OPINIÓN

Mario Gutiérrez Vega: Los amuletos de Elba Esther Gordillo

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Por Mario Gutiérrez Vega  @mariotuitero
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Mario Gutiérrez Vega es coguionista e investigador del documental ¡De Panzazo! En su trabajo periodístico ha dado seguimiento al uso de los recursos que recibe el SNTE y su presidenta Elba Esther Gordillo, a quien entrevistó en varias ocasiones.

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La pulsera de ámbar en la mano derecha de Elba Esther Gordillo parecía protegerla de todo. Con ella enfrentó la hepatitis C, uno de los más duros retos que ha tenido en su vida y que la obligó a inyectarse todos los días, durante un año, para que su médula espinal produjera glóbulos rojos. Bajo la protección del ámbar también creó el Partido Nueva Alianza y ganó incomparable capital político, que sin duda la colocó como una de las mujeres más poderosas del país.

Eran tiempos de fe. En el 2006, la presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación completaba su escudo protector con imágenes de San Judas Tadeo y San Charbel. Si el ámbar contra el mal de ojo no funcionaba, ahí estaban los santos en otra pulsera para entrar en su auxilio. Con ambos amuletos se defendía contra el ataque de sus enemigos, me lo dijo en una entrevista realizada en mayo de ese año que se publicó en el suplemento Enfoque del periódico Reforma.

Aun con esa protección, Gordillo no daba pasos en falso. Su inteligencia y personalidad le permitían negociar sin rodeos y alcanzar lo que se proponía. En el 2006 consolidó una red política de hombres y mujeres leales que alcanzó todos los niveles de gobierno: la Lotería Nacional, secretarías de Estado, gubernaturas, diputaciones federales y escaños en el Senado. Nunca como entonces había concentrado tanto poder. Sus deseos eran órdenes y parecía que siempre ganaba.

Como dirigente del SNTE está acostumbrada a recibir a manos llenas. En los 24 años que lleva al frente del sindicato ha obtenido raudales de dinero sin condiciones por parte de los gobiernos federales con los que ha negociado. Basta revisar los pliegos generales de demandas que cada año el SNTE envía a la Secretaría de Educación Pública para conocer cómo la dirigencia encabezada por Gordillo utilizó estos documentos como medio de presión, chantaje y herramienta para obtener dinero fácil. De Manuel Bartlett en 1990 a José Ángel Córdova Villalobos en 2012, los secretarios de Educación entregaron miles de millones de pesos a una dirigencia magisterial que jamás ha rendido cuentas a sus agremiados. El PRI que hoy presume hacer justicia con la detención de la presidenta del SNTE, es el mismo que de 1989 al año 2000 solapó a Gordillo y le entregó millones de pesos de recursos públicos.

En dos décadas, “La Maestra” acumuló dinero y poder, con ello impunidad. Hoy, la Procuraduría General de la República la acusa de delincuencia organizada y de operaciones con recursos de procedencia ilícita por desviar dinero del SNTE para uso personal. La investigación ministerial señala que un movimiento financiero cercano a los 2 mil 600 millones de pesos en cuentas bancarias del SNTE habría delatado el desvío de dinero de los trabajadores de la educación. Según la autoridad, la supersticiosa maestra dio un paso en falso.

Más allá de Gordillo están los miles de maestros del SNTE que mes con mes pagan una cuota obligatoria y jamás han sabido qué sucede con el dinero entregado. A ellos se les debe una explicación. La investigación de la PGR no debe concluir con la detención de Gordillo y su círculo más cercano, es fundamental que desarticule por completo el entramado financiero que desvía recursos para el uso personal o político. Sólo así habrá condiciones para que los verdaderos maestros recuperen la rectoría de su sindicato. 

“Se han dicho muchas cosas de mí, pero han sido campañas que han armado”, me aseguró Gordillo en la entrevista de 2006, cuando llevaba consigo sus amuletos. Con el paso de los años las relaciones de poder de “La Maestra” fueron cambiando y en los últimos meses ya no se le veía la pulsera de ámbar en su muñeca derecha.

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