Opinión: El análisis de los discursos del segundo debate
Por Carlos Páez Agraz @discursar
Junio 11, 2012 0 Comentarios
Mi primera idea luego de escuchar el maratónico debate es "demagogia", esa práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular o bien, tal y como lo describe la Real Academia Española, la degeneración de la democracia, donde los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Un mejor debate respecto al primero a pesar de que persistió un formato rígido que requirió una explicación larga y algunas complicaciones a Javier Solórzano que, me parece, hizo muy buen papel. Claro y divertido. Mayor diferencia de propuestas, algunas de ellas muy retadoras. Pero en economía, casi idénticos. De acuerdo con lo dicho parece que gane quien gane todo se va a arreglar.
Sólo Josefina Vázquez Mota pidió interpelar una vez, de modo que debate como tal, no hubo, sólo el clásico intercambio de monólogos, promesas y cifras. ¿Para qué ponen temas si no los van a seguir? ¿Por qué no se exponen? ¿Por qué no acuerdan un panel previo de datos para no pelear por banalidades o de plano mentir? Hago un pequeño análisis de los cuatro por orden alfabético:
Andrés Manuel López Obrador
Grandes promesas, no atacó a nadie ni se enganchó. Llano en su lenguaje, se dirige a su tribuna. Respeta poco los temas y redunda. Difícil defender que antes de 1983 todo era mejor. Hace un debate de líder en las encuestas. Anuncia gabinete, lo que puede ser bien recibido, y no tiende puentes al #YoSoy132. Sereno y paciente hizo un discurso de bajo perfil que sorprende al tener que remontar.
Enrique Peña Nieto
Evasivo al inicio para acabar batiéndose con la candidata ubicada en el tercer lugar. Llena de palabras el espacio y recita frases políticamente correctas. Hace constructos inexplicables como “democracia de resultados”. Maneja mal el tiempo y hace gestos de desesperación en un momento en que se le termina. Se ve obligado a responder lo de Arturo Montiel. No sale ni noqueado ni feliz. Viene lo más duro para el puntero.
Gabriel Quadri
Volvió a bailar en el ring. Reta y le contestan temas de diversidad sexual y descriminalización de la mujer frente al aborto como maestro de bachillerato. Incluso se mete con Peña Nieto. Lanza novedades como el derecho a la ciudad o mejor trato a centroamericanos. Con Vázquez Mota aborda su relación con Gordillo. Sus palabras, muy lejos de la comprensión del mexicano promedio. Veremos si logra conservar el registro.
Josefina Vázquez Mota
Asume su rol de tercera en las encuestas y reparte golpes a Peña Nieto y López Obrador más o menos por igual. Logra que Peña Nieto se enganche un par de veces lo que sin duda la beneficia. Provoca bien al inicio al invitar a caracterizar a sus adversarios como mujeres. Habla de Manuel Bartlett y de la dedicatoria de tesis de Peña Nieto a Montiel. Un mejor debate que el primero. Es la única que se dirige a los indecisos e invita a la izquierda moderada y a priistas no corruptos. Se compromete a un gobierno de coalición y reconciliación. Pésimo su cierre con rayón en la mano.
Los candidatos deben estar agotados. No sé si los ciudadanos tenemos más preguntas que respuestas. Ha pasado el segundo debate, a esperar las encuestas.
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