TIARÉ SCANDA

Opinión: El gobierno de Ecuador, el gran amigo de Assange

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Por Tiaré Scanda  @tiare_scanda
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NOTA DEL EDITOR: Tiaré Scanda es actriz de cine, teatro y TV. Participa actualmente en la telenovela "Por ella soy Eva”. Es autora del monólogo “Con la P en la frente” y otros espectáculos de cabaret, conductora de la Feria de Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y vocera de Save The Children México.


“¿Y quién es ese señor?” se preguntaría Cri-Cri al ver el alboroto internacional que está causando ese otro grillo de Julian Assange, amigo de los pueblos, enemigo de los gobiernos. Menos de Ecuador, que ya le concedió el asilo diplomático y lo tiene viviendo en su embajada en Londres, exponiendo con ello a los habitantes de su país pequeñito a la ira de las grandes potencias.

Según leí, el solidario presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha sido ampliamente criticado por coartar la libertad de prensa en su país. Supongo que este gesto de proteger a un perseguido político limpiará su imagen e impedirá que su invitado le hackee algún documento importante o se exprese muy libremente respecto a él.

La otra cosa buena que le está pasando a Mr. Assange es que lo está defendiendo Baltasar Garzón, que además de ser un gran abogado es un hombre honorable, con credibilidad a nivel internacional.

Todo el caso es muy complicado porque primero tienen que encontrar la manera de sacarlo de la embajada de Ecuador con autorización del Reino Unido para que no lo detengan y lo extraditen a Suecia, donde está acusado de delitos sexuales. Todo parece indicar que lo quieren encarcelar con el pretexto que sea por el peligro que representa para los gobiernos y para la estabilidad de muchos países en que la mentira está siempre presente en los discursos oficiales. ¿Nos quedó el saco?

Assange es como Robin Hood, hackea a los poderosos para ilustrar a los ciudadanos de a pie, por eso pasamos por alto su condición de hacker y sólo lo vemos como periodista y ciberactivista.

En un breve discurso que dio desde el balcón de la embajada que lo asila, Assange habló sobre la fuerza de la censura y mencionó el caso de las jovencitas de Pussy Riot, la banda punk rusa, que hicieron en febrero un performance contra Vladimir Putin en una iglesia ortodoxa y ahora están en la cárcel corriendo el riesgo de permanecer encerradas durante varios años.

Cuando uno ve esas cosas siente que México es el paraíso de la libertad de expresión... Aquí nadie te mete a la cárcel por hablar mal de Putin. ¡Aquí te puedes expresar!

(Siempre y cuando aquello que expreses no le esté pisando los callos a nadie muy poderoso ni poniendo en evidencia alguna aberración que involucre a gobernadores y políticos varios. Como Lydia Cacho, que se tuvo que ir del país tras enfrentar constantemente amenazas de muerte. Siempre hay que leer las letras chiquitas).

En México, la libertad de expresión se ejerce como un derecho a medias: derecho a expresarte sin que te escuchen quienes te tienen que escuchar. Hay valientes que denuncian, pero todo se olvida después de un tiempo. Y a muchos los callan con métodos por demás violentos o de plano los arrojan a un río.

En este contexto, se agradece especialmente que haya activistas por los derechos humanos y periodistas aguerridos que se encargan de recordarnos quiénes somos y lo que nos está pasando. Que nos siguen informando, por ejemplo, sobre el vía crucis de los papás de la guardería ABC en busca de justicia.

Para que no olvidemos. Para que no se repita. Se agradece que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad haga una caravana más, esta vez a Estados Unidos, para seguir visibilizando a los migrantes y a todas las víctimas de la fallida guerra contra el narco, y para recordar a los norteamericanos su corresponsabilidad al ser los principales consumidores de drogas y proveedores de armas. Es importante que todos sigamos diciendo en voz alta todo lo que consideremos importante.

Sólo hay que tomar en cuenta una cosa: ahora que EPN (Enrique Peña Nieto) asuma la Presidencia, corremos el riesgo de que le salga lo represor. Así que yo sugiero que, para empezar a establecer lazos diplomáticos con Ecuador, todos debemos mandarle cartitas a Rafael Correa, diciéndole que somos perseguidos políticos en potencia. Así, llegado el momento, nos podrá dar asilo si así lo requerimos.

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