#DEBATE2012

Opinión: Las victorias del debate no irán a las encuestas

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Por Alberto Bello  @albertobellogdv
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NOTA DEL EDITOR: El periodista Alberto Bello es director editorial de Noticias y Negocios de Grupo Expansión, del que forma parte ADNPolítico.com.


Hoy confirmamos que, como dicen los teóricos, poco se mueve en los debates. Los tres candidatos con opción a la victoria mantuvieron sus mensajes y apuntaron a conservar a sus seguidores. Hubo zarpazos a diestra y siniestra, y quedaron todos parejos en lo uno y en lo otro, en mandobles y heridas, en votos ganados y perdidos.

Creo que poco se va a mover en las encuestas porque no hubo ningún tropiezo inesperado, ni hazaña sorprendente.

Enrique Peña, fiel a los mensajes de gobierno efectivo que lo pusieron a la cabeza, se dirigió al bolsillo de la audiencia prometiendo mejores ingresos e intentó dar la vuelta a sus problemas de las últimas semanas con su celebración del “despertar de los jóvenes”.

Protegiendo la retaguardia, y haciendo evidente de dónde espera captar votos (no del PRD) reiteró sus ataques a Vázquez Mota por sus ausencias y su supuesta ineficacia en las negociaciones de acuerdos.

López Obrador, atacado en su propuesta económica por la candidata panista, y Quadri (con lo que le ahorraron la tarea a Peña), insistió en su apoyo a las empresas, al mercado interno y a la estabilidad económica, en un mensaje de tranquilidad a los mercados, por si acaso, manteniendo ante el electorado su oferta de “cambio verdadero”.

Josefina Vázquez Mota, en la pelea por al menos no quedar tercera, metió a López Obrador y a Peña Nieto en el mismo saco (autoritarismo y corrupción) y con un insistente mensaje a mujeres, defendió el legado de los 12 años del PAN, en crecimiento económico –tuvo que fijarse en los tres últimos– y libertades. Todos ellos, en mi opinión, estuvieron muy bien. Lo que probablemente favorece el status quo, para mala fortuna de PAN y PRD.

Gabriel Quadri hizo un trabajo sobresaliente en poner en la mesa propuestas que obligaban a sus tres contrincantes a responder o quedar en evidencia (matrimonio entre personas del mismo sexo, aborto, instituto de cultura Octavio Paz, tratado de libre comercio con China), lo que les hacía dudar si responder a la convocatoria de su rival o parecer arrogantes.

Insiste, y parece que le funciona, en presentarse como el candidato ciudadano que no es, promotor de unas políticas que personalmente me parecieron las más interesantes, pero que dudo que sean las que seguirán los diputados de Nueva Alianza elegidos con su cabeza de cartel.

Las victorias de este segundo debate son varias: una transmisión en cadena nacional, una presentación clara de las opciones disponibles sobre la mesa, un ventilar de los problemas mayores –deuda de los estados, vínculos con políticos corruptos­– y un saludable debate sobre la viabilidad económica de las propuestas que, en conjunto, ciudadanizan la política, transparentan en la competencia los males nacionales a combatir y prometen una democracia cada vez más sana.

El despertar de los jóvenes 132, por efímero que sea, nos legó un debate que quizá no cambie las encuestas, pero sin duda profundizó en la calidad de nuestra democracia al dejar claro quién es quién.

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