OPINIÓN

Mario Campos: La próxima batalla de Elba Esther y Peña Nieto

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Por Mario Campos  @MarioCampos
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Mario Campos es periodista y politólogo. Conductor en el IMER y ForoTV.

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No se han cumplido ni tres meses del gobierno de Enrique Peña Nieto y ya ha tenido que enfrentar crisis como el estallido en Pemex, las agresiones sexuales a turistas españolas o el auge de los grupos de autodefensa pero nada de eso se compara con el reto que podría significar un eventual enfrentamiento con el SNTE, el sindicato más numeroso de América Latina.

Y aunque ese escenario no se ve como inminente, hay señales de que las cúpulas del magisterio están caminando en ese sentido.

Hace unos días, en una noticia que prácticamente pasó desapercibida en los medios nacionales se dio a conocer la próxima protesta de 60,000 maestros en el estado de Guerrero – docentes de la CNTE y del SNTE– que anunciaron un paro indefinido a partir del 25 de febrero, lo que dejaría sin clases a un millón 100,000 niños. La razón de la protesta: manifestar su oposición a la reforma educativa que habrá de discutirse en el Congreso de la Unión.

De llevarse a cabo el paro será el acto de mayor impacto en su agenda, aunque no el único. Una mirada a la página web del SNTE muestra el recuento de protestas, lo mismo en Tabasco que en Tlaxcala o Michoacán, unas veces con suspensión de clases, otras con el reparto de volantes contra las reformas, y en algo que llama la atención, en no pocas ocasiones en actos conjuntos con la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), es decir, el SNTE y la CNTE juntos, aunque hasta hace poco en la televisión veíamos los anuncios de los primeros, deslindándose de los segundos por sus manifestaciones.

El conflicto, en caso de escalar, no es menor. Hablamos de más de un millón de profesores que significan un gran activo político para su presidenta, Elba Esther Gordillo, quien pasa por un mal momento en su relación con el gobierno.

Ahí están las señales: Elba Esther Gordillo en entrevista con Adela Micha señaló que los malos tratos recibidos por la SEP no son a ella, sino al magisterio; en respuesta, el Secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, advirtió que la reforma educativa no puede estar atada a poderes fácticos y que la política educativa la decide el gobierno y no es un tema que le toque a la dirigencia sindical.  

¿Cómo reaccionará el SNTE ante esos mensajes? ¿dejará pasar la reforma educativa sin protestar? Por el contrario, todo indica que optará por mostrar su músculo y el primer ejemplo será Guerrero. Entidad, por cierto, en la que el Gobernador Ángel Aguirre denunció – delante del Presidente Peña– la existencia de al menos 12,000 maestros del SNTE que cobran de la nómina del gobierno pero que no dan clases pues están comisionados en labores del sindicato. De cumplirse, el paro debería ser visto como una reacción a esas declaraciones.

Y la gran pregunta es qué hará el Gobierno Federal si estas manifestaciones escalan.

Si los paros crecen y se prolongan, ¿negociará para darles a los maestros una reforma descafeinada, aunque eso implique romper con la coalición impulsora de los cambios? ¿Presionará a las cúpulas para desactivar la protesta? La respuesta es clave porque hay muchos actores mirando: empresarios, sindicatos, y otros actores políticos y económicos que tomarán nota para ver cómo termina este juego de vencidas entre el sindicato y el gobierno para aprender cómo actuar en el futuro.

Lo paradójico es que esta eventual crisis también puede ser una gran oportunidad para el gobierno si sabe canalizar el conflicto y lo utiliza para mover a la opinión pública en torno a su causa.

A veces en política lo mejor que se puede tener es un adversario fuerte  para obligar al resto de la sociedad a toma de postura y llamar al cierre de filas. Y en ese caso, pocas banderas tan impopulares como dejar a los niños sin clases y defender al poder de Elba Esther Gordillo y los suyos. Visto así, el conflicto puede caer bien a la administración peñista.

La batalla ya está en marcha. Veremos quién queda de pie al final.

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