FERNANDA VIDAL

Opinión: Mujeres y política en México... ¿algo que celebrar?

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Por Fernanda Vidal  @ADNPolitico
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Fernanda Vidal es licenciada en Ciencia Politica por el Tecnologico de Monterrey y doctora en Metodologías de Investigación Científica por la Universidad de Sheffield. Se especializa en estudios político-electorales y en participación política de la mujer.  

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¿Cuál es el estado actual de la participación política de la mujer en México?

En 1980, México se adhiere a la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Los Estados firmantes se comprometen a adoptar, como parte de la política pública nacional, una serie de medidas para atacar, en todas sus formas, la discriminación contra la mujer.

Sólo recientemente algunas reformas y sentencias en materia de género y participación política han sido aprobadas.

En el año 2002 se reformaron los artículos 4, 38, 175 y 269, y se adicionaron los artículos 175-A, 175-B y 175-C del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).

Con estos cambios se convirtió en obligación para los partidos la igualdad de oportunidades y la equidad entre hombres y mujeres en el acceso a todos los cargos de elección popular.

Más aún, se superó la llamada “promoción por la igualdad” establecida en la reforma de 1996 y nuevas herramientas legales fueron incorporadas, incluyendo las cuotas de género.

Éstas han sido identificadas como una solución prominente y popular en los intentos por remediar la falta de representación política de la mujer a nivel mundial.

De acuerdo con el Quota Project, en 2010 más de la mitad de los países en el mundo ya utilizaban algún tipo de cuota.

En nuestro país, en 2002 es cuando se establece que de la totalidad de las nominaciones (diputados y senadores), en ningún caso se podría incluir más del 70% de candidatos propietarios de un mismo género; posteriormente, en 2008, se reformó el Cofipe nuevamente para que la cuota de género en al menos 40% de las candidaturas.

Otros cambios se han introducido al sistema electoral y para las elecciones federales de 2012 se contó con un sistema más completo en materia de género.

Parecería que el último fallo en 2011 por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (sentencia SUP-JDC-12624/2011), que estableció una aplicación obligada de las cuotas a candidatos propietarios y suplentes, complementaría el cuadro.

No obstante, los partidos políticos han logrado encontrar la forma de evadir las cuotas y, en general, de proteger los espacios en los que los grupos de poder, predominantemente masculinos, se han atrincherado.

Las denominadas candidaturas duales formaron parte del debate en el proceso electoral de 2012. Con el objetivo de satisfacer con una sola persona el requisito de la cuota en dos sistemas, estas candidaturas permiten que una mujer sea nominada por ambos principios de elección.

Si bien el debate sobre el uso de estas candidaturas es importante, es necesario establecer que no son la única falla que limita la participación política de la mujer.

Los principales problemas que hoy están truncando las carreras políticas de muchas mujeres en México son los siguientes: las primarias o elecciones internas, la ausencia en todas las legislaciones estatales de bloques en las que las nominaciones alternen entre hombres y mujeres los primeros puestos de las listas de representación proporcional, la falta de una legislación clara en todos los estados sobre la aplicación de las cuotas a candidatos propietarios y suplentes, así como una disparidad en los derechos resultado de la falta de homogeneidad en las legislaciones. 

En comparación con otros países de la región, como Brasil, Chile o Uruguay, México ha elegido a más mujeres a la Cámara de Diputados (36.8% vs. 8.6%, 14.2% y 12.1%, respectivamente).

Con estas cifras, resulta difícil cuestionar las políticas que se han seguido para promover la participación de la mujer en la política; sin embargo, es importante recordar que la realidad federal no es representativa de la situación que se observa en otros niveles de gobierno.

La participación de la mujer a nivel estatal y municipal, y en el Poder Judicial también es relevante para evaluar el estado general de la participación dentro de un país.

Por ejemplo, en la Suprema Corte de Justicia las mujeres tiene sólo dos de los 11 espacios disponibles, sólo tres mujeres son parte del gabinete presidencial y actualmente en las entidades del país no hay ninguna gobernadora.

Las mujeres ocupan sólo el 5.5% de las presidencias municipales y el 22.9% de los espacios como síndicos.

En algunos congresos estatales, como en el Distrito Federal (42.4%) o Zacatecas (30%), la participación ha sido similar o mejor a la observada a nivel federal. Pero en otros estados la participación se ha mantenido por debajo del 20% (Estado de México, 10%; Aguascalientes, 16%; Querétaro, 16%).

Ante esta realidad, es insostenible el desviar la mirada y asumir que ya se ha hecho todo lo posible por avanzar la participación política de la mujer en México.

Es necesario continuar cuestionando el diseño institucional para lograr un sistema mucho más completo, que penetre a todos los niveles de gobierno y que beneficie a todas las mujeres... Sin importar dónde se encuentren.

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