MARÍA AMPARO CASAR

Opinión: ¿Reforma educativa dedicada a Elba Esther?

Print Comments

Por María Amparo Casar  @amparocasar
   0 Comentarios

María Amparo Casar es licenciada en Sociología por la UNAM; maestra y doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la University of Cambridge, King's College; catedrática e investigadora del Departamento de Estudios Políticos del CIDE; columnista en el diario Reforma; miembro de los comités editoriales de la revista Nexos y el Fondo de Cultura Económica, y colaboradora en espacios de análisis como el programa Primer Plano de Once TV México.

***

Mucha de la discusión sobre la iniciativa de reforma educativa se ha centrado sobre la persona que lidera el sindicato.

Se habla de la dedicatoria a Elba Esther Gordillo como si el problema de la educación se centrara en el individuo y no en el conjunto de normas y prácticas que a lo largo de los años le han ido otorgando un poder descomunal a una organización sindical –independientemente de quien esté al frente de ella- que debiera ocuparse de las oportunidades y bienestar de los trabajadores pero no de la política educativa.

Una reforma de fondo que pretende cambiar la realidad no se puede reducir a la persona sino a sus bases de poder.

Por eso, insistir en que la reforma equivale a un “quinazo”, aludiendo a la defenestración hecha por Salinas del líder petrolero Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, es errar el punto.

Peor todavía, es restarle potencia a lo que pretende la reforma. El “quinazo” no tuvo más efecto que el de quitar a un líder para poner a otro del mismo corte, sólo que más afable y sin pretensiones de rebeldía frente al Ejecutivo; no transformó la relación entre el sindicato y el patrón, no recuperó las parcelas de poder cedidas a la organización gremial, no modificó las formas de contratación, ni el control sobre ciertos procesos de la industria petrolera que a través de los años fueron concediéndose al STPRM.

Aquí no se pretende sustituir a un líder para poner a otro. Se trata de una reforma que de ser aprobada e implementada toca una de los pilares en los que se sustenta el poder del sindicato independientemente de quien esté al frente.

Además de las cuantiosas cuotas sindicales y los subsidios que el gobierno otorga al sindicato, además del potencial de movilización que tienen los agremiados, además de su cobertura nacional, el poder de la dirigencia descansa en el hecho de tener en sus manos la decisión sobre la carrera de los docentes: su contratación, movilidad, escalafón, comisión y despido.

El mando sobre el destino laboral de más de un millón y medio de trabajadores.

Si la reforma prospera y el gobierno se la toma en serio esta potestad desaparecería. La facultad de otorgar plazas, avanzar en el escalafón, llegar a los puestos de dirección o ser cesado de la carrera docente pasaría a  manos de un organismo independiente con criterios de evaluación transparentes y profesionales.

La reforma no surtirá efectos de inmediato y pasará algún tiempo antes de que el sistema de concursos con base en méritos profesionales comience a funcionar y se establezca el servicio profesional docente. Pero hay que reconocer que por primera vez se ve la determinación política por parte del Ejecutivo y de los partidos para que esto suceda.

Si la iniciativa tiene o no dedicatoria es irrelevante. 

***

Las opiniones de los colaboradores y los usuarios de ADNPolítico.com no representan el punto de vista de este sitio ni el de Grupo Expansión.

Síguenos en twitter y facebook

Por favor déjanos tu comentario