FERNANDO DWORAK

Opinión: La Comisión Permanente o 'La hora del aficionado'

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Por Fernando Dworak  @FernandoDworak
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Fernando Dworak es licenciado en Ciencia Política por el ITAM y maestro en Estudios Legislativos por la Universidad de Hull, Reino Unido. Ha sido asesor y secretario técnico de la Comisión de Participación Ciudadana de la LVI Legislatura, y director de Estudios Legislativos de la Secretaría de Gobernación; es coautor del libro "El legislador a examen", y consultor político en los sectores público y privado.

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A partir del pasado viernes 21 y hasta el 1º de febrero de 2013, el Congreso de la Unión estará en receso. En su lugar, se reunirá una vez por semana la Comisión Permanente, formada por 37 legisladores, de los cuales 19 son diputados y 18 senadores.

La función de esta instancia no es aprobar iniciativas, sino simplemente reunirse fundamentalmente para tratar asuntos de coyuntura y -sólo en casos especiales- decidir sobre temas como ratificaciones a algunos nombramientos.

Tan poco importante es este espacio que para muchos estos momentos son vistos como “la hora del aficionado”. Esto es: se escuchan grandes y elocuentes discursos, chocan las posturas, llueven las acusaciones y, cuando todo termina, los legisladores checan tarjeta de salida y se van a tomar algo.

Sin embargo, esas escaramuzas declarativas tienen una función: liberar tensiones entre la clase política y ante la sociedad, a través de ventilar asuntos públicos que serán reproducidos en los medios.

Pero, ¿necesitamos semanas de “la hora del aficionado” sin que el Congreso pueda discutir temas de importancia al encontrarse en receso, especialmente cuando hay muchos temas a tratar? ¿Qué se puede hacer al respecto?

¿POR QUÉ HAY UNA COMISIÓN PERMANENTE?

En el siglo XIX, el país contaba con una infraestructura de comunicaciones deficiente, y un viaje a la Ciudad de México podía llegar a tomar semanas. Por ello, el Congreso no podía sesionar todo el año y se necesitaba de un órgano que pudiera cumplir con algunas funciones básicas.

Lo mismo sucedió en todos los países que tenían órganos legislativos desde el esos años o incluso siglos atrás. Empero, a lo largo del siglo XX ampliaron gradualmente sus periodos de sesiones, al mejorar las comunicaciones y adquirir tal complejidad los asuntos públicos que se necesitó de un legislador de tiempo completo. Hoy día, la mayoría de los Parlamentos sesionan todo el año, con un breve receso vacacional en el verano.

Si un órgano legislativo trabaja de tiempo completo, ¿por qué el nuestro sesiona siete meses? La respuesta: porque durante 70 años nos gobernó un partido hegemónico para el cual el Congreso se limitaba a dar legitimidad a los actos del gobierno. Por eso cuanto menos se reunía, mejor.

La redacción original de la Constitución de 1917 estableció un periodo ordinario: del primero de septiembre, sin prolongarse más allá del 31 de diciembre. En 1986, como resultado de la idea de fortalecer y beneficiar la actividad parlamentaria, se estableció un doble periodo de sesiones: del 1º de noviembre al 31 de diciembre, y del 15 de abril al 15 de julio.

En 1993 se reformó otra vez la ley fundamental, con lo que el Congreso sesionaría ordinariamente del 1 de septiembre al 15 de diciembre, y del 15 de marzo al 30 de abril. Por último, en 2004 se amplió el segundo periodo de sesiones, adelantando su inicio del 15 de marzo al 1º de febrero.

¿Trabaja mejor un Congreso que sesiona todo el año? No necesariamente. Sin embargo, sólo cuando están los legisladores en la Ciudad de México pueden sesionar las comisiones legislativas y realizarse un cabildeo eficaz con el gobierno y los grupos de interés.

Además, la existencia de dos periodos de sesiones sólo ocasiona que se concentren las votaciones en los últimos días. En cambio, un trabajo permanente permitiría programar mejor los trabajos. Incluso un receso de verano haría que los procesos electorales, tanto federal como locales, no afecten las negociaciones políticas.

Por si fuera poco, los legisladores necesitan vacaciones. Y nosotros de sus ocurrencias. ¿No cree usted?

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