una sombra amenazadora, que puede traer hasta el presente una acción que cometieron hace décadas?

Otro ejemplo: el programa StreetView de Google es una fabulosa herramienta, ya que desde nuestra computadora podemos conocer barrios y calles lejanos, sin salir de nuestra habitación. Pero supone un enorme riesgo para la vida privada de las personas. Los vehículos de Google que han grabado imágenes en miles y miles de ciudades, recorriendo sus calles y avenidas durante años sin interrupción han captado todo: desde nuestras señales y claves de wifi hasta las placas de los vehículos que circulan o están estacionados. Y lo han puesto en la memoria infinita y eterna de Google.

En Alemania las autoridades han obligado a la empresa a difuminar las placas de los vehículos, así como cualquier otro dato personal que ponga en riesgo la integridad física o la vida privada de las personas. ¿Qué debemos hacer en América Latina para proteger nuestros derechos?

Como puede verse, la discusión es muy amplia y abarca una serie considerable de aspectos. De hecho, es algo que apenas se comienza a plantear. En algunos países ya se habla de un derecho humano el que Google se olvide de nosotros (se trata del llamado “derecho al olvido digital”).

El debate apenas está comenzando. Lo cierto es que Fernando del Castillo y su historia son inventados. Fueron creados para ilustrar el argumento de este artículo, pero estoy seguro que muchas personas estarán en una hipótesis parecida a la planteada y querrán defenderse frente a Google. Veremos en los siguientes años cómo se van a resolver sus problemas.

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Las opiniones de los colaboradores y los usuarios de ADNPolítico.com no representan el punto de vista de este sitio ni el de Grupo Expansión.

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