FIN DE SEXENIO

Calderón termina su sexenio 'haiga sido como haiga sido'

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Por Miguel Ángel Vargas V.  @Marca_Personal

"Haiga sido como haiga sido", el último minuto de este viernes termina el sexenio de gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Esta frase, "haiga sido como haiga sido", y la idea de que sólo importan los resultados y no las vías para alcanzarlos, viene de atrás para el segundo mandatario mexicano emanado de las filas de Acción Nacional.

El 5 de junio de 2006 en el programa Punto de Partida, la periodista Denise Maerker le preguntó al todavía candidato Calderón si no le molestaría ganar la Presidencia gracias al miedo que logró provocar en el electorado sobre Andrés Manuel López Obrador.

"El hecho es que voy a ganar (...) se ha llegado a decir que voy adelante de plano porque me han ayudado, porque mis adversarios son muy malos, porque la campaña fue muy buena, que porque si llovió en junio… Pues mira, la verdad ya si gano Denise, como dicen en mi tierra, ‘haiga sido como haiga sido’", respondió el panista.

Y así, sin importar las formas, el 1 de diciembre de 2006 rindió protesta como presidente de la República.

"Haiga sido como haiga sido"... Y así fue: llegó al Recinto legislativo de San Lázaro por una puerta trasera, tomó su lugar en una tribuna que había estado tomada durante 67 horas por los legisladores y en la que sólo pudo estar tres minutos para jurar el cargo entre gritos, rechiflas, empujones y conatos de bronca entre los presentes.

2006

La convulsa toma de protesta fue una muestra más de lo que es una máxima en la política: la forma es fondo.

Las condiciones en que se dio la transmisión de poderes quedaban marcadas por la estrechez del triunfo electoral, sólo 233,831 votos de ventaja sobre López Obrador; 10 veces menos que la ventaja que seis años antes le había sacado Vicente Fox a Francisco Labastida.

A pesar de la victoria, Calderón rompía la tendencia de continuo ascenso en el porcentaje de votos obtenidos por los aspirantes blanquiazules desde 1952, cuando Efraín González Luna se convirtió en el primer candidato presidencial de Acción Nacional.

Además, una tercera parte del electorado daba por buena la versión de López Obrador quien desconoció el resultado oficial y alegó fraude... Dos años después de la elección, la misma proporción de la ciudadanía seguiría creyendo que los comicios de 2006 fueron fraudulentos.

Calderón tomó medidas desde el inicio de su gobierno para contrarrestar el fantasma de la supuesta ilegitimidad.

La austeridad había sido una de las principales banderas de López Obrador durante la campaña y, en su segundo día como presidente de México, Calderón promulgó un “Decreto de austeridad” mediante el cual redujo en 10% su propio sueldo y el de todos los miembros de su gabinete y ordenó otros recortes de gastos para ahorrar aproximadamente 25,500 millones de pesos.

El día 11 de su administración, el presidente Calderón lanzó la Operación Conjunta Michoacán, con la que se envió a esta entidad a 5,300 militares y 1,400 policías federales para combatir al crimen organizado.

2007

La mañana del 3 de enero de 2007, el titular del Ejecutivo federal visitó a los efectivos que participaban en la Operación Conjunta Michoacán y les anunció un aumento de sueldo; en el evento apareció vestido con casaca y gorra militar... Así se dio el inicio de su estrategia para luchar contra la delincuencia organizada, una estrategia que terminaría por marcar su gobierno, que, para bien o para mal, se convertiría en parte de su legado.

En febrero de 2007, según datos de Consulta Mitofsky, sólo 58% de los mexicanos aprobaban la labor del presidente.

Conforme fueron avanzando los operativos contra los cárteles de la droga y fue notándose más la presencia del Ejército Mexicano en las entidades más azotadas por la violencia, la aprobación al gobierno de Calderón fue aumentando.

Para mayo de 2007, el 65% de los ciudadanos respaldaba la gestión de este michoacano, la cifra llegaría a 66% en agosto de ese año. Por esas fechas, la economía era la principal preocupación los mexicanos (y continuaría siéndolo hasta inicios de 2011).

Ese mismo mes, el partido del presidente perdió el gobierno estatal de Yucatán frente a la priista Ivonne Ortega Pacheco.

El primer año de gobierno cerró con un incremento considerable de los delitos y de la violencia: en 2007 se registraron un millón 587,030 delitos del fuero común y 181,459 delitos del fuero federal, cifras que reflejaban incrementos sobre el año anterior de 7.9% y 32.2%, respectivamente.

Sin embargo, la aprobación presidencial no siguió el sentido inverso de los indicadores delincuenciales, sino que se mantuvo en los mismos niveles, alrededor del 60%.

2008

Durante el segundo año de gobierno calderonista la situación del país continuó deteriorándose: si en 2007 el Gobierno Federal había reconocido 2,826 asesinatos ocurridos por la presunta rivalidad delincuencial, para finales de 2008 esta cifra creció 242%, llegando a 6,837 ejecuciones.

Pero los problemas no sólo aumentaron en el frente de la seguridad. La economía mexicana había terminado 2007 con un crecimiento del PIB de 3.3%, pero en 2008 sólo logró 1.2% .

Y, antes de terminar el año, una tragedia volvió aún más sombrío el entorno presidencial. El 4 de noviembre, Juan Camilo Mouriño, entonces secretario de Gobernación y amigo cercano del presidente, falleció junto a otros ocho funcionarios luego de que el avión en que volaba de regreso al DF se desplomó sobre Paseo de la Reforma.

Desde fuera del país también llegaron noticias que acentuaban los problemas internos: en diciembre de 2008, Estados Unidos reconoció oficialmente lo que hasta el momento era un secreto a voces: que desde finales de 2007 se encontraba en un periodo de recesión económica.

2009

Al comienzo de 2009 la recesión económica, que ya se daba en el lado estadounidense, al sur de la frontera era todavía sólo una desaceleración –crecer a un ritmo menor que en periodo previo, pero crecer–...

Pero un fenómeno imprevisible le daría un empujón a la economía para pasar de desaceleración a recesión: el "resfriado" se convertía en "pulmonía".

El 30 de marzo de 2009 se detectó el primer caso de influenza H1N1 en San Diego, California y, 11 días más tarde, se registró el primer infectado en suelo nacional; la pandemia creció al grado que algunas ciudades del país –entre ellas la capital– se paralizaron por semanas.

El 7 de mayo de 2009, el secretario de Hacienda Agustín Carstens anunció que, luego de dos trimestres consecutivos de contracción económica, México se encontraba ya oficialmente en una recesión.

Así, Calderón llegó a la mitad de sexenio con la peor crisis económica desde 1995 y con un recrudecimiento de la violencia al que no se le veía fin: 2009 cerró con una contracción de 6% del PIB y con las ejecuciones alcanzando la cifra de 9,614.

La aprobación presidencial, que había alcanzado su máximo en marzo de 2009 cuando llegó a 68% en la serie de Consulta Mitofsky, comenzó a caer abruptamente: en noviembre de ese año llegó a 58% y en enero de 2010 se situaría en 52%.

El tercer año de gobierno también dejó un saldo negativo para Felipe Calderón en el terreno político: aunque su partido ganó por primera vez el gobierno estatal de Sonora, perdió Nuevo León, San Luis Potosí y Querétaro; y de las 206 diputaciones federales que tenía, sólo logró conservar 142 en las elecciones intermedias.

2010

El cuarto año de gobierno se caracterizó por una evidente recuperación económica pero un empeoramiento de las condiciones seguridad.

La economía creció 5.5% en 12 meses, pero los asesinatos relacionados con el crimen organizado llegaron a 15,273 en las estadísticas oficiales durante el periodo, 58.9% más que el año anterior.

Además, ocurrieron un par de hechos que mostraron a (la otrora intocable) jerarquía política que también estaban a merced de los criminales: Diego Fernández de Cevallos, excandidato presidencial del PAN, fue secuestrado el 14 de mayo de 2010; y seis semanas más tarde, Rodolfo Torre Cantú, candidato del PRI al Gobierno de Tamaulipas fue asesinado por un grupo armado.

En estos meses, la aprobación presidencial se mantuvo en niveles similares a los del inicio de 2010 (entre 53% y 55%) pero algo cambió en el sentir de la población: por primera vez fueron más los ciudadanos que pensaban que la estrategia contra el crimen organizado estaba siendo un fracaso que los que la veían como un éxito, según un estudio de México Unido Contra la Delincuencia y Consulta Mitofsky.

En el año, el Partido Acción Nacional perdió las gubernaturas de Tlaxcala y Aguascalientes; pero, en coalición con la izquierda, ganó Sinaloa, Puebla y Oaxaca, resultados que se convirtieron en un triunfo político para Calderón frente a su principal opositor, Andrés Manuel López Obrador, quien había manifestado su oposición a estas alianzas.

2011

El quinto año del sexenio transcurrió con tres temas principales en la opinión pública: la violencia relacionada con el crimen organizado, la renovación de algunas gubernaturas y el inicio de las luchas internas por definir las candidaturas presidenciales de todos los partidos.

El 30 de enero el PRD consiguió mantener por segunda ocasión consecutiva el Gobierno de Guerrero, pero una semana más tarde perdió el de Baja California Sur ante el PAN.

El 20 de febrero de 2011, López Obrador pidió licencia en el PRD, al acusar a su partido de estar en “contubernio” con el presidente Calderón y con Acción Nacional, pues ambos partidos sostenían pláticas para buscar una alianza electoral en las elecciones estatales del Estado de México que se efectuarían a mediados de año.

Sin embargo, la coalición entre blanquiazules y amarillos para la contienda mexiquense no se concretó y tampoco la salida del tabasqueño del PRD.

En abril llegaron a prensa nacional unas imágenes escalofriantes: fueron encontrados 72 cadáveres en fosas clandestinas ubicadas en el poblado de San Fernando, Tamaulipas; las investigaciones posteriores revelarían que la mayoría de los asesinados eran migrantes de origen centroamericano.

Entre marzo y mayo, Felipe Calderón registró sus momentos más bajos en cuanto a aprobación presidencial, al recibir el apoyo de sólo 49% de la población.

En julio, el priista Eruviel Ávila retuvo para el tricolor el Gobierno del Estado de México con un contundente 62% de la votación total, en los comicios celebrados el domingo 3 de julio.

Y mientras la lucha política entre los partidos se volvía más intensa, la delincuencia organizada elevaba sus niveles de crueldad: el jueves 25 de agosto un comando armado irrumpió en el Casino Royale, una casa de apuestas en Monterrey, en el interior lanzó granadas y prendió fuego a sus instalaciones; en el atentado murieron 53 personas.

En septiembre, cuando la cifra de muertes en el año por “presunta rivalidad delincuencial” llegaba ya a 12,903 y ante las críticas de la sociedad civil por incluir en estos datos como “presuntos delincuentes” a fallecidos que no necesariamente eran sujetos de ninguna investigación, el gobierno decidió dejar de actualizar los indicadores referidos.

El 11 de noviembre la tragedia llegó de nueva al entorno presidencial: José Francisco Blake Mora murió cuando se estrelló el helicóptero en que volaba en la zona Xochimilco, en la Ciudad de México. El tijuanense fue el segundo secretario de Gobernación fallecido en el sexenio en un accidente aéreo.

Dos días más tarde de este siniestro, Luisa María Calderón, la hermana del presidente no consiguió la victoria en la contienda por la gubernatura michoacana; el PRI recuperó un Ejecutivo estatal más.

Hacia finales del año ya quedaba claro quiénes iban a ser los candidatos presidenciales del PRI (Enrique Peña Nieto) y de la izquierda (Andrés Manuel López Obrador); sólo faltaba definir quién sería el abanderado del partido gobernante.

2012

El 5 de febrero, el presidente Calderón recibió un revés político dentro de su partido: Josefina Vázquez Mota superó en la elección interna por la candidatura presidencial del PAN a Ernesto Cordero Arroyo, el amigo del mandatario que era visto por la opinión pública como su apuesta para buscar la tercera presidencia panista consecutiva.

A finales del mismo mes, en la prensa se filtró que el presidente dijo en una reunión con consejeros de Grupo Banamex que la candidata panista se encontraba sólo 4 puntos porcentuales por debajo de Enrique Peña Nieto, aunque las encuestas publicadas por esas fechas la ubicaban con un diferencia de entre 9 y 15 puntos porcentuales.

En el segundo trimestre del año, luego del comienzo formal de la campaña, algunas voces en el PAN criticaron la supuesta falta de apoyo del presidente Calderón a la candidata de su partido.

Cierta o no esta versión, el resultado de los comicios representaron un duro revés para el partido en el gobierno, un retroceso de más de medio siglo para el panismo, pues Vázquez Mota cayó al tercer lugar, sitio en el que el PAN no había estado desde 1952.

Después de la contienda, un grupo de exlegisladores del PAN elaboró un documental en el que acusó a Felipe Calderón de haber sido un buen presidente pero un mal panista... El mandatario nunca respondió directamente a esas acusaciones.

En el periodo de transición, Calderón se reunió en siete ocasiones con el presidente electo Enrique Peña Nieto, el mayor número de encuentros del que se tenga registro entre presidentes saliente y entrante.

En septiembre, el mandatario envío dos iniciativas preferentes al Congreso de la Unión. El proyecto de reforma laboral fue aprobado por el Legislativo manteniendo lo relacionado a la flexibilidad en las contrataciones, pero eliminando algunos elementos para transparentar y democratizar a los sindicatos; y la reforma de contabilidad gubernamental pasó el trámite parlamentario prácticamente sin cambios.

Hacia las últimas semanas de su administración, Calderón aceleró la inauguración de las obras pendientes, entre ellas la Plaza al Servicio de la Patria, un memorial a los solados caídos durante la lucha contra el crimen organizado.

Si en el día 11 de su gobierno lanzó su estrategia contra el narco, faltando 11 días para que su sexenio terminara inauguró una obra que recuerda a los muertos de esta "guerra".

Luego anunció que obtuvo una beca académica en Harvard para su primer año como expresidente y hasta se dejó embargar por la tradicional nostalgia de fin de sexenio.

En un año que terminará con más de 17,400 homicidios dolosos (no necesariamente relacionados con el crimen organizado), el mandatario dijo que lo único lamentable de 2012 era el fin de su gobierno.

Y, a tres días de entregar la banda presidencial, en un mensaje transmitido por cadena nacional, Calderón agradeció la confianza y apoyo de todos los mexicanos.

El presidente aseguró que más allá de sus capacidades y limitaciones –o sea, “haiga sido como haiga sido”– él puso toda su “voluntad y entendimiento para construir el bien común de los mexicanos”.

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