OPINIÓN

Luciano Quadri: Liberales de México, ¡a cerrar filas!

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Por Luciano Quadri  @LucianoQuadri
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Luciano Quadri Barba es politólogo por la Universidad Iberoamericana y es asesor y diputado suplente del Partido Nueva Alianza. Ha trabajado en varias consultorías ambientales y coordinado el programa “Mercado de Trueque de Residuos” en la Secretaría del Medio Ambiente del DF. En 2012 fue vicecoordinador de la campaña presidencial de su padre, Gabriel Quadri de la Torre.

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Que no se nos olvide, los partidos políticos buscan el poder como actividad primaria, y esto es legítimo.

Súper villanos hay sólo en las películas; en la vida real tenemos gente que quiere enriquecerse más y otros menos. Fuera de eso, la gran mayoría busca el bien común, con sacrificios y cesiones, justificando los medios en el camino.

Al final, todos buscamos que las condiciones de nuestra sociedad mejoren. Somos seres sociales, habitamos en sistemas, somos racionales; la mayoría de las veces entendemos que mientras mejor esté nuestro entorno, mejor estaremos nosotros.

En resumen: todos queremos que México prospere, simplemente tenemos diferentes visiones, facturas y ambiciones en brechas divergentes, pero que siempre, al final, en un desenlace utópico, se entrelazan. Dicho eso...

Entre liberales y conservadores, México pasó desde su fundación hasta el final de la Revolución. La típica frontera teórica entre izquierda y derecha, así como con la de los liberales y conservadores, siempre ha sido difusa, pero en sus extremos siempre ha habido polos claros.

Hoy en México, casi todos los partidos son de izquierda. Algunos moderados se llamarán socialdemócratas a sí mismos, o algún otro en el PAN seguirá siendo un digno y alineado representante del sector privado, sin embargo, muy conservador en lo social.

El Partido Liberal Mexicano ha desaparecido, no sólo la institución teórica, aquella fundadora de este país, donde militaban los independentistas y luego Juárez; ha desaparecido la institución concentradora del liberalismo que hoy pudiera ser amalgamada y modernizada en un partido que ocuparía un nicho electoral muy rentable y sumamente necesario para la democracia mexicana.

De nada nos sirven tres o cuatro partidos de izquierda que van de lo radical a lo ultra radical, conservadores en lo económico y en lo social, que comparten agendas y con plataformas prácticamente iguales.

La política suele ser aburrida sin ideología detrás, y política aburrida significa poca participación ciudadana. Nuestro sistema político parece una miscelánea  administrativa donde uno participa en los partidos por suerte o por despecho de otro partido, pero pocas veces por convicción ideológica. Dan igual los colores mientras haya espacio para una candidatura.

Reconozcamos a Morena y a López Obrador. El hecho de que intenten crear un partido político cuyos cimientos, además de alcanzar el poder, son dos o tres cuestiones ideológicas y siendo fundamentalistas, es emocionante para nuestra política. Claramente el Partido Conservador Mexicano del siglo XXI. Conservadores en lo económico y en lo social, sin duda, el extremo del polo.

En los partidos grandes, el juego de derechas e izquierdas, conservadores y liberales, está disoluto, mezclado y ensamblado en el Pacto por México como un Leviatán en una jaula de hierro con una agenda de reformas estructurales en el bolsillo. Tendrá sus ventajas sin duda.

Pero, así como en el fútbol, la política suele ser de pasiones y últimamente, antes de López Obrador, las pasiones tenían discusiones huecas con argumentos a favor y en contra iguales; es decir, se argumentaba a favor del PRI, PAN o PRD con lo mismo, pero dicho diferente.

En México han surgido pasiones ideológicas profundas por López y Morena, y el resto de las pasiones profundas son en su contra, sin tener una sola trinchera; la defensa está dispersa por todos los frentes sin solidez.

Antes, en México, los jóvenes salían a las calles a perder ojos con la hoz y el martillo (la mayoría) en el pecho. En estos últimos años, jóvenes pierden un ojo por las causas conservadoras que abandera López.

¿Y del otro lado? ¿Quién le hará frente a los conservadores? En el siglo XIX, quien no estaba de acuerdo –o no tenía opción- con los conservadores iba con los liberales. Hoy, en México, quien no está de acuerdo con el águila de Morena y el populismo cíclico latinoamericano radical, ¿a qué instituto recurre?

No puede haber una oposición difusa en diferentes trincheras ¿Dónde está nuestro Partido Liberal?

Yo milito en Nueva Alianza, partido que se autodefine como liberal; aún está lejos de serlo. Evidentes y obvios, los hechos y luchas contra nuestras propias corrientes conservadoras internas; ineludibles los problemas internos y “externalidades” que absorbemos –como en todo partido.

Autocrítica a nuestra propia historia partidista y a nuestra democracia interna. Pero aquí está la institución que el país necesita: pequeña, sólida y cada día impulsando el liberalismo con más claridad.

Llegamos tarde, y tal vez como una reacción a “la Morena”, pero poco a poco Nueva Alianza será ese Partido Liberal Mexicano. Aquí está el vehículo.

Reyes Heroles, Silva Herzog, Elizondo, Luis Aguilar, Krauze, Damm, Sarmiento, Curzio, Quadri, Zuckermann, Schettino, Aguilar Camín, Foncerrada, Rubio, Pardinas... ¿Dónde están los liberales mexicanos? ¡A cerrar filas!

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