OPINIÓN

@ChumelTorres: De la protesta antipeña a 'me valió madre'

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Por Chumel Torres  @ChumelTorres
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Chumel Torres es twitstar, ingeniero y, dice, "príncipe de los nerds".

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Sábado. Ya sabía que no íbamos a ir a trabajar, Reforma iba a estar cabrón.

“Bien”, pensé, “me voy a salir en la bici”. Esa mañana el Twitter estaba re-bueno, obvio, las vallas para protestar contra la asunción de Peña Nieto al poder estaban desde las 4 de la mañana, así que era casi natural que la argumentiza estuviera a todo lo que daba en la red social de los ñoños.

En un principio vi que no estaban tuiteando mis revolucionarios de confianza. “Eso, chingones”, pensé, “están afuera dándose de madrazos contra los cerdos. Mucho, muchachos”. De manera que lancé la bola congratulando a mis valerosos amigos que no estaban presentes en el Twitter (turno matutino) del cual soy miembro vitalicio.

En la discusión, francamente yo estaba inclinado hacia el lado de los enfrentamientos, con desaliento veía lo poco que se había logrado marchando en las calles, manifestándose pacíficamente y gritando “el que no brinque es Peña”. De modo que unos madrazos al más puro estilo de los setenta no lo veía tan grave, algo más vintage, pon tú.

Total que mientras me dirigía a mi trabajo en la bicicleta y me acercaba a Reforma empezaba a notar un vidrio roto por aquí, una pinta de grafiti por allá, “equis, efectos colaterales de la lucha”, pensé de nuevo con indiferencia; pero cual va siendo mi sorpresa que al llegar a mi propia oficina, veo con horror que también le habían tocado los riscazos y me habían desgraciado una puerta. Casi pude ver oír al karma carcajeándose de mí. “Ándale, Don efectos colaterales de la lucha, sígale” decía burlonamente. Chale, ni modo.

Paseando por las calles comencé a ver más y más establecimientos en condiciones verdaderamente lamentables, bancos y restaurantes con los vidrios hechos añicos, monumentos históricos con leyendas como "BIVA LA REBOLUSION" (dramatización) etc. Espectáculo bastante triste, la verdad.

Iba yo enojadísimo a casa por los niveles de protesta de esos malditos vagos malnacidos cuando empecé a ver las noticias, lo siguiente me dejó helado: postes de teléfono arrancados, leyendas antiimperialismo en las paredes (¿?) y camiones secuestrados.

Ya cuando vi que en las noticias salían “manifestantes” que traían pinzas para cortar cables de la luz dije: Nananah… ningún estudiante es lo suficientemente listo (o idiota) para ocurrírsele llevar unas pinzas para cortar cables “por si se ofrece”, es más, ¡ninguno se atrevería a cortar cables! ¡Son estudiantes! A lo más que llegan es a aventar piedras y gritarles groserías a los policías.

Indagando un poco más, amigos reporteros que estuvieron en el lugar me dijeron que los que estaban haciendo destrozos se llamaban unos a otros en nombres clave, y eran evidentemente mayores. Entonces pensé: solo alguien es tan pend… ingenuo, como para contratar golpeadores, vestirlos de “chavos”, y darles consignas antimperialistas salidas de ‘Rojo Amanecer’: el gobierno.

Obviamente, esto es poco (o nada) demostrable, infiltrados o no, creo que jamás se aclarará este punto (como muchas otras cosas chuecas que hemos visto) sin embargo, hay muchos en las cárceles, unos inocentes, otros no tanto.

Nuestro nuevo y flamante jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera ya dijo que asume la responsabilidad de los arrestos arbitrarios y, mientras tanto, las críticas siguen lloviendo. Lloviendo a cántaros.

Como siempre, los más indignados que leo son los que ese sábado estaban dormidos, y ahora, se rasgan las vestiduras frente a toda la comarca para que los vean y digan “qué valientes, qué arrojados”, pero cuando se les pidió ir pues… como dice mi novia Lila Downs “mexicanos al grito de guerra cantamos… pero a la montaña, ni locos nos vamos”.

Solo espero que a los chicos que no hicieron nada los saquen pronto, a mí también me parece medieval que te arresten sólo por manifestarte en la calle, pero tampoco voy a proclamar “liberen a nuestros compañeros” si cuando me llamaron no fui… me quedé en mi casita, me salí a pasear en bici, me valió madre.

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Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Chumel Torres

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