HÉCTOR FAYA

Opinión: ¿Una nueva Secretaría de Gobernación?

Print Comments

Por Héctor Faya  @hectorfaya
   0 Comentarios

Héctor Faya Rodríguez es abogado y maestro en Gobierno por la Universidad de Georgetown.

***

Hace unos días el coordinador general de la Transición Gubernamental, Luis Videgaray, dijo que el equipo del presidente electo, Enrique Peña Nieto, presentará una propuesta que contempla cambios en las funciones que desempeñará la Secretaría de Gobernación.

El rediseño institucional de la Secretaría de Gobernación es urgente y necesario.

Pareciera que esta dependencia, que por historia ha tenido como función primordial conducir la política interior, está extraviada entre la caduca tradición del pasado y la inoperancia del presente.

La clave que analiza el equipo de transición está en las funciones de seguridad. Durante los últimos años, el poder de la Secretaría de Gobernación ha disminuido enormemente, al mismo tiempo que se ha fortalecido a la Secretaría de Seguridad Pública; la Secretaría de Gobernación ha conservado el poder formal, pero la Secretaría de Seguridad Pública ejerce el poder material.

Por supuesto que lo anterior genera un traslape de funciones. En la mayoría de los países del mundo, la Secretaría de Gobernación (con sus diferentes nombres, siendo el más común el de Ministerio del Interior) es la dependencia encargada de aplicar las políticas internas orientadas a mantener el orden público, la seguridad, la paz social y la gobernabilidad. Esto le da las bases para también gestionar las relaciones del Ejecutivo con las fuerzas políticas y sociales internas.

Por ello, el equipo de transición del presidente electo planeará un esquema inverso al que se ha desarrollado durante los últimos años; es decir, propondrá una reforma administrativa para fortalecer a la  Secretaría de Gobernación en detrimento de la Secretaría de Seguridad Pública.

Lo anterior sería un paso acertado, toda vez que la seguridad (pública y nacional) es un asunto político por dos razones fundamentales:

Primero, la inseguridad pública atenta en contra de la Constitución, de los derechos humanos de los habitantes de la nación, del territorio del Estado y de la soberanía nacional.

Segundo, el objeto de las fuerzas policiacas es afirmar y aumentar el poder interior del Estado, y como este poder lo integran no sólo el gobierno sino todos los integrantes de la nación, la tranquilidad pública se convierte en prerrequisito para el desarrollo económico y social del país.

La reforma que propondrá Peña Nieto podría ir en varios sentidos.

Primero, apuntaría a fusionar y fortalecer los servicios civiles de inteligencia y ponerlos bajo el mando del secretario de Gobernación, en particular los desarrollados por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP). Lo anterior sin lugar a dudas sería el principio de la solución al problema de la falta de coordinación en las áreas de seguridad del país.

Si la reforma va más a fondo, se buscará la creación de una Policía Nacional -tanto preventiva como investigadora- bajo el mando del secretario de Gobernación, quien replantearía las nuevas bases para enfrentar al crimen organizado desde una óptica global: inteligencia, cooperación internacional y prevención social.  El modelo sería, como lo ha llamado el propio Peña Nieto, una “gendarmería al estilo francés”, integrada tanto por militares como por elementos policiacos.

Con la nueva reforma, las tareas de negociación con fuerzas políticas y el Congreso federal podrían ser conservadas por el secretario de Gobernación, o serían trasladadas al jefe de la Oficina de la Presidencia. Finalmente, en la práctica, la operación política interinstitucional se ha diseñado desde la Presidencia de la República. 

Por los avances que ha tenido el país durante los últimos años, la nueva Secretaría de Gobernación no podría ser lo que fue antes; es decir, la operadora antidemocrática de un régimen hegemónico que ya no existe; pero tampoco es deseable que esta dependencia siga siendo la entidad decorativa e ineficaz que es hoy.

Una discusión sobre el rediseño institucional de la Secretaría de Gobernación es una excelente oportunidad para replantear los fines mismos del Estado y las prioridades de nuestro país.

***

Las opiniones de los colaboradores y los usuarios de ADNPolítico.com no representan el punto de vista de este sitio ni el de Grupo Expansión.

Síguenos en twitter y facebook

Por favor déjanos tu comentario