#Opinión

Opinión: Urge que México se 'colombialice'

Print Comments

Por Vicente Fernández  @ADNPolitico
   0 Comentarios

NOTA DEL EDITOR: Vicente Fernández Fernández es doctor en Derecho por la UNAM y profesor e Investigador en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.


Las expectativas al visitar Medellín el año anterior y Cali en días pasados, no eran muy positivas; la única referencia que tenía sobre ambas era el Cártel de Cali y el Cártel de Medellín, los dos principales cárteles colombianos que reinaban en el negocio del narcotráfico, sobre todo en los años ochentas y noventas.

 

Colombia tuvo un problema triple: el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares. El nivel de violencia fue en aumento y se veían secuestros y ejecuciones de altos funcionarios de la administración; de empresarios; de jueces y legisladores. En aquellos años, Medellín era una ciudad atrincherada. Era prácticamente imposible salir tranquilamente por las carreteras; estaba rodeada, secuestrada por la delincuencia.

Colombia era el ejemplo de lo que no debía suceder. Por ello, cuando en México, al inicio de este sexenio, se declaró la guerra contra el narcotráfico y la violencia se exacerbó (llegando ahora a hablarse de 60 mil muertos, más los desaparecidos y desplazados) se dijo que México se estaba “colombializando”, con el sentido peyorativo de la Colombia de los ochentas y noventas.

Hoy Colombia ha cambiando drásticamente. Desde luego que no se han resuelto todos sus problemas, pero sí se ve un cambio notable. La violencia ha disminuido considerablemente; la guerrilla no ha desaparecido pero sí disminuido su poder y amenaza. Por supuesto que Colombia sigue exportando grandes cantidades de droga a los Estados Unidos, pero los cárteles ya no tienen el poder que se tuvo con el narcotraficante Pablo Escobar.

El cambio radical se vio sobre todo en los últimos cinco años, producto del llamado Plan Colombia, creado en 1999, y mediante el cual Colombia recibió de Estados Unidos apoyo económico y militar. (Claro, a cambio de permitir bases militares). La clave estuvo en golpear dos rubros de suma relevancia: la corrupción y el lavado de dinero. Colombia ha cambiado porque se emprendió una lucha férrea contra la corrupción, enjuiciando a políticos de alto nivel (más de un tercio de congresistas hoy están en la cárcel), y pegándole a las fuentes de recursos económicos.

Hoy, Medellín ha recobrado su belleza: es una ciudad de colores contrastantes por el rojo intenso de sus edificios y el verde de su vegetación. Los colombianos la conocen como la ciudad de la eterna primavera. Ya se puede pasear por sus calles y alrededores, lo cual aunque parezca poca cosa, es un cambio radical porque hace no mucho era imposible por el alto riesgo de perder la vida o sus bienes.

Desde luego que sigue siendo una ciudad con muchos problemas. Sus comunas (el equivalente a las favelas brasileñas) son prácticamente impenetrables. Ahí gobierna la delincuencia, integrada sobre todo por los ex-guerrilleros que el gobierno incorporó a las grandes ciudades.

Dada la situación actual en México, urge que el país se “colombialice”, pero ahora con el sentido positivo. El Plan Mérida no se equipara, en absoluto, al Plan Colombia. Mientras en México no se combata frontalmente la corrupción y se sigan las líneas del dinero; se le pegue a la delincuencia organizada en aquello que les puede disminuir su poder, que es precisamente el dinero, el financiamiento. A balazos no se logrará nada. Mientras no se combata efectivamente la corrupción y el lavado de dinero, que van de la mano, veremos cada vez más parecido a la Colombia de los ochentas.

Por ello, en Colombia no puede ser más cierto el slogan turístico del país y que se lee por todos lados: "Colombia, el riesgo es que te quieras quedar". Urge que México se “colombialice”.  

Síguenos en twitter y facebook

Por favor déjanos tu comentario