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Indignados mexicanos: entre la resignación y el activismo

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Por Adriana Degetau  @adegetau

Los indignados empezaron a protestar en Estados Unidos en contra de los excesos de los grandes bancos. El movimiento se extendió a Europa –Alemania e Inglaterra principalmente, donde la gente ha acampado afuera de las instalaciones del Banco Central Europeo-, y después a Asia, en ciudades como Hong Kong.

La ola llegó a México desde el 15 de octubre; desde entonces, algunos indignados acampan afuera de las instalaciones de la Bolsa Mexicana de Valores. Pero más que los excesos de los bancos, este movimiento nos recordó que hay otros temas más “locales” por los cuales estar indignados... y también que al mexicano se le olvida estar indignado, o más bien, que se ha resignado.

“Más que la inseguridad y la violencia, me indigna que todo eso ya lo interiorizamos, ya vivimos con eso todo el tiempo, y muchas veces ya ni siquiera nos damos cuenta de lo mal que estamos”, dice Camila Aviña, quien trabaja en el Servicio Exterior Mexicano.

“Además, me indigna que nos quejamos todo el tiempo -por redes sociales al menos-, pero la mayoría de las personas son en buena medida culpables de lo que se quejan. Y finalmente, me indigna que no tengamos la menor noción del respeto a otro, a su vida, a su espacio, a su libertad de tránsito, a su trabajo, a su tiempo, etc.étera”, remata antes de bajarse del Metrobús.

Qué curioso que Camila trabaje en el Servicio Exterior Mexicano. El presidente Felipe Calderón ha convocado a todo el personal diplomático mexicano a hablar bien de México, a pesar de la indignación social a causa de su estrategia nacional de seguridad.

Este año, él mismo apareció en “The Royal Tour”, un programa de televisión turístico de Estados Unidos, para afirmar que México es seguro. De indignación social, ni un segundo en el show.

“Me indigna la falta de educación”, dice Guillermo Núñez, editor de la revista de arte La Tempestad.

“Además me indigna el interés egoísta de la mayoría, y me indigna que exista una clase política y líderes de opinión”, agrega.

“Me indigna el maniqueísmo con el que la presente administración se enfrenta al narcotráfico, e indigna que se trate al problema como una guerra y no como un síntoma de las políticas económicas que le han hecho daño a México.”

Núñez, de 29 años, pertenece a la minoría de los profesionistas altamente instruidos. Pero su opinión no es muy diferente a la de la mayoría de los ciudadanos de a pie.

Seis de cada 10 mexicanos opinan que el gobierno de Calderón ha tomado el rumbo equivocado, de acuerdo con la última encuesta de Mitofsky. En otra investigación, ahora de BBC Mundo, el 80 por ciento de los mexicanos opinó que se debe encontrar otras soluciones a la lucha contra el narcotráfico.

Algunos mexicanos que han vivido situaciones fuertes, han salido a las calles a protestar.

Está el movimiento de indignados de Chihuahua, cuyos integrantes se quejan de la altísima cifra de homicidios y la poca eficacia de las autoridades en resolver los casos.

También está la caravana de Javier Sicilia, y las marchas por la paz donde la gente se viste de blanco.

Una cosa es que la cifra de los 40 mil muertos de la lucha contra el narcotráfico se quede en el abstracto, en el escritorio del funcionario; y otra, muy distinta, es para quienes esta tragedia les pega directamente. Los indignados están ahí para recordárselo a Felipe Calderón y a su gobierno.

El mexicano está indignado. Está “hasta la madre”, diría Javier Sicilia. Ya sea de la inseguridad, la violencia, la falta de educación, los baches, o por el mismo hecho de no hacer nada.

Más frases de indignados

“Me indigna el mal servicio del celular, y (es) caro”, dijo Alberto Ayon en Twitter.

“Me indignan los diputados, los ambulantes y viene-vienes. Estoy indignado de la corrupción y de la impunidad”, asegura Dany Saadia, productor y cineasta.

“Me indigna el desprecio que la gente tiene por México y la doble moral”, afirma Daniel Escoto, guionista.

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