OPINIÓN

Luciano Quadri: El miserable oriente de la Ciudad de México

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Por Luciano Quadri  @LucianoQuadri
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Luciano Quadri Barba es politólogo por la Universidad Iberoamericana y es asesor y diputado suplente del Partido Nueva Alianza. Ha trabajado en varias consultorías ambientales y coordinado el programa “Mercado de Trueque de Residuos” en la Secretaría del Medio Ambiente del DF. En 2012 fue vicecoordinador de la campaña presidencial de su padre, Gabriel Quadri de la Torre.

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Hace unos meses, en mi afán por constituir mi propio negocio y después de la experiencia en el programa de Mercado de Trueque del Gobierno del Distrito Federal, decidí conformar una cooperativa de acopio y reciclaje con locatarios de mercados públicos de Valle de Chalco.

Todo marchaba bien, el proyecto consistía en comprarle a la gente botellas de plástico PET en cada mercado, pero en vez de darles efectivo, la transacción se hacía con vales que podrían intercambiar por productos del propio mercado. Así, impulsábamos el acopio, contribuíamos a tener calles limpias, fomentábamos las economías locales y dábamos un impulso a los olvidados mercados públicos del paupérrimo oriente de la Ciudad de México.

En nuestro mejor momento, llegamos a comprar el kilogramo de PET en 3.50 pesos. Un día, nos dijeron que varias recicladoras y acopiadoras estaban instalándose alrededor, y que estaban comprando el kilogramo de PET hasta en 12.50 pesos. ¿Lavado de dinero, crimen organizado o narcotráfico? No lo sé, pero no pudimos competir con eso.

La mayoría de los que habitamos la Ciudad de México hemos circulado por su oriente; hacia Pantitlán en transporte público, hacia la salida a Puebla por Zaragoza. O más sórdido aún, a través de Ermita o Eje 6 a través de Iztapalapa hacia Cabeza de Juárez o Santa Martha Acatitla.

También en el oriente, pero hacia el norte, cruzando Ecatepec, a diestra y siniestra: por la primera, la extensión hasta donde la vista llega, aunque no mucho por el smog;  y, por la segunda, la cara este de la Sierra de Guadalupe donde las casuchas de tabicón gris desafían la gravedad y desafían los muros de contención y tuberías del Sistema de Aguas de la Ciudad de México –incluso construyen encima de las tuberías–... Ese es el pedazo de Tlalnepantla “oriental”.

Detrás de la Sierra de Guadalupe, hacia el norte, conurbaciones grises desangeladas y monótonas propiciadas por el Infonavit, en Coacalco, Tultitlán, Tultepec, Melchor Ocampo y Teoloyucan.

Todos hemos visto el espectáculo gris mezcla de tabicón y smog, adornado con interminables paraderos de un infame transporte público de concesiones privadas caóticas, llenas de puestos de vendedores ambulantes –más bien ya fijos– que venden con aval popular y gubernamental comida chatarra, veneno de nuestra sociedad y origen del verdadero problema de diabetes y obesidad; y piratería, uno de los puntos iniciales de permisibilidad en la larga correa de transmisión delictiva de México.

Parece una escena de Cuando el Destino nos Alcance (Soylent Green) de Richard Fleischer. Incluso Elysium, de Neil Blomkamp, que pretende mostrar un mundo del futuro sobrepoblado, miserable y apocalítpico, fue filmada íntegramente y sin efectos especiales en Chimalhuacán e Ixtapaluca.

Va empeorando más hacia el oriente, donde ya ni siquiera hay “combis” o paraderos, donde el asfalto es un lujo. Hacia el bordo de Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Chicoloapan, Valle de Chalco, La Paz, Acolman, Atenco, Texcoco... Desde principios de los 80 el oriente ha sufrido un proceso apocalíptico (no hay otro adjetivo) de urbanización y crecimiento digno de un anti Premio Nobel al olvido, negligencia, cinismo y torpeza para los gobernantes municipales, del Estado de México y federales que permitieron la conformación de probablemente, la favela más extensa y miserable del mundo.

Agreguémosle la cereza a este pastel: el Bordo Poniente, el exrelleno sanitario de la Ciudad de México, ahora clausurado sin motivos técnicos reales y más como un desplante político del GDF para ceder ante las presiones absurdas de grupos que ignoran la capacidad y potencial de ese sitio.

Ahora las casi 15,000 toneladas de residuos diarios generados en el Distrito Federal se llevan a diversos sitios ilegales y a veces legales, pero inadecuados de la periferia de la ciudad. Mientras tanto, el Bordo está abandonado, sin ningún proyecto en ciernes para hacerlo un lugar más agradable, ya no hablemos de aprovechar el potencial energético que todavía tiene por los residuos orgánicos.

El hedor que seis de cada siete días llega hasta Las Lomas, Polanco, Condesa, Roma, Del Valle, etcétera, es producto de la ineptitud de los tres niveles de gobierno; proviene de la descomposición de los residuos orgánicos del Bordo; el manejo de residuos, un tema fundamental para cualquier alcalde del mundo y que aquí pasa desapercibido.

En el poniente es molesto, donde la ciudad… es ciudad. Ahora imaginen ese hedor fresco y constante si uno vive en el oriente, o en el Bordo de Xochiaca. Piensen en los trabajadores de la recolección y separación de residuos en Santa Catarina o en el mismo Bordo Poniente, donde la gente vive en cuartos de lámina y cartón instalados sobre el mismo basurero, donde muchos de esos trabajadores son niños, con un sueldo miserable en el mejor de los casos, donde ni siquiera las ganancias de lo que pepenan les permiten quedarse, solo una mínima fracción para la subsistencia más básica. Todo el sistema de reciclaje y recolección controlado por el cacique del PRI en el DF... Pero supongo que hay otras prioridades.

No se nos olvide otro absurdo indignante, el continuo desbordamiento del Canal Nacional en Valle de Chalco Solidaridad y el Canal de la Compañía en Ecatepec. Ya de por sí favelas olvidadas y que encima de todo son bañadas por aguas negras cada temporada de lluvias. No importa si incluso el Canal Nacional cubre la Calzada Ignacio Zaragoza y la salida a Puebla, no hay proyecto aún para rescatar esos ríos y limpiarlos, proyectos hidráulicos serios e integrales para evitar desbordamientos, ya no digamos hacer parques lineales para integrar los ríos de manera digna al paisaje urbano. A nadie le importa.

Cerca de siete millones de personas habitan el oriente de la Ciudad de México en condiciones infrahumanas (sólo hablando de los censados, falta población flotante, ver Tabla 1); sin transporte público digno, es más, ni siquiera es público, sin parques, sin instalaciones deportivas, etcétera.

Las viviendas promovidas por el gobierno a través del Infonavit más los asentamientos humanos irregulares han extendido la mancha urbana, creando lagunas de urbanización miserable lejísimos de fuentes de trabajo. 30 años después siguen sin existir proyectos de ordenamiento o de creación de centros financieros, comerciales o urbanos en el oriente. Así como Santa Fe fue una creación que creció como un tumor para la ciudad, pero uno realmente acaudalado, Valle de Chalco Solidaridad, otra creación artificial, pareciera que fue diseñado para existir en la miseria eternamente.

Esos siete millones de personas son los meseros, personal de seguridad, albañiles, personal de limpieza, choferes y esencialmente toda la clase trabajadora más profunda de nuestra pirámide socioeconómica capitalina. Ellos recorren hasta cuatro horas diarias en un solo recorrido para llegar a sus fuentes de trabajos con salarios miserables, soportando filas interminables de gente por embudos que se crean a la bajada de puentes peatonales saliendo del Metro porque comerciantes informales bloquean todas las banquetas, accesos y salidas.

El espacio público es lo más indignante en estas zonas, zonas por donde transita diario el verdadero “proletariado”; olvidado, con aval de los gobiernos de izquierda, centro y derecha.

Tabla 1. Municipios del Oriente y Norte del Estado de Mexico, Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM)

Municipios Censo 1980 Censo 2010
Acolman 32,316 136,558
Atenco 16,418 56,243
Chalco 78,393 310,130
Chiautla 10,618 26,191
Chicoloapan 27,354 175,053
Chiconcuac 11,371 22,819
Chimalhuacán 61,816 614,453
Coacalco 97,353 278,064
Cuautitlán 39,527 140,059
Ecatepec 784,507 1,656,107
Ixtapaluca 77,862 467,361
La Paz 99,436 253,845
Melchor Ocampo 17,990 50,240
Nezahualcóyotl 1,341,230 1,110,565
Teoloyucan 28,836 63,115
Tepetlaoxtoc 10,019 27,944
Texcoco 105,851 235,151
Tezoyuca
7,567
35,199
Tlalnepantla 778,173 664,225
Tultepec 22,910 131,567
Tultitlán 138,828 486,998
Valle de Chalco Solidaridad  0 357,645
TOTAL

3,765,465 6,989,402

 

No existen proyectos para densificar la ciudad y darle oportunidad a esos trabajadores de vivir en zonas más céntricas cerca de sus fuentes de trabajo, o simplemente para dotarles de bienes y servicios públicos dignos en los municipios que habitan. No existen proyectos para crear centros financieros como Reforma o Santa Fe en el oriente de Iztapalapa, en Nezahualcóyotl o en Ecatepec.

No hay interés hasta ahora del gobierno por llevar a cabo el rescate de los lagos del oriente en un gran proyecto urbano como lo propuso Kalach y Lipkau. Aún hoy la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y el Infonavit no tienen clara una política nueva de vivienda donde promuevan el reordenamiento territorial para área metropolitana viable. Por supuesto los gobiernos municipales pasan en blanco con esta gran deuda urbana y desperdician todos sus recursos en despensas para garantizar la continuidad de sus partidos en el poder; no tienen capacidad ni voluntad para resolver este gran problema que es de interés Federal y una bomba de tiempo para todos los citadinos.

Vemos marchas en donde hablan a nombre del “pueblo”, monopolizando el uso del término. Pero no he visto marchas a favor de dignificar un poco la vida de esa verdadera clase obrera del oriente, ese verdadero pedazo de pueblo, el que sí es tangible y no solo una idea marxista cansada en la mente de jóvenes disque revolucionarios de clase media.

Como no son un grupo indígena en la sierra no merece la atención de políticos besamanos. Las reformas energética, fiscal y política, trincheras de los “luchadores sociales”, pueden ir y venir, aprobarse o no, pero con o sin aprobación nada cambiará la situación del oriente de la capital.

Se requiere una profunda reforma urbana, donde los tres niveles de gobierno, partidos políticos, sociedad civil y sector privado participen intensamente y con visión de largo plazo, donde exista un proyecto y vocación para esta ciudad y este país, mucha inversión, expropiaciones, planeación, reordenamiento, diseño… El oriente es visible y tangible, pero es olvidado.

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