OPINIÓN

Ernesto Ruffo: A 25 años de que gané Baja California

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Por Ernesto Ruffo  @RuffoAppel
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Ernesto Ruffo Appel fue gobernador del Estado de Baja California, actualmente es senador y presidente de la Comisión de Asuntos Fronterizos Norte. 

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"Gana México, pierde el PRI", fueron las palabras que el periodista Jacobo Zabludovsky dijo cuando llamó a mi casa para entrevistarme sobre la anunciada derrota del PRI en 1989, dos días después de las elecciones para gobernador en Baja California, donde yo obtuve el triunfo.

Minutos antes, el entonces dirigente del Revolucionario Institucional, Luis Donaldo Colosio, había mencionado aquella frase nunca antes escuchada en la historia del hegemónico PRI: "La tendencia electoral no nos favorece".

Había sido una jornada electoral tensa. Incluso, desde la campaña para gobernador, se sentía en el aire la presencia densa, pesada, omnipresente del partido que llevaba décadas abarcando todos los espacios políticos, cerrando puertas y libertades a la ciudadanía.

Era muy sabido que todos los candidatos de oposición para el cargo que fuera, tenían las de perder porque el PRI hacía lo imposible para robarse la elección.

Pero estos eran tiempos diferentes: un año antes, en 1988, se hablaba de que la elección Presidencial la había ganado el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional, y el candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari, se erigió como Presidente de la República, teniendo detrás la sombra de haberse robado la elección.

Eran años convulsos. Años en los que en diversas partes del mundo se exigían cambios y mayores libertades ciudadanas. En 1989 el Muro de Berlín, que dividió a la Alemania en dos, se desmoronaba con los picos y martillos de los ciudadanos de la República Democrática Alemana que exigían libertad de tránsito hacia la República Federal de Alemania.

Fueron años en los que la libertad se pagaba con sangre. Cientos o miles de ciudadanos chinos salieron a las calles de Pekín exigiendo elecciones y democracia; hartos de la corrupción de sus gobiernos, la pobreza y la alta inflación marcharon hacia la céntrica Plaza de Tian'anmen, en la capital china, dispuestos a tirar las ataduras del régimen.

Como respuesta, los ciudadanos chinos recibieron una sangrienta reprimenda de la que hasta el día de hoy se desconocen detalles del número de víctimas que dejó tal masacre.

En México el periodo entre 1988-1989 fue decisivo, ya que se estaba terminando de fraguar la época de aspiraciones electorales de la oposición.

De esto hace ya 25 años. Pareciera que fue ayer cuando mi partido, el PAN, salía a las calles a ganarse a la ciudadanía, a ganarse los votos y a exigir el respeto a los resultados electorales.

Todos estos hechos históricos –desde la caída del Muro de Berlín, hasta la manifestación en China y la transición democrática en nuestro país- tuvieron como detonante a la organización ciudadana que buscaba nuevas maneras de que los gobiernos hicieran las cosas.

Por eso es que hoy, después de un cuarto de siglo de lograr la transición partidista en el sistema político mexicano con la mayoría de votos de los ciudadanos, veo que sigue existiendo desesperanza y desconfianza hacia los gobiernos.

De ahí que yo haga un llamado a la organización ciudadana para que se desarrollen observatorios ciudadanos que vigilen de cerca las acciones del gobierno.

Ojalá en el siguiente cuarto de siglo sigamos contando con ciudadanos convencidos que un cambio es posible.

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