ELECCIONES

El proceso de elección del Papa, explicado 'a la mexicana'

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  @ADNPolitico

Este 28 de febrero el Papa Benedicto XVI dejará el cargo de jerarca de la Iglesia católica y tras ello comenzará formalmente, la primera semana de marzo, el proceso de elección de quien será el nuevo pontífice.

¿Pero cómo es el sistema electoral con el que se votará por el sucesor? La Iglesia cuenta con sus propias normas y pone en marcha una serie de ritos, que pueden entenderse mejor si se contrastan con la elección de una autoridad democratica.

A continuación te presentamos 10 temas en los que comparamos el proceso político mexicano con el que se elige al presidente de la República, con el que sigue la Santa Sede para designar a un Papa, guardadas todas las proporciones.

1. ¿Cómo es el proceso electoral?

En México el proceso electoral presidencial se inicia con el registro de candidatos y  da paso a las campañas, que concluyen días antes de la votación. Concluye un mes después con la calificación de la elección por parte del Tribunal Electoral, autoridad que entrega la carta de mayoría al candidato vencedor. Todos los ciudadanos mayores de edad con credencial de elector pueden votar.

El Vaticano, por su parte, pone en marcha una asamblea de elección conocida como Cónclave, del latín cum clavis (con llave), que se lleva a cabo en la Capilla Sixtina, en la Santa Sede.

El Cónclave está integrado por los cardenales que forman parte del Colegio Cardenalicio, que en esta ocasión está constituido por 209 purpurados; sin embargo, sólo 118 son electores, el resto no puede votar debido a que son mayores de 80 años.

El proceso de elección debe iniciarse cuando mucho 15 después de la muerte o renuncia del Papa; sin embargo, no deberá retrasarse más de 20 días desde la vacante.

2. ¿Hay campañas y candidatos?

Para una elección presidencial mexicana, el artículo 82 de la Constitución establece que los aspirantes deben tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección; ser mexicanos por nacimiento, hijo de padre o madre mexicanos y haber residido en el país por lo menos 20 años.

Las campañas duran tres meses antes del primer domingo de julio, día en que se realiza la elección.

Los candidatos presidenciales no pueden ser ministros de culto ni ser secretarios de estado, jefe de Gobierno o gobernador, a menos de que se separen del cargo. En caso de ser miembro activo del Ejército el aspirante deberá abandonar esta actividad seis meses antes del día de la elección.

Para la vacante en la Santa Sede no hay campañas ni candidatos. El Derecho Canónico no establece requisitos para ser sumo pontífice; sin embargo, determina que debe considerarse a quienes tengan "el derecho divino" para ser Obispo, por lo que en la práctica es elegido uno de los prelados del Colegio Cardenalicio, siempre que sea menor de 80 años.

3. ¿Hay un 'IFE' en El Vaticano?

El Instituto Federal Electoral (IFE) es el órgano autónomo encargado de organizar las elecciones federales en México, y de llevar a cabo el recuento de los sufragios.

En el Vaticano, la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis establece que como “arbitro” electoral deberán fungir los mismos cardenales, pero bajo una serie de reglas.

A través de un sorteo, los prelados deberán elegir primero a tres purpurados que fungirán como escrutadores, a tres más como revisores y otros tres a quienes se les llama Infirmarii, y son los encargados de recoger los votos de los cardenales enfermos.

4. ¿Cuál es la ley que rige la elección?

Mientras que en una elección presidencial mexicana las reglas del “juego electoral” están establecidas en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), la Santa Sede cuenta con la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, sobre la vacante y la elección del Romano Pontífice.

Este documento fue reformado y promulgado en 1996 por el Papa Juan Pablo II, quien estableció cómo debe llevarse a cabo el proceso de selección, así como las disposiciones que deberán atenderse mientras la Santa Sede está vacante.

5. ¿Qué tipo de boletas usan?

Mientras en México las boletas de la elección presidencial están impresas con los logotipos de los partidos y los nombres de los candidatos para ser tachados, en el Vaticano las papeletas deben ser de forma rectangular y sólo llevar escrita, en la mitad superior, la frase en latín Eligo in Summum Pontificem (Elijo como Sumo Pontífice).

Cada cardenal con derecho a sufragio escribe en una papeleta el nombre del prelado por el que desea votar, evitando que su letra sea reconocida. Los votos son depositados en un cáliz y mientras se cuentan, son colocados en otro copón.

Los cardenales deben escribir sólo un nombre, en caso contrario ese voto será anulado.

Durante la votación, ningún prelado puede abandonar al Capilla Sixtina, excepto los Infirmarii, quienes pueden trasladarse a las habitaciones donde se encuentren instalados los cardenales enfermos, en caso de haberlos.

6. ¿Cómo se decide al ganador? ¿Hay segunda vuelta?

En una elección presidencial mexicana el candidato que obtiene la mayoría de votos es proclamado ganador, sin importar la diferencia de sufragios que lo separan del segundo lugar; hasta ahora no hay segunda vuelta electoral.

Para que uno de los cardenales sea elegido Papa debe obtener primero dos terceras partes de los votos durante el primer día del Cónclave. Si nadie logra este número de sufragios, el segundo y tercer día deberán realizarse hasta cuatro rondas de votación diarias.

Si al tercer día no hay un ganador, los cardenales deberán suspender el proceso para una pausa de hasta 24 horas que dedicarán a la oración, y después deberán reanudar la elección para llevar a cabo otra ronda de siete votaciones hasta que haya un elegido.

Si concluido este proceso aún no hay alguien designado, se puede elegir por mayoría absoluta, donde sólo se vote por los dos cardenales que obtuvieron la mayoría de sufragios en el escrutinio inmediatamente precedente.  

7. ¿La votación y el conteo de votos son públicos?

En los comicios presidenciales mexicanos, cada casilla publica el acta con el número de votos que obtuvo cada partido político registrado en la elección. Desde 1994, el Programa de Resultados Electorales Preliminares, a cargo del IFE, emite de manera preliminar el resultado de la votación.

La elección papal es a puerta cerrada y sólo el Colegio Cardenalicio puede participar. Los cardenales que conforman el Cónclave tienen prohibido recibir correspondencia, llamadas y visitas. Tampoco pueden leer periódicos, ver la televisión o escuchar la radio. Se comprometen a guardar silencio sobre todo lo que sucede en la elección y los resultados de las votaciones jamás son hechas públicas.

En cada votación, las papeletas son quemadas. Si de la chimenea de la Capilla Sixtina el humo es negro, indica que aún no hay nadie elegido. Si es blanco, significa que se ha elegido al nuevo Papa.

8. ¿Cómo se anuncia el nombre del elegido?

En una elección presidencial mexicana, el responsable de informar los resultados electorales, así como el nombre del candidato ganador, es el consejero presidente del IFE.

Una vez que la elección papal arroja a un vencedor, el Cardenal Decano, quien preside el Colegio Cardenalicio, pregunta al elegido si acepta el cargo como sumo pontífice. En caso de aceptar, debe elegir el nombre papal que desea utilizar y se anuncia entonces desde el balcón de la Basílica del Vaticano la elección del nuevo Papa.

9. ¿Cuándo entra en funciones el ganador?

El candidato vencedor en una elección presidencial mexicana debe esperar por lo menos un mes hasta que el Tribunal Electoral califique la elección y le sea entregada la constancia de mayoría. Entra en funciones como presidente de la República el 1 de diciembre, seis meses después.

Quien es elegido sumo pontífice adquiere en ese momento la autoridad sobre la Iglesia católica pero también es soberano de la Ciudad del Vaticano. De esta manera, adquiere el cargo como jefe de Estado.

10. ¿Hay un gabinete?

En México, el presidente nombra a los 20 secretarios de estado que formarán parte de su gabinete poco antes de asumir el cargo como mandatario del país.

Si bien no es llamado gabinete, el nuevo Papa nombra a su equipo de gobierno tanto en la Santa Sede como en la Ciudad del Vaticano, donde tiene plenos poderes en el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En esta última delega funciones a través del Jefe de Estado, quien funge como gobernador de la ciudad; actualmente es el cardenal Giuseppe Bertello.

En la Santa Sede, el órgano de gobierno es la Curia Romana constituida por un conjunto de instituciones denominadas dicasterios. La Curia está encabezada por la Secretaría de Estado, que actualmente dirige el cardenal Tarcisio Bertone, quien funge como canciller y desarrolla las labores diplomáticas del Vaticano.

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