CRÓNICA

Tijuana consuela a Hank Rhon tras la muerte de su esposa

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Por Cecilia García Muñoz  @CECIGARMU

TIJUANA, Baja California. “Apoyo total al ingeniero” es la frase que se repite entre los asistentes a la misa celebrada este domingo por la muerte de la diputada federal del PRI María Elvia Amaya, esposa de Jorge Hank Rhon.

Se escuchó de la voz de familiares, amigos, empresarios, políticos, miembros del cuerpo de policía municipal, integrantes del grupo musical de la policía de Tijuana Los Tenientes, líderes sindicales y de sectores, así como 900 taxistas "amarillos" que formaron una valla de honor cuadras a la redonda de la parroquia del Espíritu Santo, donde se celebró el oficio religioso.

Aunque es una misa fúnebre, el Fraccionamiento Chapultepec, que está muy cerca del corporativo de Grupo Caliente, resplandece. El intenso color amarillo de centenares de taxis, estacionados colina arriba y colina abajo en las calles aledañas de la iglesia, relumbra en un mediodía caluroso. Por si fuera poco, un estimado de 900 choferes de los taxis que operan afuera de las instalaciones de las propiedades de Grupo Caliente, (el estadio, el hipódromo, los casinos, los hoteles) vestidos con camisa color amarillo pálido, pantalón negro y corbata negra, se formaron en valla a lo largo de varias cuadras de banqueta en los accesos al templo.

Óscar Morales, líder de este gremio, cuenta que fueron citados a las 10:30 am pero que “vino el que quiso”.

Hombres y mujeres de variada edad, algunos con lentes para sol, estuvieron estoicamente de pie más de una hora antes del inicio de la misa, todo lo que duró la misma, y hasta que se retiró Jorge Hank de la parroquia.

La mayoría eran taxistas del turno que trabajó de las 22:00 horas de la noche a las 6:00 de la mañana. “Es una manera de agradecerle el trabajo que nos permite hacer, de ahí es de donde comemos nosotros y nuestras familias. Hay que estar con el ingeniero para apoyarlo en este momento”, explicó Morales.

En la esquina de las calles Cumpas y Rosales, una pareja de esposos -ambos con camisa amarilla, pantalón negro, él con corbata y ella con chaleco negros- hacen valla tomando de la mano a sus pequeños hijos.

Juan José Alvarado Escobar también hace valla de honor al féretro de María Elvia y al paso de los deudos de la exdiputada, pero él trae uniforme de policía municipal.

“Yo soy uno de los más antiguos miembros de Los Tenientes, la corporación musical de la policía de Tijuana. Tengo 28 años en el grupo. De los viejos sólo quedamos dos. Estoy seguro que soy el único que guarda una placa de plata que hace muchos años nos regaló el ingeniero. Ayer (sábado) fuimos a darle el pésame en la funeraria. Yo lo abracé y le dije: ‘no hay palabras, estamos y estaremos con usted siempre’”, relata orgulloso y repite su nombre, despacio. “Póngale ahí”, dice.

La misa de cuerpo presente fue oficiada por el arzobispo Rafael Romo Muñoz que, acompañado del párroco, recibió a Jorge Hank Rhon, a los hijos de María Elvia y al féretro en las puertas del templo. Le dieron al viudo un abrazo y una bendición y encabezaron la procesión hacia el altar.

La iglesia estaba llena; todas las bancas ocupadas. Los pasillos laterales, también. Afuera seguía llegando gente que ya no pudo entrar, como los bomberos, los patrulleros, los integrantes del equipo de futbol de los Xolos de Tijuana, entre otros.

Adentro del templo, la saturación del ambiente obligaba a utilizar de abanico el misal impreso expresamente para la misa en honor de María Elvia Amaya de Hank.

Las lecturas elegidas y la homilía del arzobispo versaron sobre la actitud de servicio de un buen católico y, como mensaje dominical, el presbítero pidió a los asistentes vivir conforme a los mandamientos. Aclaró que vivir así no es fácil: “quien tenga oídos, que oiga; quien quiera entender, que entienda”.

En la ceremonia se recordó la actitud filantrópica de Amaya de Hank y su labor a favor de los niños y las familias necesitadas, y se pidió por la superación de la tristeza que embarga a sus hijos, esposo, hermanos y demás familiares.

Los hijos de María Elvia, dos niñas menores y dos varones, fueron los encargados de llevar ante el altar las ofrendas por la vida de su madre.

Al final de la ceremonia, un aplauso resonó en el templo y el cortejo fúnebre volvió a formarse pero ahora hacía la salida.

Afuera, en la escalinata de la Iglesia y las banquetas que la rodeaban, radios intercomunicadores daban el parte de la situación: “El ingeniero no ha salido pero ya estoy en posición para guiarlo”, se oía en uno. “Que se acerque el carro y que prendan el clima para que esté fresco”, se oyó otra voz. “También acerquen la (camioneta) gris”.

Los portadores de los radios no intentaban ser discretos. Apresuraban el paso hasta correr si era necesario, con tal de anunciar lo más pronto posible por el radio que ya estaban en la posición o punto solicitado.

Los radios de los taxistas en valla también sonaban. “Muevan a los amarillos a las banquetas de salida”. “Ya está saliendo el féretro, ya viene”. “Amarillos pegados hacia atrás y atentos, la gente ya está saliendo”, eran las instrucciones.

Salió el ataúd que contenía el cuerpo de María Elvia; su esposo e hijos lo vieron ser transportado en la carroza fúnebre.

Aunque Jorge Hank estaba rodeado de representantes de la prensa, ninguno se atrevió a lanzar una pregunta al polémico propietario del galgódromo, del criadero más grande de perros xoloitzcuintle del país, de la cadena de casinos Caliente, de un zoológico privado, del estadio Caliente, del equipo de futbol Xolos de primera división, de hoteles, centros comerciales y demás inmuebles.

Hombres con traje y auricular en el oído lo escoltaban y abrieron paso a los familiares para que abordaran las camionetas que ya se formaban en la entrada principal.

Hank se quedó ahí. Cuando los coches que transportaban a sus hijos avanzaron y la carroza fúnebre también se alejó de la iglesia, él dio media vuelta y recibió de frente a todos los asistentes a la misa. Y volvió a formarse una fila para darle el pésame. Ahí, los futbolistas Joaquín del Olmo, Fernando Arce y Leandro Augusto, del equipo de los Xolos, pudieron hacerse presentes en el momento delicado que atraviesa el dueño del equipo.

La diputada era originaria de Mexicali, pero no se ha informado si sus restos serán enterrados o cremados en aquella o esta ciudad fronteriza. Una serie de misas se oficiarán en honor de María Elvia Amaya. Se informó que las liturgias serán en el mismo templo a las 18:00 horas, y que el miércoles podría ser oficiada por el exobispo de Ecatepec Onésimo Cepeda.

Jorge Hank es una figura importante y respetada en la ciudad, aunque ha sido acusado de tráfico de animales exóticos y de tener en su zoológico privado ejemplares prohibidos para mantenerlos en cautiverio en México.

En junio de 2011, soldados irrumpieron en una de las propiedades de Hank y decomisaron armas de fuego de uso exclusivo del Ejército y otras sin licencia; fue detenido y posteriomente liberado, debido a que el proceso penal estuvo fuera de forma. Además, el semanario Zeta lo ha señalado por la presunta autoría intelectual del asesinato del periodista Héctor “Gato” Félix Miranda, uno de los fundadores de la revista. Jorge Hank no puede entrar a Estados Unidos por sus conflictos legales en México, y ha sido vinculado con la delincuencia organizada y lavado de dinero, aunque penalmente no se ha podido comprobar ni procesar nada.

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