CRÓNICA

Peña a Márquez: 'Creo que eres más famoso que yo'

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Por Óscar Balderas  @oscarbalmen

El presidente y el campeón mundial están de frente. El primero tiene puestos unos guantes negros con lazos blancos a los costados; el segundo las manos desnudas, pero en guardia. Se miran fijamente por un segundo, como si fueran a pelear, pero Enrique Peña Nieto no puede posar más y se ríe nerviosamente.

“¡Felicidades, campeón!”, dice el exgobernador mexiquense y le levanta la mano derecha a Juan Manuel Márquez, ganador del cinturón de Peleador de la Década, luego de noquear al filipino Manny Pacquiao.

“Gracias, gracias, señor presidente, es triunfo suyo también”, responde Márquez en el templete del Salón Tesorería de Palacio Nacional y el mandatario y el boxeador se abrazan como viejos amigos.

Están junto al secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, y del titular de la Comisión Nacional del Deporte, Jesús Mena, pero en los ojos de los periodistas, funcionarios y hasta del Estado Mayor Presidencial sólo existe el hombre que con sus puños puso en la lona al “Devorador de Mexicanos”.

La expectativa es grande: el momento es captado por más de 200 cámaras de televisión colocadas tres horas antes del evento, cientos de cámaras fotográficas y decenas de reporteros atento a las palabras que intercambian.

La imagen de ambos, tomados de la mano con los puños en alto, es la culminación del triunfo del 8 de diciembre en Las Vegas, que Márquez, abiertamente simpatizante del PRI, dedicó al presidente Peña Nieto.

Momentos antes de posar para las cámaras, el pugilista toma el micrófono y refrenda su admiración para Peña Nieto, quien lo ve hablar con la expresión de un fanático más.

“Hoy el señor presidente me honra recibiéndome y puedo decirle con mucho orgullo que es el líder de una nación de vencedores, de mujeres y hombres que cuando se proponen algo, lo logran… por muy difícil que parezca”, dice Márquez.

Para refrendar su admiración por el de Atlacomulco, el boxeador le entrega los guantes negros con los que noqueó al también político filipino en el sexto round, así como la chamarra oficial del equipo de entrenamiento del oriundo del barrio de Tepito, en la Ciudad de México.

El halago lo responde Peña Nieto: “No hay duda, hay un campeón y eres tú, Juan Manuel.

“Estos guantes no son para noquear, son para dar golpes en favor de México. Los tendré ahí (en la oficina presidencial) como muestra de mucha inspiración”, dice el presidente, quien no puede ocultar su emoción.

“¡Foto, foto!”, gritan los fotógrafos y ambos se ponen en posición de pelea. Flashes por todos lados. “No me vayas a pegar, ¿eh?”, bromea el presidente.

De pronto, algo distrae al Ejecutivo federal: los trabajadores de Palacio Nacional y elementos de Estado Mayor Presidencial rompen el protocolo de visitas del presidente, abren la puerta y se quedan viendo, a un costado, al boxeador y su herida en la nariz.

“¿Ya viste lo que provocas, Juan Manuel? Todos quieren verte ¿a poco no?”, pregunta Peña Nieto y recibe un sonoro “¡Síííí!”.

“¿De verdad? Pues suban, suban”, invita el presidente. Nadie sube. Todos titubean. Ni siquiera en campaña, el mexiquense convocaba a una multitud a colocarse públicamente con él en el templete. Los elementos del Estado Mayor Presidencial se miran entre ellos con nerviosismo.

“De verdad, suban”, insiste Peña Nieto y no hace falta una palabra más: una estampida de funcionarios, periodistas y militares suben al templete.

Todos quieren ubicarse junto al campeón. Peña Nieto queda en segundo lugar en popularidad y atrás del grupo, casi imperceptible, está el titular de la SEP, Emilio Chuayffet, olvidado por los presentes.

“Señor secretario, lo van a sacar de la foto”, bromean con él y sólo asiente. “Es que no puedo competir con el campeón”, dice el exgobernador mexiquense, quien se retira de la fotografía grupal con una mueca.

Después de la fotografía, Peña Nieto despide a los del templete sin soltar al campeón mundial. Lo rodea con los brazos por encima del hombro y así salen por una puerta lateral del salón, que se rompió por la carrera de quienes querían estrechar la mano de Márquez.

“Yo creo que eres más famoso que yo, mano”, ironiza el presidente.

“No, cómo cree”, responde Márquez.

“Es que tú eres el campeón...”, dice Peña Nieto, junto a él, abandona el Salón Tesorería del Palacio Nacional.

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