PROTESTA ESTUDIANTIL

Fernando Belaunzarán, el diputado que tomó el CCH en 1995

Print Comments

Por Susana Moraga  @ShushaMoraga

En 1995, el ahora diputado del PRD Fernando Belaunzarán tomó junto con un grupo de estudiantes la Dirección General del CCH en la Ciudad Universitaria de la UNAM, instalaciones que actualmente supuestos estudiantes encapuchados mantienen sitiadas en rechazo al plan de estudios que propone, entre otras cosas, establecer el Inglés como materia obligatoria.

La razón de Belaunzarán, quien entonces era consejero universitario y líder del Movimiento de Excluidos de Educación Media Superior y Superior, era que la institución había reducido la matrícula de 40,000 a 33,000 estudiantes.

Ahora, el legislador perredista rechaza las razones y la forma en cómo un grupo de jóvenes irrumpieron este miércoles en las oficinas administrativas del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Lo que estábamos nosotros reclamando era que (los jóvenes) estudiaran, lo que estábamos pidiendo era que se respetara la matrícula que tenía el CCH y que ninguna instancia había acordado reducir; ahora estos toman la oficina pero para no estudiar Inglés.

“Yo fui quien encabecé la toma de las instalaciones del CCH, entré, hablé con las autoridades, pactamos que nos quedábamos con la instalación; fue absolutamente pacífica y dando la cara, todo mundo sabía que yo era consejero, todos estábamos con nuestro nombre y apellido ahí, y aquí es de manera violenta y con la cara tapada”, refiere Belaunzarán en entrevista.

Este miércoles, al menos 60 jóvenes encapuchados, que se identificaron como alumnos del CCH Naucalpan, irrumpieron en las oficinas centrales de la institución en Ciudad Universitaria.

Los jóvenes, quienes patearon las puertas, realizaron pintas, y con mesas y sillas destruyeron las ventanas de las oficinas, rechazan 4 de los 12 puntos que contiene la reforma al plan de estudios propuesta por la Rectoría.

Los manifestantes se rehúsan a que el Inglés sea una materia obligatoria;  a que los alumnos de primer semestre lleven la asignatura “Estrategias para Aprender a Aprender”, con las que se brindan asesorías personalizadas a fin de reducir la reprobación.

También rechazan que se establezca un horario continuo de 7:00 a 19:00 horas, dividido en dos turnos, y que las clases de dos horas se reduzcan a una hora con 50 minutos.

La toma de la sede administrativa se dio luego de que el 1 de febrero, un grupo de jóvenes se manifestara violentamente en las instalaciones del CCH Naucalpan donde se reportó a seis trabajadores lesionados y se detuvieron a 10 estudiantes, 6  de los cuales fueron expulsados. Hasta este viernes cinco alumnos continuaban retenidos por autoridades del Estado de México.

Los manifestantes sumaron entonces a sus demandas que el director del CCH Naucalpan, Benjamín Barajas, sea destituido y que se restituya a los alumnos expulsados.

En agosto de 1995, el movimiento de estudiantes excluidos inició una serie de protestas que los llevó a tomar las instalaciones del CCH y después de la misma Rectoría, plantones que concluyeron en octubre de ese mismo año.

Fernando Belaunzarán sostiene que la demanda que encabezó entonces fue debido a que de manera “arbitraria” la UNAM cerró espacios a los estudiantes de secundaria que buscan estudiar el bachillerato.

Señala que siendo aún alumno de la licenciatura en Filosofía, junto con el Consejo Estudiantil Universitario, detectó que los anuarios estadísticos de la institución registraban una disminución de 7,000 espacios.

“El CCH tenía 40,000 y de repente tenía 33,000 (lugares); no había ningún resolutivo del Consejo Técnico, del Consejo Universitario para reducir la matrícula y además seguían haciendo la convocatoria para ingresar al bachillerato universitario con las mismas vacantes”, menciona.

El legislador defiende que después del movimiento de hace 18 años se logró que 3,000 estudiantes más ingresaran al CCH.

También, indica, se detectó la venta de exámenes de ingreso así como alumnos que lograban matricularse gracias a las cartas de recomendación que recibían de políticos.

“Demostramos que había habido corrupción, y demostramos que había habido influyentsmo y quiero pensar que desde entonces se toman precauciones.  

“Se resolvió el conflicto dialogando, ganamos el debate público, todo mundo volteó hacia el asunto de la educación y del problema de la matrícula”, menciona.

El grupo de manifestantes que mantiene actualmente tomadas las oficinas del CCH, señalan que sólo entregarán las instalaciones hasta que las autoridades universitarias atiendan sus demandas.

Hicieron un llamado para que este sábado a las 14:00 horas se abra una mesa de diálogo, invitación que la UNAM no ha confirmado ni rechazado. 

“Es una señal de absoluto atraso que se usen métodos violentos, que no se dé la cara y que la demanda sea no estudiar, eso es lo contrario, si alguien cree que eso es la izquierda está totalmente equivocado, la izquierda es todo lo opuesto, que haya más educación, que se ejerzan los derechos cívicos y por lo tanto que la protesta social sea dando la cara”, señala Belaunzarán. 

Por favor déjanos tu comentario