ARMANDO RÍOS PITER

Opinión: 6 consecuencias del endeudamiento estatal

Print Comments
Califica el desempeño de este personaje a partir de esta nota:
Armando Ríos Piter
Armando Ríos Piter VER PERFIL
Promedio global

Por Armando Ríos Piter  @riospiterjaguar
   0 Comentarios

Armando Ríos Piter es senador de la República por el PRD, es licenciado en Economía por el ITAM, licenciado en Derecho por la UNAM y maestro en Seguridad Nacional por la Universidad de Georgetown.

***

Poco a poco, aunque no sin dificultades, a lo largo de las últimas décadas, el presidencialismo mexicano ha cedido paso a nuevos equilibrios democráticos.

La emergencia de diversas opciones políticas y la propia alternancia en el poder, han impulsado la evolución política de la vida nacional.

Ejemplos de avance son el ejercicio del voto ciudadano, así como diversos contrapesos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo; sin embargo, en otros ámbitos, el avance ha sido escaso o simplemente nulo. Incluso, en el caso de los equilibrios entre órdenes de gobierno, pudiera argumentarse que ha habido regresiones serias.

La relación de la Federación con estados y municipios, ha adolecido de mecanismos de control y rendición de cuentas.

La opacidad imperante en el uso de los recursos públicos en el ámbito estatal, derivó en espacios de poder con carácter virreinal, es por ello que los recientes acontecimientos en torno a la deuda pública, no sólo reclaman soluciones legislativas que en adelante eviten los excesos que han prevalecido, sino que se promuevan castigos ejemplares frente a quienes han hecho uso indebido del dinero público.

Desde que se le otorgó autonomía de endeudamiento a las entidades federativas, entre 1995 a 2005, se han presentado distintos problemas:

1) Los Estados no tuvieron incentivos para aumentar su recaudación, pues encontraron en los recursos provenientes de la Federación, un instrumento eficiente para respaldar la contratación de deuda pública.

2) Impactos derivados de nuevas exigencias en materia de educación, salud y recientemente, seguridad, derivaron en graves desajustes de gasto, entre las responsabilidades federales y las estatales.

3) Al no tener que incrementar la recaudación local, la deuda fue fácilmente aprobada por los congresos, especialmente, ahí donde los gobernadores, mantuvieron el control político del legislativo local;

4) Ante la caída de la recaudación federal, especialmente en 2008, las participaciones cayeron, pero no así, el gasto corriente en los estados, quienes encontraron en el endeudamiento una solución no sostenible;

5) El seguimiento sobre el destino de los recursos fue prácticamente inexistente en la mayoría de los casos, las Auditorías Generales en los Estados no lograron ser instrumentos autónomos para una verdadera fiscalización y transparencia;

6) Diversos bancos, frente a una débil supervisión, incrementaron,  en algunos casos irresponsablemente, su actividad en este nicho de mercado.

Lo anterior permitió que la deuda de los estados pasara de 203,000 millones de pesos en 2008 a más de 406,000 millones.

El caso de Coahuila es particularmente llamativo, pues entre 2007 y 2011, la deuda pasó de 3,000 millones de pesos en 2007, a 36,509.6 millones de pesos en 2011, lo que representó un aumento de 1000%; sin embargo, el Estado que sólo creció 1.8%.

La sombra de corrupción crece, se vuelve más alarmante ante la presunción de que algunas entidades hayan contratado deuda, no para invertir, sino para financiar el bolsillo de algunos funcionarios o campañas políticas, como pareciera ser el caso de Acapulco, solo por mencionar un municipio.

La propuesta presentada en el Senado, busca una modificación de fondo en el marco institucional existente; conformar el Sistema Nacional de Deuda, para dar claridad a los montos y sostenibilidad; establecer controles desde el Senado de la República, como representante del pacto federal, para autorizar y supervisar la adquisición, en función de las capacidades de pago; establecer investigaciones y responsabilidades penales para quienes realicen un manejo indebido.

Algo positivo de esta crisis en estados y municipios, es que junto con la deuda, se ha abierto la puerta para dos discusiones adicionales de fondo: El Combate a la Corrupción y su nuevo marco institucional; y la Reforma de la Hacienda Pública.

Sin duda, el Senado tendrá mucho trabajo por delante.

***

Las opiniones de los colaboradores y los usuarios de ADNPolítico.com no representan el punto de vista de este sitio ni el de Grupo Expansión.

Califica aquí el desempeño de Armando Ríos Piter a partir de esta nota

Síguenos en twitter y facebook

Por favor déjanos tu comentario