HÉCTOR FAYA

La agenda pendiente de la pobreza y la desigualdad

Print Comments

Por Héctor Faya Rodríguez  @hectorfaya
   0 Comentarios

La ONU ha dicho que si el promedio de pobreza en América Latina está mal, el de México está peor.

Los datos son abrumadores. Hay en México 52 millones de personas bajo la línea de la pobreza, lo que representa casi la mitad de la población nacional, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que el 10% de la población más rica del país cuenta con 26 veces el ingreso del 10% de la población más pobre.

El hecho de que en Oaxaca haya un 70% de pobres, peor que muchos países africanos, significa que México tiene que mucho por innovar en materia de políticas públicas más centradas en la gente. Ahí está la gran oportunidad para la sociedad y para el nuevo gobierno.

Para vencer la pobreza y la desigualdad no podemos enfocarnos solamente en la economía. Después de la crisis que México sufrió a partir de los años 70 como producto del agotamiento del modelo de substitución de importaciones, el cual implicaba la protección gubernamental de la actividad económica, el sistema de mercado fue reformado drásticamente.

Liberalizamos la economía y confiamos en que seguir las recomendaciones neoliberales derivadas de los llamados Consensos de Washington sería la solución para un mayor crecimiento económico. Tiempo después, nos dimos cuenta que el libre mercado, por sí mismo, no es una solución al problema del escaso crecimiento económico si las reglas del juego no están acompañadas de esquemas de verdadera competencia, transparencia y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.

Para vencer la pobreza y la desigualdad tampoco podemos esperar que la democracia sea una píldora mágica. Pocos pueden negar que la democracia como forma de gobierno ha desencantado a muchos millones de mexicanos que creyeron que este sistema, por sí mismo, iba a producir mayor bienestar.

Y es que la democracia se debate en México como algo puramente electoral, cuando fundamentalmente implica la existencia de un espectro de valores e instituciones que hacen propicias la participación ciudadana, la transparencia, la rendición de cuentas y un estado de derecho que garantice las libertades básicas.

Se trata de un sistema en el que todos pueden ser parte del juego. En una democracia, por ejemplo, no veríamos a los “ninis” como jóvenes que ni estudian ni trabajan, sino como jóvenes a quienes el sistema ha excluído, arrebatándoles la oportunidad de contribuir a su desarrollo y al crecimiento del país.

Economía inclusiva y democracia profunda deberían ser los pilares de una nueva política pública para enfrentar los fenómernos de la desigualdad y la pobreza en México. Como ha dicho el economista argentino Bernardo Kliksberg, la equidad no se consigue por decreto, sino con visión social de largo alcance.

Existen muestras claras de que se puede reducir la pobreza si se toman las políticas económicas adecuadas y si la sociedad colabora. Por ejemplo, Argentina bajó la pobreza de 58% a 20% en una década; Lula sacó a 40 millones de brasileños de la pobreza y los convirtió en clase media; y en Uruguay, la pobreza bajó a la mitad, de 30% a 15%.

El mérito de los gobiernos exitosos es que aplicaron políticas donde educación y salud son las prioridades; donde se ha apoyado a la pequeña y mediana empresa; donde se aplicaron políticas sociales de avanzada para dar oportunidades a los jóvenes.

Si reducimos la pobreza garantizaremos la democracia, que hoy descansa sobre alfileres. El politólogo Adam Przeworski demostró, después de décadas de estudio, que la democracia perdura más en países donde la desigualdad declina con el tiempo que en países donde ésta incrementa aunque la riqueza en general aumente. Una clase media amplia siempre será base de moderación y terreno fértil para el ejercicio de la democracia.

El Estado es la fibra sensible entre la sociedad y el mercado. Por ello éste debe dirigirse a la expansión de oportunidades para los pobres marcando énfasis en la educación, la salud, la productividad y la innovación.

Síguenos en twitter y facebook

Por favor déjanos tu comentario