KAROL GARCÍA

Opinión: Corrupción, eterno fantasma de Walmart Teotihuacán

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Por Karol García Zubía  @ADNPolitico
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Karol García Zubía es periodista. En 2003 cubrió para Grupo Reforma la polémica por la instalación de una sucursal de Walmart cerca de la zona arqueológica de Teotihuacán. Actualmente es reportera en El Economista.

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Otra vez se habla de Walmart Teotihuacán. El New York Times publicó esta semana que el consorcio distribuyó sobornos por casi 2 millones y medio de pesos para construir una tienda en la zona arqueológica federal prohibida.

Walmart "no fue la víctima reluctante de una cultura corrupta que les arrancó sobornos como parte del costo normal de hacer negocios... fue un corruptor agresivo y creativo", escribieron Xanic Von Bertrab y David Barstow, trayendo de vuelta al fantasma.

Ahora, el Ayuntamiento de Teotihuacán, la Procuraduría General de la República y hasta el mismo Walmart, tanto en México como en Estados Unidos, llevan a cabo sus respectivas investigaciones.

En 2003, cuando se inauguró la Bodega Aurrerá a 2.4 kilómetros de la zona arqueológica, también hubo denuncias, pesquisas y pruebas de lo que parecía un acto corrupto. Entonces no hubo culpables. ¿Qué habría de cambiar ahora? A continuación, la ruta que siguieron para abrir aquella tienda. Todo es, y fue, información pública.

LA PRISA POR ABRIR LA TIENDA

Javier Soní Ocampo, vicepresidente ejecutivo de Cumplimiento, Bienes Raíces y Asuntos Corporativos de Walmart de México y Centroamérica, explicó en noviembre pasado que a Walmart le toma hasta un año abrir una tienda, pero a partir de 2012, el tiempo promedio de apertura se incrementó 90 días adicionales en México.

La construcción de la Bodega Aurrerá ubicada en Cruz de la Misión 8, Barrio de la Purificación, en el municipio de Teotihuacán, inició el 26 de julio y concluyó el 4 de noviembre de 2003. Tardó tres meses con nueve días.

La obra, de 24,226 metros cuadrados; 6,500 de estructura; 9,500 de jardín, y 8,000 de estacionamiento, fue inaugurada con apenas 70% de avance "en reciprocidad al interés de la comunidad teotihuacana", dijo entonces el vocero de Walmart México, Raúl Argüelles.

Nueve años después, la prisa resulta sospechosa. En aquel entonces también, pero sencillamente se dejó pasar.

LA RUTA DE LOS PERMISOS

Teotihuacán fue una ciudad que, según los arqueólogos, data del 400 antes de Cristo. Llegó a tener hasta 200,000 habitantes y sólo lleva 100 años de investigaciones. Por tanto, la extensión de las construcciones que aún se encuentran enterradas es un misterio.

Desde 1998, es una zona protegida mediante un decreto presidencial que divide el sitio en tres áreas: la zona A, que comprende los monumentos resguardados por la barda perimetral, donde se requiere supervisión para cualquier visita y se prohíbe cualquier asentamiento incluso superficial; la zona B, que rodea al sitio arqueológico descubierto y ya contaba con construcciones cuando se emitió el decreto, por lo cual únicamente se prohíben nuevas construcciones, y la zona C, que abarca 1,378 hectáreas. Dentro de esta zona C se construyó la Bodega Aurrerá de Walmart.

Según el Artículo 13 del decreto emitido por el presidente Miguel de la Madrid, se puede construir en la zona C bajo especificaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Desarrollo Urbano del Estado de México -que entrega los permisos para cambios de uso de suelo de agrícola a comercial- y el Ayuntamiento del municipio de Teotihuacán, que otorga el permiso de construcción. Se especifica que, para construir, se debe seguir ese orden.

Sin embargo, para la edificación de la tienda de Walmart se siguió un proceso diferente: primero, el 19 de mayo de 2003, el INAH estatal, a cargo de Víctor Meza, entregó a la empresa Arrendadora de Centros Comerciales -contratista de Walmart- la licencia 401/725/2/103P/2004, con el compromiso de que el corporativo contratara a un arqueólogo supervisado por la dependencia.

Dicha licencia costó 134,408 pesos, que bien lo valía un mercado con 230,000 consumidores potenciales de siete municipios y tan sólo 32,000 consumidores del poblado de San Juan, donde se ubicó la tienda.

La política de Walmart es obtener al menos 250 compradores por hora. Después de esto, el consorcio pagaría únicamente 2,000 pesos anuales en impuestos a la Tesorería local, en el rubro de "tienda de abarrotes con venta de cerveza y vinatería", así que el asentamiento del gigante no fue un gran negocio para el gobierno, al menos en términos de lo legal. Sí para el consorcio.

Los trabajos de supervisión para buscar posibles vestigios prehispánicos en el terreno quedaron a cargo de la arqueóloga Verónica Ortega, quien durante la perforación de nueve pozos y cuatro trincheras encontró un altar en la esquina del terreno. Este espacio se dejó sin construir. La obra continuó y después recibió la licencia de uso de suelo, en contra del orden que estipula también el Código Administrativo del Estado de México.

Con estos dos documentos, el Ayuntamiento local encabezado por el entonces alcalde del Partido de la Revolución Democrática, Guillermo Rodríguez Céspedes, entregó la licencia de construcción cuando la obra ya estaba empezada.

Pero no sólo hubo omisiones en los procesos dentro del territorio mexicano. No fue sino hasta el 9 de septiembre, mes y medio después de iniciada la construcción, que el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) de la UNESCO avaló la construcción, a pesar de que Teotihuacán fue inscrito en este instituto desde 1987 con el objetivo de recibir recursos para su resguardo a cambio de recibir dictámenes antes de realizar cualquier obra de modificación.

EL REVUELO SOCIAL

Durante la construcción de la sucursal de Walmart se informó a la población de Teotihuacán únicamente a través de la manta colocada en el terreno en construcción "Próximamente Bodega Aurrerá".

San Juan es un poblado en el que cerca de 60% de los habitantes vivía del comercio. Por distintos motivos: comerciales, de protección al patrimonio y de legalidad, levantaron la voz cerca de 400 organizaciones y grupos civiles opositores a la construcción de la tienda. Tres personas permanecieron en huelga de hambre durante 11 días afuera de la construcción, en protesta. La comunidad artística mexicana encabezó diversas marchas que concluyeron con una misiva publicada como inserción pagada en los principales periódicos del país, en la que 63 personalidades, incluyendo a los pintores Francisco Toledo y Vicente Rojo y los escritores Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis y Homero Aridjis, entre muchos otros, se opusieron a la obra. Además, el Frente Cívico de Defensa del Valle de Teotihuacan encontró en la basura de la construcción piezas prehispánicas que entregó al INAH. Pero las obras no se detuvieron.

El mismo Frente Cívico levantó la demanda PGR/TEX/O6/2004-II en Texcoco, donde no tuvo seguimiento. Alfonso Navarrete Prida, entonces procurador del Estado de México y ahora secretario del Trabajo, declaró que hubo dos averiguaciones previas de parte de vecinos, y que se investigaba el uso de suelo. El entonces secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda del Estado de México, Francisco Covarrubias, se reunió con el director nacional del INAH, Sergio Raúl Arroyo, para analizar la reubicación de la tienda.

A la oposición a la obra, se unieron miembros del legislativo mexicano como Gerardo Fernández Noroña y Jorge Sánchez Cordero.

Los trabajadores del INAH se mudaron a despachos regionales porque los opositores tomaron sus instalaciones regionales en la colonia Roma en señal de protesta. Asociaciones estadounidenses como la Chicano Latino Studen Association comenzaron a circular cartas de protesta por internet.

Cinco días después de la promesa por parte de Walmart de visitas al terreno de construcción para medios de comunicación nacionales y extranjeros, sorpresivamente se anunció la inauguración.

El 14 de septiembre de ese año, el Frente Cívico opositor interpuso una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, bajo el expediente 2004-2908. Luego de inaugurada la Bodega Aurrerá, la propuesta de conciliación de dicho organismo publicó que, bajo el expediente 2004 /2908/MEX/SQ de la segunda visitadora Susana Thalía Pedroza de la Llave, "algunos trabajadores del INAH incurrieron en irregularidades al otorgar autorizaciones".

Casi dos años después, el INAH abrió la investigación membretada con el número de expediente DE-14/04 el 22 de agosto del 2005. Al día siguiente, publicó el instituto, "la contraloría interna en el INAH ya resolvió el expediente administrativo derivado de la queja interpuesta por Alberta Emma Ortega Moreno y José Guadalupe Alcántara, en el que se determinó en el archivo correspondiente por no encontrar elementos que permitieran dar inicio al procedimiento administrativo de responsabilidad". Con esto, se cerró el caso.

EL FANTASMA REGRESA

En la investigación del New York Times sólo se señala a Walmart como corruptor, dejando de lado a los funcionarios que fueron corrompidos en el proceso.

El Gobierno del Estado de México, encabezado por Eruviel Ávila, quien durante la construcción de la tienda era alcalde del municipio de Ecatepec también ubicado en el oriente del Estado, se deslindó de cualquier responsabilidad.

“A partir de los documentos presentados, la Auditoría Superior de la Federación determinó en días pasados que la apertura de dicho centro comercial se dio en estricto apego a derecho y sin violentar normatividad”, destacó el gobierno estatal en un comunicado.

El INAH no ha emitido pronunciamiento alguno. El Ayuntamiento de Teotihuacán simplemente declaró que colaborarán con las investigaciones.

Walmart da largas. "Usaremos estos eventos para elevar la barra y hacer de Walmart una mejor compañía. La investigación tendrá el tiempo y los recursos que necesita", dijo Michael Duke, presidente del corporativo.

Al cierre de octubre de 2012, la cadena estadounidense contabilizó 1,555 tiendas bajo el nombre de Bodega Aurrerá y Walmart. Cabe recordar que, en 2003, había sólo 791 de estas tiendas, lo que implica un crecimiento de 96% en menos de 10 años de la presencia del consorcio en territorio mexicano.

Hoy se investiga. En 2003 también se hizo. La tienda permanece abierta y el fantasma de la corrupción, cada vez más presente.

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