VISITA A MÉXICO

Camila Vallejo: la política es digna y hermosa

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Por Susana Moraga  @ShushaMoraga

A sus 24 años, Camila Vallejo Dowling describe  la política como una “herramienta digna y hermosa”, necesaria para cambiar la sociedad.

Acaba de terminar la licenciatura en geografía pero no titubea ni se enreda al hablar de liderazgo y de que la juventud sola no puede, sino que requiere del resto de la sociedad para realmente hacer cambios estructurales.

Aunque señala que no hay fórmulas para conducir un movimiento social, deja claro que el grupo estudiantil que encabeza es totalmente político.

“La política es una herramienta digna, es una herramienta muy bonita, muy hermosa pero ha sido secuestrada y nosotros queremos recuperarla y por eso hemos dicho: el movimiento estudiantil es un movimiento político, y lo político no tiene qué ver con lo partidario”, señala.

“Nos sentimos sumamente orgullosos por definirnos como un movimiento social y político, porque mira hacia el país, no solamente dice ‘transformemos la educación’, sino que transformemos la educación para transformar nuestro país, porque queremos que la educación pública esté al servicio de la necesidad de la gran mayoría”.  

La líder juvenil llegó esta mañana a México y asegura que no viene a intervenir en la política nacional ni a dar consejos al movimiento universitario #YoSoy132.

“Nosotros somos unas convencidas de que los estudiantes del movimiento son sus propios consejeros, nosotros no venimos a aconsejar a nadie ni a decir qué postura tienen que tomar respecto a alguna candidatura o no.

“No venimos a intervenir en este proceso ni en las decisiones políticas que vayan a tomar o no. Respetamos su autonomía, respetamos su organización, respetamos sus definiciones y venimos acá y en la medida de lo posible poder reunirnos para poder justamente conocer cómo se ha llevado este proceso”, dice en conferencia de prensa desde la UAM–Xochimilco.

El movimiento del #YoSoy132 tendrá que tener su propia definición de qué quiere que lo represente y quizá tendrá sus lideres fuera del movimiento, (líderes) históricos, del pasado, en otras partes del mundo, eso es totalmente legitimo pero no es responsabilidad nuestra recomendar ni definir qué es lo qué tiene que tener adelante o a lado en cuanto a su representación”, menciona.

Un profesor de sociología de la UAM detalla que en diciembre fue cuando enviaron la invitación a la joven chilena para que participara en la mesa de debate “Universidad Pública, Juventud y Futuro”, como parte de un foro sobre universidades públicas, que mañana se realizará en esta institución.

“Ella nos confirma a principios de abril de este año que sí viene, y semanas después a Enrique Peña Nieto le va mal en la (Universidad) Iberoamericana y es cuando se viene todo esto del #YoSoy132 (…) pero jamás la invitamos pensando en que iba haber una efervescencia universitaria en México”, indica el académico.

Antes y después de su plática con la prensa, fue necesario conducir a la joven por las oficinas de la Universidad para evitar tumultos mientras los medios, alumnos y algunos empleados intentaban acercarse a ella.

De tenis cafés, jeans y blusa roja, Camila llegó con su acostumbrado cabello desalineado y arete en la nariz.

Vallejo dice desconocer si el nacimiento del #YoSoy132 determinará las elecciones presidenciales en México, sin embargo, asegura valorar el movimiento toda vez que al igual que en Chile, los jóvenes mexicanos cuestionan ahora el rol que juega la política en los medios de comunicación.

“En Chile nos hemos visto tergiversados, violentados por los medios de comunicación, producto del duopolio al cual responden (…) nos han tratado de inútiles subversivos, de delincuentes y creo que es importante y saludable que la juventud, no solamente aquí en México, sino que en otras partes ponga también en cuestión el rol que juegan los medios de comunicación”.

Elegida presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile en noviembre de 2010, Camila irrumpió un año después en la escena social de su país al ser una de las principales voceras del movimiento estudiantil que se levantó contra el gobierno de Sebastián Piñera, por los altos cobros que establecen las universidades públicas a los jóvenes para poder matricularse.

Vallejo encabezó las multitudinarias protestas -que la nación sudamericana no registraba desde las fuertes movilizaciones vividas en los ochentas y que exigían el fin de la dictadura militar- pero también fue una de las dirigentes que logró sentar en mesas de diálogo al presidente chileno.

En un año, la joven de ojos claros y de no más de 1.65 de estatura, superó en las encuestas de popularidad a la ex presidenta Michelle Bachelet y puso en aprietos, según medios locales, la popularidad del mismo Piñera.

Desde la UAM-Xochimilco, Vallejo describe que decidieron salir a las calles para decir que son una juventud consciente, no una juventud apática, apolítica o individualista.

Que no eran sólo como esa adolescencia añeja que debía dedicarse exclusivamente a ir a la escuela a aprender y a obedecer lo que se les asignaba para después regresar a su casa “y escuchar  programas de farándula o de reality shows”.

Ser líder estudiantil, además de la estabilidad de su discurso y su carisma, le valieron que el periódico británico The Guardian la nombrara personaje del año en 2011; que el The New York Times la calificara hace unos meses como la “revolucionaria más glamorosa”, o que el semanario alemán Die Zeit llevara a su portada una imagen de la estudiante para describir la oleada de movimientos juveniles que se han registrado recientemente en el mundo.

Dueños de una pequeña empresa de aires acondicionados, los padres de Camila, Reinaldo Vallejo y Mariela Dowling, formaron parte del Partido Comunista de Chile en la década de los setentas, del cual hoy la oriunda de Santiago es militante a través de las ligas juveniles.

Y aunque habla de democracia y de revolución de ideas, Camila no ha escapado a las críticas por mostrar simpatía por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, -de quien declinó opinar- y por Fidel Castro, a quien visitó en abril pasado en La Habana, Cuba. 

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