ILIANA RODRÍGUEZ

Opinión: El Reino Unido vs Ecuador por el caso Assange

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Por Iliana Rodríguez Santibáñez  @ADNPolitico
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Nota del Editor: Iliana Rodríguez Santibáñez es doctora en Derecho con mención honorífica por la UNAM; profesora-Investigadora especialista en Derecho internacional del Tecnológico de Monterrey; miembro del Sistema Nacional de Investigadores de Conacyt, y autora de “La Soberanía en tiempos de globalización” y “La transición democrática en Iraq".

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La disputa diplomática que se yergue sobre Ecuador y el Reino Unido en el caso del fundador de Wikileaks, Julian Assange, calificado como hacker al liberar miles de cables de comunicaciones privadas y confidenciales, y de las cuales en México se tuvo impactos tales que hicieron renunciar hasta el embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual a principios de 2012, exhibe la contradicción y subordinación de unos y otros ante las normas derivadas del ámbito internacional.

Assange tiene orden de detención por la justicia Sueca para ser presentado en una corte local a efectos de determinar su responsabilidad en delitos de carácter sexual, el Reino Unido ha sido requerido bajo un convenio de extradición con Suecia de devolver a Assange que esta en su territorio, mientras que Ecuador decide darle asilo diplomático a Assange bajo un tratado internacional al que el Reino Unido no pertenece, considerando la figura del asilo como una prerrogativa nacional y no internacional.

Las hipótesis para sacar a Assange de la embajada van desde la más lógica, la más peligrosa y hasta la más ridícula; desde la emisión del permiso o salvoconducto que requiere para  salir y no ser detenido en territorio británico, pasando por la amenaza de allanamiento por parte del Reino Unido a la embajada ecuatoriana, en contra del principio de inviolabilidad del local de la sede de la misión y que quedó establecida en la Convención de Viena de Relaciones Diplomáticas con las consecuencias graves que eso contraería, hasta hacerlo pasar como un bulto de la valija diplomática que versa sobre bienes y no sobre personas, y que es posible en un guión cinematográfico.

La encrucijada legal a la que apela el defensor de Assange el ex juez español Baltasar Garzón, quien en el pasado consiguiera ante la justicia británica la extradición del General Augusto Pinochet, está dispuesto a una batalla legal hasta la Corte internacional de Justicia, dejando la diplomática para los Estados, pues este caso ha alcanzado a los ministros de relaciones exteriores rebasando la discusión legal, e incluso despertando el interés de la comunidad internacional por el conflicto diplomático que se avecina. Ya ONASUR Y OEA organizaciones internacionales de nuestro continente han llamado a sesiones urgentes para revisar el caso.

Los probables escenarios son los siguientes: que el Reino Unido conceda salida de Assange mediante salvoconducto que impida su detención; que Ecuador revise la Convención de Asilo diplomático de Caracas por la que concedió éste y analice si vulnera o no su artículo segundo que señala que  “no es lícito conceder asilo a personas que al tiempo de solicitarlo se encuentren inculpadas o procesadas en forma ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes”, hipótesis en la que está Assange en Suecia. Otro escenario es la suspensión, incluso el rompimiento de relaciones diplomáticas entre estos países en contra de todos los principios pacifistas previstos por Naciones Unidas. Y la última que sería asistir ante Corte Internacional de Justicia para dirimir controversias entre Estados como se hizo en un tema de asilo en 1950 entre Colombia y Perú, donde el país asilante en este caso Colombia tuvo que devolver al entonces asilado, el señor Haya de la Torre a Perú, ante la inexistencia de esta costumbre regional reconocida por muchos estados pero no por Perú.

Es un asunto interesante y podremos observar la evolución civilizada entre estos países no sólo en el tema de la diplomacia, si no en el del respeto a los derechos humanos que en la Unión Europea, a la que pertenece el reino Unido, ha dado muestras del logro de estándares de supra constitucionalidad en el tema de los tratados en Derechos Humanos respecto de legislaciones locales. En el mejor de los escenarios pero también en lo inimaginable, estaría el desistimiento de Suecia en la captura de Assange, una vez que las víctimas ya han desistido en sus peticiones, pero que por el carácter de los agravios se persigue de oficio. Un supuesto normativo, se combate con otro de la misma proporción, excluyendo los temas políticos.

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