CHUMEL TORRES

Opinión: Morena, ¿otra migaja de la izquierda?

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Por Chumel Torres  @chumeltorres
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NOTA DEL EDITOR: “Ingeniero, manzanita podrida, príncipe de los nerds”. Así se define Chumel Torres, quien con sus más de 56,000 seguidores en Twitter es todo un "twitstar".

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Y por fin sucedió. Las arenas electorales se asentaron y se empezaron a dar los movimientos que muchos de nosotros veíamos como lógicos; el PRD haciéndose güey, dándole la espalda a Andrés Manuel y reconociendo los comicios y el fallo del Tribunal Electoral como válido (claro, a nadie le gusta ser el loco gritando en la plaza) y por otro lado, Andrés Manuel haciendo lo que ya muchos esperábamos: formando un nuevo partido.

Nadie puede decir que esto es una sorpresa, desde las elecciones presidenciales pasadas, muchos analistas veían venir “el partido de la esperanza” como una alternativa pejista; pero fue hasta estas elecciones donde AMLO y sus muchos seguidores decidieron formar una nueva alternativa de voto: MORENA.

La noticia, si bien no me sorprendió, me cayó medio gordita, porque, de por sí bastante tengo con saber que mis impuestos le pagan las cocas a la maestra Elba Esther y sus secuaces, ahora tengo más bocas qué alimentar con mis aportes tributarios. Y los tuyos también.

Y es que hay varios factores que me molestan, no tanto el hecho de que haya una alternativa nueva de voto; sino las inconsistencias, las contradicciones, es decir, un AMLO que en la contienda electoral no dejaba de atacar a Elba Esther diciendo que su partido era solo una manera de sangrar el erario nacional, ahora lo valida implementando el propio; un AMLO que, harto de la lucha confesó retirarse (“si no gano, me voy a La Chingada”) ahora le acaba de dar cuerda a su carrera por lo menos 6 años más.

Eso es lo que me molesta, pero siendo honestos, la verdad espero que lo logre, estoy a favor de que si se tiene que sacudir el arenero para quitarle la basura, que así sea, por otro lado, siendo que Andrés Manuel es alguien bien intencionado, de manera no voy a apoyar a su partido, pero tampoco voy a atacarlo; si es la opción buena, ya se verá.

Lo que sí me preocupa es que la izquierda mexicana ha sido el polvorón político más grande del mundo, deshaciéndose y fragmentándose con cada golpe de la historia; y es que siendo la opción política con la gente más bravía y entregada, en eso mismo encuentra su debilidad y personalmente la siento carente de una médula ósea que haga a sus adeptos pegarse a un núcleo central, es decir, tiene tantas y tan variadas agendas que aún dentro del mismo ideal se tienen ramales en los que unos y otros no están tan de acuerdo y por eso de fraccionan y se unen unos con otros. Me explico.

Durante los movimientos del 68 y las luchas campesinas y sindicales de los 70, muchos maestros y estudiantes de la UNAM, inconformes  con la situación política de aquel tiempo, fundaron el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), una alternativa de marcada tendencia trotskista y guevarista que fusionaba los movimientos de Grupo Comunista Internacionalista (GCI), la Liga Socialista (LS) y la Liga Obrera Marxista (LOM), llegó a ser uno de los principales impulsores del feminismo y de los derechos lésbico-gays, para luego perder el registro en 1991.

Otro que también nació de la inconformidad del 68 fue el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) que contaba (nomás) con la participación de destacados intelectuales y luchadores sociales como Heberto Castillo, Carlos Fuentes, Octavio Paz y Luis Villoro.

Luego, los disidentes de algunas organizaciones de izquierda como el Partido Socialista Revolucionario (PSR), el Movimiento de Acción Política, el Movimiento de Acción y Unidad Socialista, el Partido del Pueblo Mexicano (PPM) y el Movimiento de Acción Popular también se enojaron y al no comulgar con las alternativas democráticas que se les presentaban, formaron el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), participando solamente en las elecciones de 1987 para después decir que siempre no y fusionarse con el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) y constituir el Partido Mexicano Socialista (PMS) que dos años después, sería conocido como Partido de la Revolución Democrática, sip, el PRD, ahí están sus abuelitos, niños.

Y así hay unos cuantos ejemplos más de cómo de nuestras adversidades, en lugar de soluciones, sacamos partidos políticos, que se fusionan y desfragmentan como pokemones democráticos y que todos reciben dinero (y mucho) de los mexicanos trabajadores que poco les importan las riñas ideológicas porque están muy ocupados pagando colegiaturas, sacando la hipoteca, pagando la mensualidad del coche y rogándole a diosito que no les vayan a subir más el huevo.

Mi único sentir es que espero de corazón que esta naciente MORENA no vaya a ser otra llamarada de petate, y que el dinero que le voy a dar (quiera o no) a Andrés Manuel, haga lo que sus hermanos mayores no han podido lograr: sacar a mi país del hoyo.

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