OPINIÓN

Carbonell: Corrupción, una podredumbre que debe eliminarse

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Por Miguel Carbonell  @MiguelCarbonell
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Miguel Carbonell es investigador de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su cuenta de Twitter tiene más de 104,000 seguidores. Su sitio web es www.miguelcarbonell.com

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La corrupción sigue instalada en el torrente sanguíneo de la política mexicana. Para donde uno mire se encuentra con robos, abusos, desfalcos, ineptitudes, compadrazgos, subejercicios, deudas galopantes, obras inconclusas, falta de planeación, ausencia de controles, etcétera.

El magnífico trabajo realizado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al revisar la Cuenta Pública del año 2011 nos pone ante la evidencia de un rosario de malas prácticas, que siguen manteniendo a México atado a esquemas más propios de la época de la Colonia que del siglo XXI.

Hay casos anecdóticos, pero de una enorme desvergüenza, como es el de ese asalto en despoblado llamado Estela de Luz. La ASF reporta pagos improcedentes por 400 millones de pesos en su construcción, gracias al falseamiento en la adquisición del acero y otros latrocinios.

Un caso parecido es el del Parque Bicentenario, construido sobre el terreno de la antigua refinería 18 de marzo de Pemex, en la Delegación Azcapotzalco del Distrito Federal. El presupuesto inicial para la construcción del parque era de 677 millones, pero debido, sobre todo, a la mala gestión nos costó a los contribuyentes 1,173 millones.

Otro caso de negligencia paradigmática tiene que ver con los casinos y casas de apuestas que existen en México. Pese a ser considerados establecimientos mercantiles de riesgo considerable, la Secretaría de Gobernación apenas inspeccionó en todo el 2011 a 60 de los 298 casinos que operan en México. Ello a pesar de tener en la nómina a 49 inspectores, los cuales por lo visto solamente tuvieron tiempo de visitar poco más de un casino al año. El tamaño de la negligencia es brutal y difícil de superar.

Pero todo lo anterior queda pequeño cuando se observan las anomalías en el tema de la deuda pública estatal y municipal. Es un asunto sobre el que mucho se ha escrito y cuyos responsables son bien conocidos. La ASF ha documentado que entre 2005 y 2010 la deuda local se duplicó. Y lo peor es que desde entonces siguió creciendo de una manera descontrolada.

Para el año 2011 la ASF encontró por ejemplo que hay 400 millones de pesos en obras municipales totalmente injustificadas, de los cuales 82 millones corresponden al municipio de Guadalajara por cierto.

El gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, hablaba la semana pasada del saqueo que la administración anterior practicó a las arcas públicas de esa entidad. Seguramente no se trata del único caso, aunque sí es uno de los más emblemáticos. Hemos escuchado quejas semejantes en los actuales gobernadores de Michoacán y de Morelos. Una situación también muy crítica se está viviendo en Chiapas, así como en algunos municipios muy importantes como Acapulco.

Lo importante es tener bien documentada esa podredumbre y ejercer las acciones legales que sean necesarias para que los responsables rindan cuentas. Lo peor que podríamos hacer es convertirnos en cómplices de la impunidad.

Pero hacia delante debemos pensar más bien en qué herramientas de carácter preventivo hay que diseñar para que no nos vuelvan a dejar saqueados. Sirve de poco enterarnos de los abusos cuando ya fueron consumados y algunos de sus responsables se pasean tranquilamente por las calles de Miami, en carros que cuestan cientos de miles de dólares. Llevar a cabo un combate efectivo contra la corrupción debería ser una prioridad nacional urgente.

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