RICARDO PÉREZ PÉREZ

Opinión: La economía política de la reforma hacendaria

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Por Ricardo Pérez Pérez  @ceeymx
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Ricardo Pérez Pérez tiene estudios de Licenciatura y Maestría en Economía en la Facultad de Economía de la UNAM. Desde 1997 colabora en diversos medios de comunicación. Actualmente es el coordinador de Comunicación Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

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Aunque fue anunciada como una "Reforma hacendaria y social", las modificaciones propuestas por el gobierno de Enrique Peña Nieto quedan muy cortas.

Se ha demostrado que las obligaciones del Estado, antes incluso de proponer pensión y seguro de desempleo, son insostenibles con el nivel de recaudación actual.

Es necesaria una reforma impositiva para financiar desde la interminable reforma judicial (que establecen juicios orales) hasta la nueva pensión (para mayores de 65 años y para los que actualmente no tengan una) y seguro de desempleo (para quienes pierdan un empleo formal), pasando por la educación media, ahora obligatoria, las pensiones (de Pemex, del IMSS, etc). La vía para pasar de insostenible a sostenible para las finanzas públicas es aumentar la recaudación; el mecanismo es que todos paguen impuestos.

Sin duda "la eliminación de la tasa cero del IVA en alimentos y medicinas, por mucho, es la medida con mayor rendimiento para la recaudación". (Jorge Chávez Presa, El Universal, 9 de septiembre). Claro, estableciendo una verdadera canasta básica de alimentos exenta y estableces acceso efectivo a la salud (con medicamentos incluidos). Sin embargo, la oposición de Andrés Manuel López Obrador a la reforma energética y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), a la educativa, acabaría con las posibilidades de esta pretendida reforma "hacendaria y social".

Dentro de la propuesta hacendaria del gobierno para 2014, hay elementos positivos, como eliminar algunas excepciones, aumentar el Impuesto Sobre la Renta (pero el límite de 500 pesos anuales es claramente contra la clase media, no contra los de mayores ingresos ̶ donde, sin falta, la Cámara de Diputados deberá corregir), incluso incluir pensión y seguro de desempleo (aunque no financiado con cuotas patronales, al contrario, eliminarlas, junto con las cuotas obreras), pues apunta a mejorar la protección social (que debiera incluir además acceso efectivo a la salud).

En particular la propuesta hacendaria establece el concepto de "balance estructural de las finanzas públicas", que implica que podrá haber una política fiscal contracíclica, lo cual es muy positivo.

Desde finales de años pasados la economía mexicana entró en "una caída significativa de la actividad económica que se extiende por toda la economía en su conjunto, que dura más que unos pocos meses y que sea normalmente visible en el PIB real, el ingreso real, el empleo, la producción industrial y en las ventas al menudeo y mayoreo". (J. Heath, Recesión, Reforma, 11 de septiembre).

Según cifras oficiales, la economía mexicana está en recesión a partir de noviembre de 2012. De acuerdo con Jonathan Heath, entre 1980 y 2010 se han presentado seis recesiones en la historia económica de México, con una duración promedio de año y medio, la más breve de un año, de noviembre de 1994 a octubre de 1995, que coincidió con el tristemente célebre "error de diciembre", en el traspaso de poderes de Carlos Salinas a Ernesto Zedillo; la recesión más prolongada, de tres años, de octubre de 2000 a septiembre de 2003, medio "sexenio del cambio" de Vicente Fox.

Es propio de toda economía que se presenten ciclos, que pase por recesiones (a veces contracciones), recuperaciones y expansiones. Las recesiones en países desarrollados, marcadamente en Estados Unidos, se originaron mayormente en políticas de la Reserva Federal, que busca enfriar el crecimiento económico para contener la inflación. No es el caso de México, donde tales recesiones se han presentado como resultado de políticas económicas equivocadas que llevan a sobre valuar la moneda nacional o a mantener défict fiscal persistente sin un financiamiento que lo respalde, como por ejemplo, un régimen fiscal que dé bases para el gasto del gobierno.

Las últimas dos recesiones que se presentaron en México (la ya citada con Fox de 2000-2003 y la de 2008-2009, asociada a la crisis mundial detonada por la crisis hipotecaria en Estados Unidos), sin embargo, tuvieron que ver con el exterior.

La oposición de sectores conservadores, profundamente doctrinarios, que se oponen a una mejora en la distribución de la riqueza a través de la política fiscal los acerca a los otros conservadores. No en vano definen los impuestos redistributivos como un "robo". Así como Bakunin definió a la propiedad como "robo" y le declaró la guerra a toda institución.

Para los anarquistas no hay reforma que valga, coinciden con la burocracia política sindical de la CNTE, cuyas protestas, a decir de Roger Bartra, "revelan el peso de un mundo viejo que se derrumba, con sus caciques sindicales, sus mediaciones corruptas, sus costumbres caducas y la decadencia de una gran masa de maestros mal educados y malos educadores, que se resisten al cambio", (Reforma, 10 de septiembre).

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