OPINIÓN

Morera: Y a 10 años de la marcha, la inseguridad sigue aquí

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Por María Elena Morera  @MaElenaMorera
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María Elena Morera es presidenta de Causa en Común, A.C., y presidió México Unido Contra la Delincuencia de diciembre de 2003 a febrero de 2009.

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En 2004 más de un millón de mexicanos salimos a las calles a protestar por la inseguridad que en ese momento padecíamos. 10 años después, no obstante que muchas cosas positivas han pasado para la sociedad civil, la delincuencia sigue ahí, al acecho de nuestra tranquilidad y muchas veces, siendo el freno de mano al desarrollo que como país merecemos.

A lo largo de este tiempo he escuchado cientos de diagnósticos, explicaciones del fenómeno delictivo que sin duda enseñan y que, sin embargo, parecen dormir el sueño de los justos cada vez que una víctima se acerca para decirnos que en tal o cual procuraduría no les hicieron caso o, que si el policía, ministerio público o funcionario no les atendió, que dejaron libre al culpable, etc.

Cientos de historias de ciudadanos que con su dolor a cuestas no pueden ni deben ser sólo una cifra para todos aquellos que se niegan a verse como los ciudadanos que sí pueden ser.

Es evidente que 10 años después, la lucha sigue. De hecho, tiene que seguir para conseguir que los logros, hasta ahora alcanzados, se consoliden y que como sociedad avancemos por el camino de los compromisos.

En 10 años por ejemplo, pasamos de 2,958 Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), a 26,050 con la Clave Única de Inscripción al Registro Federal de las Organizaciones de la Sociedad Civil (Cluni), de acuerdo a datos del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), situación que, en sí, representa un tercer sector dinámico y capaz de incidir en la transformación de políticas públicas.

Logramos hacer que, por lo menos, todos los policías y encargados de seguridad pasen por exámenes de control de confianza; ahora el reto está en lograr que sean verdaderos profesionales de la seguridad, con alto reconocimiento social y dignificación de su trabajo.

De la misma manera, desde la sociedad civil se sigue insistiendo en la puesta en marcha del nuevo sistema de justicia penal, en el respeto irrenunciable a la protección a los derechos humanos, en evitar la violencia de género, la libertad de prensa y en un sin número de temas en los cuales insistimos.

Las autoridades de los tres niveles y ámbitos de gobierno, con todo y su voluntad política para confiar en nuestro trabajo, nos quedan a deber, y mucho.

El Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad es una clara estampa de lo acontecido en materia de seguridad.

En el seguimiento a los compromisos de este Acuerdo que realizamos Causa en Común, concluimos que a pesar de la buena voluntad para suscribirlos, acabó por ser una estampa de simulación en muchos rubros.

Desde la ciudadanía, pensamos que es necesario implementar efectivas estrategias para el combate a los delitos que puedan fortalecerse y no reinventarse cada vez que cambia un gobierno.

Un claro ejemplo de este proceder lo observamos en el combate al secuestro, que a pesar que fue uno de los principales delitos que motivaron la marcha, registró un aumento del 426% de acuerdo a datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

No obstante el vigor de las OSC en México para presionar a las autoridades, 10 años después, la seguridad pública sigue siendo una tarea pendiente.

Por eso, esa marcha ciudadana que iniciamos hace 10 años continúa y continuará hasta que las autoridades entiendan y salden su deuda.

Por lo que sí hemos logrado y por lo que falta por hacer, este domingo 29 de junio de 2014 en la Casa del Lago de la UNAM a las 08:30 horas depositaremos unas cápsulas de tiempo en las cuales concentraremos nuestros compromisos para trabajar y hacer que México cambie.

Dentro de 10 años que las volvamos a abrir, seguramente seguiremos marchando hombro a hombro al lado de las víctimas y sumando causas por la seguridad, y confiamos que la incidencia delictiva se reduzca en su mínima expresión.

Finalmente, 10 años después de la marcha una de las mayores enseñanzas que nos ha dejado la movilización es que ningún esfuerzo se logrará sin la participación de la sociedad, lo cual significa que todos estamos llamados a participar y comprometernos. Sólo falta saber quién o quiénes alzan la mano.

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Las opiniones expresadas en esta colaboración son a título personal del autor, y no representan la postura de la institución para la que trabaja, ni de ADNPolítico.

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