#YoSoy132

Crónica: ¿En serio este es el movimiento #YoSoy132? ¡Joder!

Print Comments

Por Óscar Balderas  @oscarbalmen

Ana Belem camina rodeada de jóvenes que se desgañitan coreando consignas contra quien, dicen con pesar, será el próximo presidente de México: el priista Enrique Peña Nieto. Es la primera manifestación en México a la que asiste esta joven española y, pese al dramatismo que le imprimen los manifestantes que este domingo van del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino, ella tiene cara de aburrimiento.

A esta joven de 26 años, de visita en la capital, la habían entusiasmado con la historia de un gran movimiento juvenil contra el poder político y las televisoras nacionales. Así que interrumpió su itinerario y programó su participación junto a los muchachos del #YoSoy132 en lo que, le dijeron, era el florecimiento de la “primavera mexicana”... pero sólo encontró 5,000 personas.

“¿Esto es la ‘primavera mexicana’? No, no, no. Son muy pocos, mintieron. En Barcelona dicen que son cientos de miles, millones, que son estudiantes que van a quitarle el poder al PRI. No, no; este puñado de gente no les hará nada”, lamenta Ana Belem, quien no puede ocultar la frustración en su rostro blanquísimo irritado por el sol.

Esperaba vivir ese lleno desbordado que vio en la televisión europea el 10 de junio: la avenida más cosmopolita de México, Paseo de la Reforma, vibraba llena, desbordada en el pavimento y hasta las banquetas de 90,000 jóvenes que se enfrentaban abiertamente contra el candidato puntero rumbo a la Presidencia, en plena campaña.

En cambio, este domingo todo lo que observa es un puñado de personas dispersas –algunos jóvenes y muchos miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)–, que apenas ocupan dos carriles centrales en un solo sentido, y gritan con fuerza para tapar lo inocultable: hay ganas y pasión, pero la convocatoria de quienes se dicen #YoSoy132 se ha "desinflado".

Ana Belem camina esquivando patinadores, ciclistas y marchistas del paseo dominical mientras niega con la cabeza: en su experiencia como campista “indignada” en la Puerta del Sol de Madrid –donde el año pasado se gestó la “primavera española”–, si el movimiento mexicano no es capaz de convocar al menos a 1.5 millones de personas, no podrá detener el ascenso del PRI a Los Pinos.

“¿Cuántos mexicanos hay? ¿150 millones (sic)? ¿y no marcha ni el 1%? Así no van a lograr nada. En España éramos cientos de miles y ni así hemos salido de la crisis. Menos así y, aunque soy española, ¡yo tampoco quiero para México a Peña Nieto!", comenta. En realidad, hay en total 112 millones de mexicanos.

“Perdón, no quiero ser ingrata, qué bien que marchan los mexicanos, pero éste no es el gran movimiento juvenil que esperaba. Perdón, perdón, pero estoy algo decepcionada”, dice Ana Belem.

Pide un recuento de ese fantasma que los medios llamaron “el despertar juvenil mexicano”: la primera manifestación masiva después del “viernes negro” del exgobernador del Estado de México en la Universidad Iberoamericana, el 19 de mayo. En esa ocasión, el movimiento antiPeña juntó a 46,000 personas; el 23 de mayo, en la Estela de Luz, se reunieron 15,000 y en la del 30 de junio, durante la veda electoral, hubo 40,000 asistentes.

“¿En dónde están todos? ¿qué les pasó? ¿les dio miedo que el PRI va a llegar al poder y ya no quisieron salir?”, pregunta insistente, entre gritos de “¡México sin PRI!” y “¡Peña no ganó, el IFE lo ayudó!”, así como pancartas contra todo lo relacionado con el Revolucionario Institucional.

Su voz seseante y pausada, indicativa de que vive en el sur de Barcelona, llega hasta los oídos de un grupo de manifestantes, quienes tratan de devolverle la esperanza en los rebeldes mexicanos. Le dan una serie de justificaciones para tan poca gente: la supuesta represión del PRI, que ningún medio de comunicación promueve estas marchas, que pelean con el poder y hasta que el termómetro en la capital marca 28 grados de un sol implacable.

Pero nada convence a la española. El gesto decepcionado sigue en su rostro, y con una mueca exclama una sentencia que aleja a los mexicanos: “¡Perdón, perdón, pero veo más niños en bicicleta que #YoSoy132!”. Y, en ese cruce en Paseo de la Reforma y avenida Juárez, a las 13:30 horas, tiene razón.

Pese a ello, los 5,000 que caminan –según las autoridades del Distrito Federal– lo hacen con entusiasmo. Se reparten los gritos entre tres villanos favoritos: Peña Nieto, el IFE y los magistrados del Tribunal Electoral, quienes, prevén, nombrarán al priista presidente electo antes del 6 de septiembre.

“La gente no es tonta. Ya sabemos que están vendidos los magistrados, que van a hacer ganador a Peña Nieto. Pero de todos modos salimos, que sepan que la gente no está de acuerdo, que hubo fraude”, reclama Juan José Retana, estudiante de la Universidad La Salle.

Coinciden con él sus amigos Rolando, Santiago, Mariana y Camila: la gente tiene que marchar para mostrar su desaprobación ante la presunta compra de votos de la que es acusada la coalición “Compromiso por México”.

“La gente no viene porque está decepcionada. Siente que no importa lo que pase; los poderosos siguen imponiendo a su gente. Pues sí, yo entiendo, desmotiva mucho. Pero hay que estar ¡que no se nos acaben las pilas!”, exhorta Camila Curiel.

Y entonces, después de hora y media de caminar lento, de hacer tiempo para que se unan los más posibles, al llegar al Zócalo, Camila convoca a un grito: “¡Todos juntos: Peña-no-pa-sa-rás!”. Sólo le responden los 24 que tiene a su alrededor.

Muchos de los que llegan a la explanada, ante la falta de líderes o de alguna otra actividad, parten inmediatamente a sus casas. Los que se quedan, escuchan las arengas del escritor Paco Ignacio Taibo II en un templete del Festival por la Democracia, Dignidad y Libertad de México, donde la gente usa sus pancartas como parasoles o cubrebocas que disimulan los bostezos.

Entonces, Ana Belem camina desganada hasta el asta bandera del Zócalo, sonríe con compasión, niega con la cabeza y voltea a ver las calles semivacías de manifestantes mexicanos: “¿En serio este es el movimiento #YoSoy132? ¡Joder!”.

http://www.adnpolitico.com/opinion/2011/11/19/espana-sin-luz-al-final-del-tunel
Por favor déjanos tu comentario