OPINIÓN

Juan Pablo Adame: ¿Hay que legalizar el churro?

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Juan Pablo Adame Alemán
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Promedio global

Por Juan Pablo Adame Alemán  @JuanPabloAdame
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Juan Pablo Adame Alemán es licenciado en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey y diputado federal por el PAN.

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La decisión de legalizar la marihuana con fines recreativos que han tomado los ciudadanos norteamericanos en Colorado y Washington plantea un nuevo escenario en el combate a las drogas.

Al ser Estados Unidos el mayor consumidor de drogas en el mundo, el resto de los países tenemos la obligación de entrar a un debate de fondo, serio y responsable acerca de las medidas y soluciones regionales a tomar para enfrentar esta situación.

Recientemente, el diputado Fernando Belaunzarán planteó la legalización de la mariguana en México; esta iniciativa abre el debate en la Cámara de Diputados y, al respecto, he manifestado públicamente y en tribuna algunos cuestionamientos acerca de las soluciones y medidas que propone mi compañero.

Desde su punto de vista, la legalización debe ser planteada como un anhelo de libertad. En lo personal, coincido con él en el hecho de seguir luchando por las libertades que hemos ganado como mexicanos, pero es importante considerar que esa libertad planteada requiere de información y conocimiento; en el caso de las adicciones en México, este conocimiento es hoy muy bajo comparado con el de algunos países europeos o con el que existe en Estados Unidos.

Belaunzarán plantea legalizar la cannabis en el contexto que hoy vive nuestro país, obviando u omitiendo los siguientes puntos:

1. La fuerza y el control que mantiene el crimen organizado sobre el tráfico de drogas queda sin definir claramente en su exposición. ¿Cuál sería la correlación que existe entre la legalización y la disminución de la violencia?, ¿qué pasa con todos aquellos productores de marihuana?, ¿se les va a legalizar?, ¿quiénes son los dueños del negocio hoy en día?

2. El trabajo aún insuficiente para la prevención integral de las adicciones y la poca educación que sobre el tema se ha dado a los padres, maestros y ciudadanos. Sólo hay dos artículos en su iniciativa para hablar de prevención y no se mencionan los “servicios de tratamiento” para pacientes que caigan en una adicción a la marihuana, mucho menos la prevención integral que vaya más allá de campañas publicitarias.

3. El riesgo de regularizar la industria de la marihuana con los niveles de corrupción que tenemos en nuestro país. La iniciativa no define cuáles serán los mecanismos para establecer “compañías productoras” ni la regulación de lo que en la propuesta se define como “industria de la cannabis”. ¿Quién va a ser el osado y cómo hará para quitarle el negocio a los narcotraficantes?

4. El hecho de que nuestro sistema de salud no se da abasto para implementar de manera óptima los programas para la prevención de alcoholismo y tabaquismo, que han crecido en los últimos años en nuestro país según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011. ¿Cuánto le van a costar al sistema de salud los tratamientos de quienes ya son adictos y de las personas que caigan en este supuesto?

5. Se compara el caso de México con el de países que cuentan con marcos legales, autoridades y educación mucho mayor a la nuestra, y que decidieron apostar por la legalización no como un punto de partida sino, más bien, como un punto de llegada luego de hacer muchos avances en otros rubros y ya, como punto final, la legalización. Empezar por la legalización es, en resumen, empezar al revés: por el final de una posible cadena de acciones.

Planteo algunas dudas que me parecen razonables, ya que no creo que debamos reaccionar precipitadamente ni con improvisaciones ante lo que hicieron aquellos estados de la Unión Americana.

Hay dos encuestas publicadas recientemente, una en el diario Excélsior y otra por Parametría, y es destacable que en ambas la mayoría de los encuestados mexicanos rechaza la aprobación de la legalización de la marihuana y otras drogas.

Si a pesar de la negativa reflejada en estos estudios se decidiera legalizar a esta droga en México, es innegable que el Estado tendría que contar con un marco legal que responda a tal situación.

Esto implicaría, entre otros aspectos, plantear una política pública de prevención integral que dé más apoyos a los Centros de Integración Juvenil que tiene el gobierno, y que de igual manera se incentive la participación de todas aquellas fundaciones o asociaciones civiles que atienden adictos y previenen adicciones, teniendo claro que el objetivo es construir un tejido social fuerte e informado.

Y así como sería necesario invertir mayor cantidad del presupuesto en la prevención de las adicciones, también haría falta incrementar las acciones de seguridad pública para que la población esté a salvo en el caso de legalizar la marihuana.

Como puede verse, el camino para la legalización es largo y no debe ser tomado a la ligera ni sin ahondar en las múltiples ramificaciones que implicaría dar un paso –no necesariamente hacia adelante– de ese tamaño. 

El ejemplo más claro lo tenemos en la obesidad infantil. Hoy somos el país donde más niños padecen este mal, y lo que llevó a ello fue que hubo alguien a quien se le hizo fácil permitir la entrada de productos chatarra a las escuelas, que no puso atención en la alimentación que daban los padres a sus hijos, que tampoco puso un alto a las empresas sobre los contenidos nutrimentales que tenían sus productos, y que no alertó a los niños sobre lo que comían todos los días.

El caso de la marihuana es similar: sí queremos libertad en este país, pero con información y responsabilidad. No podemos abrir la producción y consumo del cannabis con la situación que tenemos hoy en día ni pensar que esta alternativa traerá de manera expedita la solución al enorme problema del narcotráfico.

Antes será necesario proporcionar y, en algunos casos, generar información sobre el riesgo que implican las adicciones y la responsabilidad que tenemos cada uno de los que vivimos aquí: los consumidores, los padres de familia, los políticos, los medios de comunicación, los maestros y la sociedad en general.

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