TOMA DE PROTESTA

Los símbolos y ritos de la toma de protesta del presidente

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Por Óscar Balderas  @oscarbalmen

En términos políticos, ninguna toma de protesta presidencial es igual a otra, pero hay cosas que permanecen por su carácer histórico.

ADNPolítico te presenta 6 símbolos y ritos, con su significado, que son imprescindibles en las tomas de protesta, así pasen los años.

I

Hasta 2006, el presidente saliente y el presidente entrante acostumbraban, por separado, ingresar a la Cámara de Diputados pasando debajo del mural “El Pluralismo Político” de José Chávez Morado.

Esta obra representa la unión de todas las expresiones sociales; la superficie está dividida en cuatro partes: en la parte superior izquierda, las ciudades de México; en la superior derecha, los campos; en la inferior izquierda, las luchas sociales y armadas, y en la inferior derecha, la figura del Dios Quetzálcoatl.

Al centro del mural, como cohesión de la obra, está grabado en bronce el escudo nacional en 10 metros de diámetro.

Este ritual se rompió el 1 de diciembre de 2006, cuando debido a que la tribuna estaba tomada por diputados del PRD, PT y Convergencia, Felipe Calderón entró al recinto por el salón Tras Banderas.

II

Luego de entrar al recinto de San Lázaro, los presidentes deben caminar debajo del mural “Las Constituciones de México”, de Adolfo Mexiac, para ingresar al Pleno.

Es una obra pensada para que quienes lo vean tengan en mente a los pobres del país al leer la frase “Como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia”.

La obra está grabada en caoba y resume ediciones históricas de la Carta Magna y episodios históricos que van desde el inicio del movimiento independentista hasta el incendio de la Cámara Baja en 1989.

III

Al abrirse las puertas del Pleno, los titulares del Ejecutivo tienen frente a sí un pasillo central de 62 metros de largo, con una ligera inclinación descendente.

Según el protocolo, quien deja la Presidencia debe portar la banda presidencial por última vez, mientras que quien tomará posesión únicamente debe usar un traje solemne color negro.

Toma cerca de un minuto recorrer el pasillo, pero en días de toma de protesta los titulares del Ejecutivo federal pueden tardar hasta 10 minutos, pues está ubicado entre dos hileras de curules, donde los diputados se colocan minutos antes para saludar al mandatario constitucional y el aún electo.

Los saludos tradicionales son “Misión cumplida, presidente” para el saliente y “Enhorabuena, presidente” para el entrante, de acuerdo con varios decanos de la Cámara Baja.

IV

Ambos presidentes se colocan en lo más alto del Pleno, debajo de un candelabro en forma de espiral descendente, reconstruido luego del incendio de la Cámara de Diputados hace 23 años.

Fue pensado para iluminar el Muro de Honor, destinado a consignar los nombres de los próceres mexicanos en letras de oro, el escudo nacional y las dos banderas en el fondo.

V

Antes de iniciar la sesión de toma protesta del nuevo presidente constitucional, el presidente de la Mesa Directiva hace sonar la “Campana de Sesiones”.

Ese utensilio de bronce y patinado en verde, blanco y rojo, elaborado por artesanos de Tecámac, Estado de México, representa la campana que utilizó el cura Miguel Hidalgo para iniciar la Guerra de Independencia en 1810.

Lleva grabada la palabra “Presidencia” y su uso es exclusivo del presidente de la Cámara Baja, pues es insignia de mando y simboliza la autoridad y escucha que debe reinar en los trabajos del Congreso, especialmente el 1 de diciembre de cada sexenio.

VI

El presidente electo debe tomar protesta junto a dos símbolos tradicionales del Congreso: el primero, es la “Ánfora de Plata”, una urna de tres piezas usada 1977 como urna de votación de los diputados, hasta que fue sustituida por una caja de plástico transparente.

En los libros de la Cámara Baja, la ánfora representa la continuidad y prevalencia de los trabajos legislativos en el tiempo.

El segundo, “El Gran Tintero”, es una pieza plateada que data de 1821 con una águila en la parte superior y a los lados, fundidos, dos deidades griegas: Temiz, que protege los derechos, y Niké, que representa la victoria.

La escultura simboliza que la actividad legislativa es un triunfo de la justicia sobre el enemigo, encarnado en el desorden y el caos.

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