TRANSICIÓN

¿Cómo afecta psicológicamente a un político perder el poder?

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Por Juan González Anaya  @ADNPolitico
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Perder el poder puede dejar a los políticos frustrados, amargados y deprimidos, coincidieron especialistas en Psicología consultados por ADNPolítico.com en este fin de sexenio.

Esto puede llevar a los exlíderes políticos a optar entre perseguir el anonimato o buscarse una nueva manera de continuar ejerciendo, al menos parte, el poder perdido, dependiendo del contexto en que dejaron sus responsabilidades.

El doctor Óscar Galicia Castillio, académico del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, señala que aunque dejar un cargo público implica un cambio radical en la organización de vida y de trabajo de los exfuncionarios, la manera de afrontarlo depende de la personalidad de cada individuo.

Por lo general, dice el académico, a los individuos con personalidades de tipo depresivo, ansiogénico, o neurótico, les cuesta trabajo readaptarse a nuevos esquemas de vida.

Las personas cuyo disfrute en la vida se centra en su posición social o política, “sufren muchísimo porque les quitas lo más importante de su vida” cuando pierden poder, asegura.

Los principales síntomas de afectación pueden ser la frustración, el enojo, el displacer o la pérdida de interés respecto a otras cosas. “Es el ‘amarguetas’ del show”, dice Galicia Castillo.

La doctora María Montero y López Lena, profesora investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, considera que la reacción más simple ante la pérdida de mando podría ser la depresión.

“O caer en un sinsentido de decir ‘es que ya no sirvo para nada, ya no tengo en dónde funcionar’”, dice.

Sin embargo, apunta que otra probable reacción sería una de alivio, a pesar de perder influencia.

"También termina la presión que conlleva el ejercicio de ser presidente”, señala.

La maestra Claudia Garnica Durán, psicóloga y coordinadora de la Consejería Académica del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, coincide con Galicia al señalar a la frustración como una probable reacción.

“Muchas veces (los exfuncionarios) tienden de manera, diría yo, hasta enferma, de buscar otros lugares que le den algo de ese poder”, indica.

El psiconalista Otto Berdiel Rodríguez plantea que, al concluir un mandato, quienes dejan un cargo pueden buscar tratar de establecer otros arreglos políticos.

“Para garantizar precisamente no perder el poder, sino operar desde otra parte”, agrega.

Uno de los ejemplos empleados por los gobernantes para ensalzar los logros de su administración cuando se acaba "el sueño" de su mandato, son las campañas mediáticas de compromisos cumplidos.

“Son un discurso social que justificaría en términos estrictos que esa necesidad de poder tenía que ver con un bienestar social, cuando evidentemente no es así”, señala Garnica Garfias.

Galicia Castillio advierte que podría haber quien no pueda superar el cambio de vida, "despertar" del "sueño" de su investidura, y que se quede "sentado" en su posición de "yo fui secretario de" y de ahí ya pueda salir.

Para Montero y López Lena, el ejercicio responsable del poder depende la madurez de cada persona.

"Si no se tiene un grado de madurez emocional, social, e incluso cognoscitivo, el gobernante se puede embriagar y cometer tonterías o cometer errores", advierte.

¿Qué debe hacer alguien que deja la Presidencia para transitar adecuadamente del poder a la pérdida de éste desde el punto de vista psicológico? Garnica Garfias cree que le conviene alejarse de los reflectores.

"Que se quede calladito un rato; por lo menos en lo que las cosas se estabilizan en el proceso de transición”, dice.

“Me parece que la construcción que está haciendo para dejar su puesto es precisamente construir un olvido”, dice Berdiel Rodríguez sobre Calderón, y pone como ejemplo su propuesta reciente de que el país se llamé únicamente México.

“Me parece que de algún modo lo que Calderón está intentado es buscar el anonimato, es decir, buscaría que se le olvide a la gente de México los 60,000 y pico (sic) muertos que lleva (debido a la guerra gubernamental contra el narcotráfico)”, señala.

Frente a esta situación, Berdiel Rodríguez considera que corresponde a la ciudadanía, y ya no a él, construir un recuerdo acerca de la Presidencia de Calderón.

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