CONGRESO

Diputado: decir que a la mujer hay que abonarla es un halago

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Por Imelda García  @imegarcia
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Salvador Arellano Guzmán, el diputado priista que dijo que a las mujeres hay que “abonarlas” como a la tierra para que “produzcan buenos frutos”, aclaró que no pretenía ofender a nadie con su declaración, sino que era un halago.

Estas palabras, pronunciadas en el pleno de la Cámara de Diputados, provocaron indignación a algunas legisladoras, ante lo cual el priista explicó que lo que quiso expresar era una metáfora en referencia a la tierra como creadora de vida.

Arellano Guzmán afirmó que el verdadero escándalo está en otros problemas que aquejan al país.

“Yo nunca pensé ser ofensivo ni discriminatorio ni tampoco con falta de respeto a las mujeres. Para mí, ése es un halago, el decir que la tierra es como nuestra esposa, la cuidamos, la protegemos, la abonamos y le hacemos todo el trabajo necesario para que nos produzca los niños fuertes y sanos.

“Yo a mi mujer la quiero, la protejo, la abono es ‘comamos lo mejor o lo que tengamos que hacer para que tengas una vida saludable’; entonces ése era el ejemplo. No es un ejemplo para decir que la mujer es solamente utilizada para producir, al contrario, es todo, es un todo”, abundó en entrevista con ADNPolítico.com.

En la sesión de este martes, al presentar un punto de acuerdo para pedir al Gobierno Federal que haga llegar a los productores el pago de Procampo correspondiente a este año, Arellano Guzmán dijo que al campo no se le podía descuidar, y utilizó la metáfora de las mujeres.

“La tierra es como mujeres, hay que trabajarlas, hay que abonarlas, hay que darles el cariño necesario para que produzcan productos sanos y buenos; eso es lo que manifestamos los campesinos, y por eso no abandonamos la producción”, arengó en tribuna.

De inmediato, las diputadas Purificación Carpinteyro y Verónica Juárez, del PRD; Luisa María Alcalde, de Movimiento Ciudadano; y Beatriz Zavala Peniche, del PAN; pidieron que el priista se retractara de sus dichos por considerar que eran ofensivos para las mujeres.

Salvador Arellano ofreció una disculpa desde su curul y pidió que se retirara su dicho, aunque aclaró que no se trató de una ofensa.

“No quería polemizar sobre algo que, con mi manera de sentir, con mi manera de vivir, no me van a hacer cambiar; pero si alguien sintió que lo ofendí, pues adelante, que se borre”, explicó en entrevista.

El legislador mencionó que varias legisladoras se acercaron hasta él y lo abrazaron, en señal de solidaridad.

“Eran diputadas de otros partidos, no sólo del PRI, diputadas del campo que me dijeron que ellas sí entendían lo que quise decir, y eso me hace sentir orgulloso”, comentó.

ARELLANO, UN HOMBRE DEL CAMPO

El priista, originario del municipio de Zapopan, Jalisco, se define como un “político campesino” que todavía se ensucia las manos en la tierra de su milpa.

Ingeniero agrónomo y ejidatario de cuatro hectáreas en las que lo mismo siembra calabaza que maíz, Arellano Guzmán llegó a la política al ser electo candidato a diputado local en la década de los años 90, cargo que ostentó dos veces antes de llegar a la diputación federal.

El diputado presume llevar casi 25 años de casado con una mujer de su comunidad, de un ejido vecino al suyo, con quien tuvo dos hijos, uno de los cuales falleció de cáncer apenas pasados los 15 años de edad.

“Al poner ese ejemplo, yo lo hice con el mejor sentido, de que los campesinos nos sentimos de otra manera arraigados; nos piden que nos arraiguemos en nuestras tierras, pero cuando el producto de nuestras tierras no es redituable, no es negocio, entonces nos orillan a deshacernos de las tierras.

“Entonces yo lo puse como ejemplo para que vieran que habemos (sic) todavía muchos miles o millones de campesinos que queremos a nuestra tierra como queremos a nuestra esposa”, expresó en su oficina del Palacio Legislativo de San Lázaro, rodeado de fotografías con Enrique Peña Nieto, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, y de ilustraciones de Jesucristo y la Virgen de Guadalupe.

Aunque dice respetar la postura de quienes le reclamaron sus dichos en tribuna, el diputado priista consideró que la atención de los legisladores debe ponerse en temas como la pobreza, el abandono del campo, la educación o la salud en las comunidades pobres del país.

“Me dio tristeza porque nunca pensé que de veras iba a haber alguien que dijera que lo había ofendido, porque no lo hice con esa intención, por eso pedí disculpas. Y dices ‘híjole qué tristeza...’ pero no quiero polemizar en eso porque ellos piensan de esa manera”, aseveró.

De forma habitual, Arellano Guzmán usa su sombrero para acudir a las sesiones del pleno en la Cámara de Diputados.

En la LXI Legislatura, el entonces diputado del PRI Francisco Moreno Merino utilizó un dicho que varias diputadas consideraron misógino.

"No hay caballo fino que no tire a mula, ni mujer bonita que no llegue a ser meretriz", afirmó en marzo pasado.

Tales palabras costaron al priista su candidatura al Senado, a la que ya estaba postulado por el estado de Morelos.

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