Tiempo de una agenda estratégica con Estados Unidos
Por Héctor Faya Rodríguez @hectorfaya
Agosto 12, 2012 0 Comentarios
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Cada 12 años coinciden las elecciones presidenciales de México y Estados Unidos. Esto significa que comienzan, casi al mismo tiempo, dos administraciones con nuevas oportunidades para delinear una de las relaciones bilaterales más importantes y complejas del orbe.
La última vez que vivimos un contexto similar fue en el año 2000, cuando iniciaron los mandatos de Vicente Fox y George W. Bush. Recuerdo un optimismo desbordado cuando Bush visitó el rancho de Fox en San Cristóbal.
Se hablaba de la legalización de 5 millones de compatriotas en el país del norte más como un hecho que como una posibilidad. Poco tiempo después, los dos presidentes enfrentarían circunstancias adversas y caerían en la cuenta de sus propias limitaciones.
Muchas oportunidades fueron desaprovechadas en ese entonces, pero ninguno de los dos países es el mismo en 2012. En el año 2000 México abría los ojos a la transición presidencial por primera vez en su historia y persistía la duda de la entonces típica crisis económica transexenal.
Hoy por hoy, en lo político, con todo y la gran polarización, hemos avanzado en la consolidación de las instituciones de la democracia. En lo económico, si bien no ha habido el crecimiento esperado, hemos logrado el mayor período de estabilidad en nuestra historia moderna; y en lo social, aún con una imperante agenda pendiente, hemos visto la expansión de una clase media cada vez más preparada y participativa.
Estados Unidos también es otro. La obsesión por las guerras en el Medio Oriente y la lucha contra el terrorismo (la marca natural de los atentados a las Torres Gemelas en 2001) han dejado de ser el único tema de la agenda.
Crecer económicamente y crear empleos son hoy la necesidad fundamental del vecino del norte, que ha sido noqueado seriamente por las crisis financieras.
Es urgente un nuevo entendimiento en la relación entre México y Estados Unidos. ¿Cómo entrelazar estos cambios y necesidades para generar una agenda estratégica de cooperación? El Instituto México del Woodrow Wilson Center, uno de los más prestigiados think tanks de Washington, reunió a 22 expertos entre académicos, políticos y estrategas para delinear algunas ideas que podrían fortalecer de manera estratégica la relación entre ambos países.
Algunas ideas surgidas en el Wilson Center parecen muy buenas: revitalizar de manera conjunta a la Organización de los Estados Americanos (OEA), reformar el sistema de inmigración en Estados Unidos, fortalecer las relaciones entre los congresos de ambos países, fortalecer el rol de la conferencia de gobernadores fronterizos y hasta intentar organizar de manera bipartita una copa mundial de futbol.
Además de las anteriores, hay tres ideas que me parecen fundamentales. La primera es crear una plataforma conjunta de producción y exportación mediante la negociación de acuerdos comerciales como bloque económico, haciendo el intercambio económico más eficiente y logrando una nueva visión para la cooperación energética.
La segunda es involucrar de manera seria a los gobiernos federal y estatales de Estados Unidos en el fortalecimiento del sistema judicial mexicano y la profesionalización de la policía, poniendo un énfasis especial en la lucha contra el crimen organizado a lo largo de la frontera.
Finalmente, desarrollar un ambicioso programa bilateral público-privado para expandir el acceso de estudiantes mexicanos a universidades norteamericanas sería una extraordinaria herramienta para incrementar en nuestro país lo que será el insumo más importante para el desarrollo en el siglo XXI: el conocimiento.
La complejidad de las relaciones entre México y Estados Unidos no deben llevarnos al fatalismo, sino a la solución, paso a paso, de los diferentes retos que enfrentan ambas naciones.
Existe el potencial para poner en marcha buenas ideas, aprovechando el contexto del inicio de la administración de Peña Nieto y la de Obama o Romney, según sea quien gane las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
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